Energías limpias a debate: El caso de la energía eólica, geotérmica y solar

Por María Cristina Rosas *

La generación de electricidad es un tema de equidad y empoderamiento. 1. 8 millones de personas, o bien, el 1. 5 por ciento de la población mexicana, no tiene, a su disposición, energía eléctrica. El problema aqueja a 838 municipios de las 32 entidades federativas

El debate sobre las energías limpias está directamente relacionado con el desarrollo de las naciones. Si se pretende concretar los objetivos de desarrollo sostenible 2030, es menester que los países del mundo cuenten con energías asequibles pero que, además, permitan reducir las emisiones contaminantes responsables del efecto de invernadero. En este sentido es necesario ir más allá de las energías renovables y mirar al mismo tiempo, la sustentabilidad ambiental de las mismas.

De entrada, es importante señalar que el 13 por ciento de la población mundial carece de acceso a la electricidad. De ella, el 87 por ciento son personas que habitan en zonas rurales, por lo que el acceso a energía es también un tema de equidad y justicia social. Una proporción importante de los habitantes del planeta -3 mil millones de personas- cocinan con carbón y/o madera que son combustibles sumamente contaminantes. Es decir que, si bien el carbón y la madera son fuentes renovables de energía, son poco amigables con el medio ambiente, debido a la contaminación que generan. De ahí que sea imperioso dar el paso a la sustentabilidad ambiental con energías limpias.

Hacia 2015, el 17. 5 por ciento de toda la energía final consumida en el mundo, procedía de fuentes renovables. Sin embargo, de esa cifra, sólo el 9. 6 por ciento correspondió a energías sostenibles como la hidroeléctrica, la solar, la geotérmica y la eólica. El restante 7. 9 por ciento, se produjo por la quema de carbón y leña, que, como ya se explicó, son fuentes renovables de energía, más no sostenibles.

El creciente interés por las energías renovables sostenibles o “limpias” se debe a varios factores. En primer lugar, como se sugería anteriormente, estas fuentes energéticas contribuyen a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero. Asimismo, los vientos, el potencial hídrico, el geotérmico y el solar existe en una buena parte del mundo, ello permitiría, en principio, reducir la dependencia respecto a combustibles fósiles y contribuir también a la creación de empleo y al desarrollo tecnológico. Estos argumentos a favor de las energías renovables sostenibles han sido refrendados por numerosos análisis de expertos y son compartidos actualmente por importantes instituciones internacionales. A medida que en el mundo se consolidan las políticas de sustentabilidad ambiental, resulta necesario que los países cuenten con estudios de impacto ambiental en sus planes de desarrollo, lo que ineludiblemente lleva a que las energías renovables sostenibles sean cada vez más socorridas.

Pero ¿qué son las energías renovables? Se trata de la energía generada por el uso de recursos naturales, muchos de ellos considerados inagotables por su capacidad para regenerarse y/o reproducirse, entre los que figuran el Sol (energía solar), el viento (energía eólica), los ríos y las corrientes de agua (energía hidráulica), los mares y océanos (energía mareomotriz y undimotriz/olamotriz) y el calor de la Tierra (energía geotérmica). A ellos hay que sumar los combustibles que proceden de materias primas renovables para la naturaleza, como por ejemplo, la caña de azúcar y el maíz que se emplean para la fabricación de alcohol y la de otros vegetales como el la papaya y el girasol, usados para la fabricación de biodiesel u otros aceites vegetales que se pueden usar en motores diésel con algunas adaptaciones.

Las energías renovables sostenibles conllevan diversas ventajas, entre las que destacan:

  • El incremento en la oferta y la cantidad de energía para que los países puedan satisfacer sus necesidades socio-económicas;
  • Garantizan la renovación y la sustentabilidad de los recursos;
  • Reducen las emisiones contaminantes;
  • Económicamente son viables y abundantes;
  • Se trata de energías muy cercanas al consumidor;
  • Estimulan un ciclo de producción, consumo y distribución inteligentes; y
  • Posibilitan utilizar recursos energéticos disponibles localmente, amigables para el medio ambiente y que pueden favorecer el desarrollo de las sociedades.

A diferencia de los combustibles fósiles, las energías renovables se antojan inagotables. Baste mencionar, por ejemplo, que la energía solar produce energía a razón de 2 850 veces más de la que se necesita en el mundo en la actualidad; la energía eólica tiene el potencial de cumplir con este objetivo 200 veces; la biomasa 20 veces; la geotérmica 5 veces; las olas y mareas 2 veces; y la hidráulica 1 vez. En un solo día, la luz solar que llega a la Tierra produce, según la Research Association for Solar Power, energía suficiente para satisfacer la demanda energética actual por 8 años y si bien aún no se le aprovecha en todo su potencial, la que sí es técnicamente viable alcanzaría para producir seis veces la energía que consume el mundo de hoy.

Se calcula que, en 20 años, esto es, hacia 2040, la demanda global de electricidad crecerá en un 70 por ciento. De ahí la importancia de buscar que su producción sea crecientemente a través de energías renovables sostenibles. La Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA) en su informe sobre energías renovables publicado en 2019, señala que se está produciendo una transformación energética global a un ritmo acelerado, empujada, en especial, por las economías emergentes y en desarrollo. Antaño la viabilidad comercial de las energías renovables era puesta en tela de juicio. Hoy no es así. De hecho dos tercios de la energía agregada en 2018, provino de fuentes renovables. Así, en ese año, según este organismo, Asia representó el 61 por ciento del total de nuevas instalaciones de energía renovable. Oceanía fue la región de más rápido crecimiento con un 17. 7 por ciento, seguida por Asia con un 11. 4 por ciento y África con un 8. 4 por ciento.

Entre las fuentes de energía renovable y sustentable, hay algunas que han crecido más. La energía hidroeléctrica, por ejemplo, disminuyó en 2018, como ha sido la tendencia desde hace algunos años y sólo incrementó su capacidad instalada en la República Popular China (RP China). La energía eólica, en contraste aumentó significativamente tanto en la RP China como en EEUU además de que Alemania, Brasil, Francia, India y el Reino Unido elevaron su producción energética en este rubro.

La energía solar aumentó en un 24 por ciento en términos de capacidad instalada y Asia continuó dominando con un 70 por ciento de la expansión mundial en 2018. La RP China, India, Japón y la República de Corea tuvieron el más alto crecimiento si bien EEUU, Australia y Alemania impulsaron el sector. IRENA señala que en 2018 también hubo un aumento importante de esta energía en Brasil, Egipto, Pakistán, Turquía, Países Bajos y México. En lo que concierne a la energía geotérmica, los aumentos más notables de capacidad instalada se observaron en Turquía, Indonesia, EEUU, Nueva Zelanda y México.

Hacia 2015 el 25 por ciento del total de la energía consumida en México fue renovable, de acuerdo con las estadísticas de IRENA. Esta proporción corresponde al 0. 9 por ciento de la capacidad instalada de energía renovable a nivel mundial y existe un enorme potencial para su ampliación. México además está obligado a reducir en un 50 por ciento sus emisiones contaminantes, responsables de producir el efecto de invernadero hacia el 2050, por lo que la apuesta por energías renovables sostenibles es un compromiso político, económico, social y moral que debe cumplir.

Como se explicaba, la generación de electricidad es un tema de equidad y empoderamiento. 1. 8 millones de personas, o bien, el 1. 5 por ciento de la población mexicana, no tiene, a su disposición, energía eléctrica. El problema aqueja a 838 municipios de las 32 entidades federativas, si bien Chihuahua es el estado con mayor número de comunidades sin el servicio -445 poblados de 33 municipios-, seguido de Chiapas, donde, no obstante los enormes recursos hídricos que posee el estado, 77 de sus 133 municipios, carecen de electricidad.

La reforma energética de 2013 optó por la inversión privada, con participación de empresas europeas y canadienses, que habían invertido en su desarrollo tecnológico y su generación. En contraste con lo que han hecho grandes empresas en otros países -incluidas paraestatales-, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (PEMEX) no han invertido en las proporciones deseadas en las energías renovables sostenibles. Hoy México resiente ese rezago al que suma la polémica respecto a la instalación de parques eólicos en Oaxaca, los que han sido impugnados por comunidades de la región, debido a que, sostienen, no se les consultó y estos proyectos generan contaminación, ruido, y amenazas para los líderes que encabezan las protestas. Es importante que se investigue en torno a las irregularidades en que podrían haber incurrido autoridades y empresas para llevar adelante la instalación del que estaría llamado a ser el parque eólico más importante del país, dado que la sostenibilidad energética no se logrará si se violenta a las sociedades asentadas en esas localidades.

En otro orden de ideas, la geotermia, fuente energética usada incluso antes de la Conquista, ha presentado bajos costos relativos. Si se logra contar con recursos geotérmicos equivalentes con la calidad de vapor de yacimientos encontrados hasta ahora, la generación geotérmica podría llegar a representar 2. 3 por ciento de la capacidad total de generación de electricidad hacia el 2026. En la actualidad, México es el cuarto productor mundial de electricidad a partir de energía geotérmica, sólo detrás de Estados Unidos, Filipinas e Indonesia. A efecto de apoyar las capacidades que tiene el país para ampliar la generación energética, con énfasis en la geotérmica se tiene identificado al eje volcánico transmexicano como una zona prioritaria que atraviesa de manera transversal al país desde Colima hasta los límites de Puebla y Veracruz con importantes zonas termales, cuyo desarrollo contribuiría a consolidar a México como uno de los mayores generadores de energía geotérmica en el planeta. Las instalaciones de Cerro Prieto y las Tres Vírgenes en Baja California, más las de Los Azufres y Los Humeros son las que actualmente están en operación, más los proyectos privados en Nayarit, aunque el potencial de esta fuente energética es muy significativo

Por cuanto hace a la energía solar, México se encuentra en una situación privilegiada debido a las horas sol que recibe su territorio. Existen en el país 68 centrales, siendo los dos proyectos más recientes el de Villa Ahumada en el estado de Chihuahua con una capacidad de 150 MW y una inversión de 145 millones de dólares, y la central solar de 30 MW en el estado de Aguascalientes. Las posibilidades de extender el uso de este tipo de tecnología para la electrificación del país, son muy amplias. De ahí la importancia de impulsar las tecnologías renovables sostenibles siempre en apego a derecho y recordando que su razón de ser es el bienestar social.

 * María Cristina Rosas es catedrática de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México. Preside el Centro de Análisis e Investigación sobre Paz, Seguridad y Desarrollo Olof Palme A. C. Miembro del Consejo Consultivo de la Agencia Espacial Mexicana y del Panel de Expertos de la Comisión de Cooperación Ambiental del Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

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