La estrategia del miedo

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Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Autor de los libros: «2006: El año del complot» y «2012: Reflexiones sobre el proceso electoral», actualmente se desempeña como académico de la FCPyS/UNAM. También es colaborador de la Revista Zócalo y Antena Radio. twitter Twitter

El uso de campañas negativas se da justamente cuando se acaban los argumentos sobre una persona o del proyecto que encabezan

Sin temor a equivocarme, desde las elecciones del 2000, la sociedad mexicana ha sido testigo de las llamadas campañas negativas, y de los cuatro procesos electorales presidenciales que se han celebrado, el más recordado por todos los mexicanos es el correspondiente a la elección del 2006, por la inmensa cantidad de mensajes comunicativos que se emitieron sobre una persona y el proyecto que representaba.

La idea general del slogan que elaboró el estratega de comunicación política Antonio Sola y el mercadólogo Dick Morris, fue sin duda un elemento que desencadenaría una batalla ideológica en todo el país, al decir que “López Obrador es un peligro para México”, sin lugar a dudas marcó la vida política del tabasqueño, la de sus seguidores y adversarios.

El uso de campañas negativas se da justamente cuando se acaban los argumentos sobre una persona o del proyecto que encabezan, lo cual deja como último recurso incurrir en el miedo para lograr el interés y con ello la persuasión para obtener el voto o el abstencionismo.

Justamente al terminar las precampañas, inició lo que el Instituto Nacional Electoral (INE) ha llamado como el periodo de intercampañas, en el cual ni los partidos ni los candidatos a un cargo público pueden invitar al voto a su favor. Es una especie de momento de abstencionismo electoral rumbo al inicio de las campañas electorales.

Pero justamente este periodo de más de 40 días es fundamental para varios de los políticos que tuvieron una mala actuación durante este primer momento del proceso electoral. Ya que durante estos días por una parte pueden ajustar muchos de los errores cometidos durante la precampaña y con ello considerar la estrategia que tomarán de cara al 1 de julio de este año.

Tal es el caso del precandidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), José Antonio Meade, quien según la mayoría de todos los sondeos de opinión lo ubican en la tercer posición en tanto a la intención de voto, pese a ser en teoría arropado por el partido en el gobierno. Meade, se encuentra más sólo y disperso que nunca.

Por lo regular, en los procesos de sucesión presidencial del viejo régimen priista, cuando el presidente designaba al denominado tapado, este por lo regular comenzaba a ganar presencia en todos los espacios habidos y por haber mientras que el presidente en turno comenzaba su proceso de alejamiento de los reflectores existentes. Esto con el claro objetivo de que su sucesor comenzar a cobrar mayor fuerza en el gobierno y con ello dicha sucesión fuera inapelable. Sin embargo vemos ahora a José Antonio Meade, quien no ha sido arropado por el partido que lo postuló y de paso hay que decir que no está afiliado a ningún partido, lo cual lo deja más sólo que nunca porque aún existe molestia entre los priístas por tal designación.

Ahora, si sumamos que el presidente sigue sin dejar de lado su presencia en los espacios para precisamente lograr que Meade gane terreno. De hecho cada vez que el presidente sale a la luz pública, Meade pierde fuerza. No por ello los sondeos demuestran que su nivel de mayor popularidad fue cuando se diera el destape, y después de eso comenzó su caída libre.

Ante esto, Meade y sus estrategas desesperados consideraron oportuno difundir en este periodo de intercampañas un spot, el cual tiene como objetivo sembrar la semilla del miedo y la duda entre los mexicanos, sin embargo dicho promocional carece de elementos que pudieran generar realmente miedo.

Digamos en su contenido dice:

“Imagina un día sin atención médica para ti y tu familia

Un día sin desayunos escolares para los niños más necesitados.

Sin créditos y apoyos para la vivienda.

Sin maestros, escuelas ni educación gratuita.

A veces no valoramos lo que tenemos,

Sin pensar que un día podemos perderlo o nos lo pueden desaparecer.

Hemos construido las instituciones que hoy nos protegen y benefician a todos.

En el PRI apostamos al futuro. Piénsalo.“

La mayoría de los elementos que anuncia han sido altamente cuestionados. Lo que olvida mencionar el spot es el tráfico de influencias y la impunidad que caracterizó a esta administración, así como la incapacidad para frenar la desigualdad social.

Ante ello y para concluir, que el PRI y su candidato recurran a este tipo de campañas a esta altura de la contienda sólo demuestra que Andrés Manuel López Obrador sin duda está al frente y por mucho de las preferencias electorales y que Meade y su campaña se encuentra en una crisis severa.

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