La estrategia de Anaya

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Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Autor de los libros: «2006: El año del complot» y «2012: Reflexiones sobre el proceso electoral», actualmente se desempeña como académico de la FCPyS/UNAM. También es colaborador de la Revista Zócalo y Antena Radio. twitter Twitter

El 8 de diciembre acudieron a las oficinas del Instituto Nacional Electoral (INE) los presidentes de los Partidos de la Revolución Democrática, Alejandra Barrales, Acción Nacional (PAN), Ricardo Anaya, y Movimiento Ciudadano, Dante Delgado, con el claro objetivo de hacer oficial su Coalición rumbo a las elecciones presidenciales de 2018. Pasarían a constituir lo que ahora conocemos como “Por México al Frente”,  y dejaron en el pasado el autodenominado Frente Ciudadano por México.

Durante el registro de esta coalición electoral, no faltaron los simpatizantes del ex presidente del PAN, que no dejaron escapar la oportunidad para corear la frase “presidente, presidente”, y no era para menos, Anaya vino tejiendo su candidatura desde que asumió la presidencia de su partido, y ha tenido a bien el ir eliminando a todos aquellos que no compartían su visión.

Es por ello que a Anaya no le importó aliarse con partidos antagónicos, ideológicamente hablando, con tal de lograr ser el candidato de PAN, y la ahora llamada coalición “Por México al Frente”. Esta odisea que ahorita narro se puede entender como sencilla, sin embargo fue difícil concretar dicha candidatura, más cuando estuvo al borde del naufragio derivado de la ruta derrota que tuviera el PAN en las elecciones locales de este año.

Es por ello que vale la pena preguntarse, cómo logró Anaya continuar al frente de Acción Nacional, y sobre todo cómo logró imponer su autoridad para ser el candidato de la coalición Por México al Frente. En su camino tuvo que derrotar primero a adversarios internos como Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón quien se creía controlaba al PAN. Sin embargo en los hechos no fue así porque Anaya fue tejiendo una estrategia primero para derrotar a Calderón y apoderarse del PAN y de una forma más fácil al ex gobernador de Puebla, quien desde el primer día de su mandato busco construir su candidatura presidencial, usando cuanto recurso tuvo a su alcance.

Así es que Anaya bloqueó por todas las vías a sus adversarios internos, en primer lugar no permitiéndoles aparecer en spots, aprovechando para aparecer en todas las entrevistas que fueran, mítines, conferencias y demás, con ello no sólo ganó terreno, sino que posicionó su imagen hacía afuera de Acción Nacional, con un claro objetivo, la candidatura presidencial de su partido. Otra forma de lograr frenar a sus adversarios fue evitando definir el proceso de selección de candidato a la presidencial, era de suma importancia desesperar a sus oponentes, era evidente que ya había acordado con los presidentes de los otros partidos que constituyeron el frente cuál iba a ser la repartición.

Mediante estas estrategias primero eliminó a su mayor oponente, Margarita Zavala, al lograr la renuncia de la ex panista, lograría obtener lo más difícil, hacerse del control de Acción Nacional; después de eso su mayor oponente era el aún Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, y lo único que también requería era lograr su desesperación, más sabiendo que Mancera no contaba con el respaldo del PRD, sólo era cuestión de tiempo y así fue, de la noche a la mañana decidió junto con los líderes partidistas del Frente, publicar la convocatoria la cual era clara, sólo el PAN podría elegir al candidato presidencial de la coalición, dejando en la lona sin posibilidad alguna a Mancera.

Con esto vemos que no debemos considerar al ex presidente de PAN como un adversario sencillo como dice Andrés Manuel López Obrador, sino más bien como alguien con mucha paciencia y con mucha experiencia en destruir a sus adversarios.

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