La Movilidad Eléctrica en Ciudades

Autor: Gustavo Jiménez

La electromovilidad surge como una solución única para hacer que el transporte sea más eficiente, bajo en carbono, limpio y silencioso. Diferentes países en el mundo como Chile, Alemania, China y Noruega han lanzado planes de electromovilidad a nivel nacional.

UITP, 2017. Autor: Gustavo Jiménez.

El transporte urbano en el mundo se basa principalmente en el consumo de gasolina y diésel a partir de vehículos de combustión interna. Este tipo de vehículos transporte de pasajeros, carga, y particulares generan daños sociales, ambientales y económicos debido a los contaminantes emitidos, la congestión causada, la contaminación sonara, y sus implicaciones en la salud pública.

El sector del transporte mundial consume más de la mitad de los hidrocarburos, y se espera que el 97 % de su aumento futuro se utilizará para el transporte, en ciudades en México las tasas de crecimiento vehicular siguen al alza.

El sector del transporte genera casi una cuarta parte de las emisiones de CO2 relacionadas con el consumo de energía en el mundo y emite más del 80 % de la contaminación atmosférica en las ciudades de los países en desarrollo, lo que resulta en muertes prematuras asociadas a enfermedades respiratorias.

De acuerdo con el Informe de Economía Verde (PNUMA, 2011), estos costos para la sociedad representan más del 10 % del Producto Interno Bruto (PIB) de algunos países en desarrollo.

En términos energéticos los vehículos eléctricos tienen también beneficios. La eficiencia térmica de los motores eléctricos supera el 90 %, a diferencia de los de combustión interna que tienen eficiencias promedio de 45 % (NREL, 2013).

Los vehículos eléctricos tienen también la ventaja de poder recuperar la energía cinética del frenado y usarla inmediatamente en el motor eléctrico (frenado regenerativo) consumiendo menos de un tercio de la energía requerida por un vehículo de combustión interna para recorrer una misma distancia.

En los últimos años, la movilidad eléctrica ha ido incrementando, en especial en países como la China, Estados Unidos y países europeos, Noruega, Suecia e Inglaterra (IEA, 2017). Relativo a los vehículos de combustión interna, los vehículos eléctricos representan una ventaja significativa en términos ambientales, eliminando por completo las emisiones locales.

Eso tiene un beneficio directo en la calidad del aire de la zona donde circulan y por tanto una mejora en la salud de la población. Esta ganancia puede ampliarse aún más si se busca que la energía utilizada para la propulsión de los vehículos provenga de fuentes renovables.

El transporte público eléctrico debe ser la prioridad

En términos de prioridades para la electrificación del transporte, el transporte de pasajeros (o transporte público) tiene que tener prioridad en el establecimiento de políticas públicas que faciliten su adopción en ciudades mexicanas.

Es fácil entender esto, ya que en ciudades mexicana un autobús de pasajeros recorre en promedio de 150 a 250 km diarios, mientras que un automóvil particular recorre de 20 a 45 km diario, es por eso por lo que la huella de carbón de un autobús es más alta que la de un vehículo, no obstante, la emisión por persona es más alta en un auto particular, un autobús puede mover hasta 2000 veces más personas que un vehículo particular.

El reporte de vehículos eléctricos del World Economic Forum (WEF, 2018), también pone la prioridad en el Transporte Público Eléctrico, no sólo por su alto uso, sino también porque es más fácil dar incentivos a este modo de transporte que tiene un alto beneficio social.

El reporte propone que el enfoque debe estar en flotas eléctricas de taxis, vehículos de movilidad como servicio y transporte público, ya que estos vehículos representan un mayor volumen de kilómetros recorridos. A pesar de que los vehículos de uso personal probablemente seguirán siendo una parte importante del stock de vehículos durante muchos años.

La electromovilidad surge como una solución única para hacer que el transporte sea más eficiente, bajo en carbono, limpio y silencioso. Diferentes países en el mundo como Chile, Alemania, China y Noruega han lanzado planes de electromovilidad a nivel nacional.

Por otro lado, a nivel local, ciudades como Sacramento, Medellín, Montevideo, Santiago y Berlín cuentan con instrumentos y metas de electromovilidad. Muchas de estas ciudades han visto la transición eléctrica como una oportunidad para mejorar la calidad del aire, mitigar el cambio climático y a su vez como una oportunidad de crecimiento económico.

Tabla 1 Países y Metas

País Meta
Chile 40% de los vehículos particulares sean eléctricos en 2040.

100% de los vehículos del transporte público sean eléctricos en 2040.

Alemania 1 millón de vehículos eléctricos en 2020
Reino Unido Coche y camionetas sean cero emisiones para 2050.
China 2 millones de vehículos eléctricos en 2020.
Noruega 75% de los camiones viajes de larga distancia serán eléctricos en 2030.

50% de los camiones nuevos serán eléctricos en 2030.

 

Tabla 2. Ciudades y Metas

Ciudad Meta
Medellín ·         Vehículos del transporte público urbano funcionen con energía eléctrica en 2030.

·         Reducción de más de 28 mil toneladas de CO2 al año.

Ámsterdam ·         Transporte cero emisiones en 2025.
Santiago ·         Reducción de más de 400,000 toneladas de CO2 al año

·         Renovación del 25% de la flota de los servicios de transporte público “Transantiago” en 2020.

Shenzhen Camiones cero emisiones en 2017
Los Ángeles 50% de la nueva flota de la ciudad sea eléctrica en 2017.

Reducción del 80% de las emisiones GEI en 2050.

Paris 80% de los autobuses dentro de Paris serán eléctricos en 2025.

Reducción del 60% de las emisiones proveniente del transporte dentro de la ciudad.

Londres  250,000 autos de emisiones bajas para 2025.

Sistema de transporte cero emisiones para 2050.

Shanghái 210,000 puntos de carga eléctrica.

Fuente: elaboración propia, basado en ICCT, 2017 e investigación de legislaciones locales

Actualmente la CDMX está construyendo con el apoyo de la Cooperación Alemana al Desarrollo Sustentable en México (GIZ) y Carbon Trust, la Estrategia de Electromovilidad para la CDMX, que es un documento guía de la política pública para fomentar el transporte eléctrico en CDMX.

Este documento tiene como objetivo sentar las bases para desarrollar un programa de movilidad eléctrica en un futuro no lejano, al igual que articular otros esfuerzos en el tema, como la generación de energía limpia en la ciudad, así como diseñar esquemas y estrategias para cumplir con objetivos de cambio climático, calidad del aire, disminución del ruido, reducción de la congestión vehicular y mejoramiento de la oferta de transporte público eléctrico.

México puede incentivar el desarrollo del Transporte Eléctrico

La movilidad eléctrica y la generación de energía limpia está llegando a un nivel óptimo para ser adoptado por mercados como México, los costos han empezado a disminuir, y los años de experiencia operando buses eléctricos exceden los 15 años en Europa y China.

Una estrategia de electromovilidad para México deberá establecer los alcances en términos de los modos de transporte que busca impactar, dando la debida prioridad al transporte público. En este caso es necesario considerar todos los medios de transporte de energía parcial o totalmente eléctrica para automóviles ligeros de pasajeros, vehículos comerciales, autobuses (incluyendo trolebuses de nueva generación) y trenes (tren ligero y metro).

En términos de vehículos ligeros de pasajeros hay que considerar que existe una amplia modalidad que va desde vehículos eléctricos de batería, hasta vehículos eléctricos híbridos con celdas de combustible. Además, hay que considerar otros tipos de modos cuyo uso también se ha incrementado en la ciudad como bicicletas eléctricas y motos eléctricas.

México puede incentivar el desarrollo de la movilidad eléctrica generando incentivos fiscales a vehículos eléctricos, empezando, a nivel federal, eliminando impuestos de arancel y de exportación para autobuses eléctricos, logrando así abrir mercado y entrar en una competencia más justa contra los vehículos de diésel.

De igual forma se deben formular subsidios para que trasportistas y entes gestores de transporte puedan probar y migrar a tecnologías eléctricas. Estos apoyos pueden agilizar la adopción a la movilidad eléctrica, y empezar a reducir el impacto negativo que tiene la contaminación local generada por el transporte de gasolina y diésel.

El futuro para las ciudades debe centrarse en la generación de energía limpia para satisfacer el consumo energético del transporte, empezando de forma contundente con la electrificación del transporte público.

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