La creación de valor público para gobiernos modernos

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Maestro por la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey, con estudios en Política Pública por McCourt School of Public Policy, Director Ejecutivo de Goberna Consultores.  Twitter

El valor público es aquello a lo que los ciudadanos le dan importancia, por ejemplo, un trámite de acta de nacimiento (…) al ciudadano lo que le interesa es reducir su tiempo al momento de realizar dicho trámite, entonces eso es lo que le otorga valor.

Tradicionalmente los gobiernos, desde enfoques burocráticos, se preocuparon por mantener procedimientos sanos, eficaces y eficientes, la burocracia, buscaba la profesionalización de los servidores públicos para cumplir con procesos en tiempo y forma, sin embargo, esta fórmula ha quedado desfasada de la realidad, y de la forma en que se brindan políticas públicas hoy en día.

Las instituciones públicas están sujetas a cambios sociales, que rebasan el ritmo en que las normas se actualizan, de ahí la importancia de reconocer los desafíos que presentan las administraciones públicas, entonces vale preguntarnos ¿Qué es el valor público?

La definición de “valor” de acuerdo a la Real Academia Española es “el grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite” y la palabra “público” define a aquello que es “perteneciente o relativo al Estado o a otra Administración” o bien “accesible para todos”.

En resumidas cuentas, el valor público es aquello a lo que los ciudadanos le dan importancia, por ejemplo, un trámite de acta de nacimiento, al ciudadano no le interesa que los procedimientos para tener su acta estén en tiempo y forma, al ciudadano lo que le interesa es reducir su tiempo al momento de realizar dicho trámite, entonces eso es lo que le otorga valor.

Mark Moore, creador del término valor público, menciona tres características del valor público:

  1. Identificar necesidades relevantes;
  2. Brindar soluciones eficientes y;
  3. Que la ciudadanía los aprecie como tal.

Y es que debemos reconocer que la burocracia es rígida y no logra resolver la complejidad de problemas públicos que una sociedad presenta, la gestión pública con una visión gerencial también ha limitado al ciudadano a ser visto como un cliente y no como una persona receptora de derecho, es por eso que los nuevos modelos de gobernanza, son modelos más flexibles que permiten la participación de más actores y ven al ciudadano como un usuario de servicios públicos, al cual se puede aprovechar su experiencia para mejorar la calidad de estos, diseñando soluciones basadas en sus necesidades reales y no únicamente creyendo que esa solución era la mejor para el ciudadano, proyectos que llevan a malgastar el dinero público.

Surge entonces la necesidad de cambiar de los “gobiernos para resultados” y comenzar con los “gobiernos que generan valor público”, así como pasar de “los gobiernos cercanos a la gente” a “gobiernos corresponsables con la gente” construir una gestión pública dinámica, abierta y efectiva, que pone al ciudadano en el centro del diseño de toda política pública, esto dará como resultado la mejora de la calidad de la función pública, reduciendo la desconfianza que sientes los ciudadanos hacia sus gobiernos.

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