La navidad de los políticos rumbo al 2018

El pasado 24 y 25 de diciembre los tres precandidatos presidenciales emitieron un mensaje alusivo a la navidad y cada uno de ellos buscó desde la locación, quien lo acompañaría y las palabras precisas para transmitir su mensaje.

El psicólogo experimental Carl I. Hovland, dedicó gran parte de su carrera profesional al estudio de los efectos de los mensajes que se emitían en los medios de comunicación. Sus experimentos se conocen dentro de la vertiente de estudios de la ciencia de la comunicación, como la Nueva Retórica Científica, la cual tiene como principal objetivo el uso de herramientas de la ciencia en la construcción de mensajes, poniendo como eje central el convencimiento del receptor mediante el uso de argumentos.

Bajo esa lógica, el ahora llamado marketing político tiene como principal objetivo la construcción de un mensaje político sobre una persona o una vertiente de pensamiento (ideología), mediante el uso de las diversas plataformas o herramientas que llegase a tener a su alcance para lograr el mayor impacto posible.

Ante esta lógica, hoy en día vemos a candidatos a diferentes cargos públicos haciendo lo que sea con tal de obtener la simpatía de las personas y traducirse en votos.  Las herramientas o líneas de argumentación van desde el uso de un eslogan, una canción, vestimenta, lugares, hasta los comentarios de otras personas sobre ese aspirante.

A casi dos semanas del inicio de las precampañas, vemos que los ahora precandidatos a la presidencia están rodeados de estrategas en comunicación política que utilizan todo lo que tienen para persuadir a la sociedad, ante este hecho el pasado 24 y 25 de diciembre los tres precandidatos presidenciales emitieron un mensaje alusivo a la navidad y cada uno de ellos buscó desde la locación, quien lo acompañaría y las palabras precisas para transmitir su mensaje.

Sin ton ni son, esto mencionaron:

Ricardo Anaya aspirante a la candidatura de la coalición Por México al Frente (PAN, PRD, MC), primamente aparece a cuadro en una fogata con su esposa e hijos, los cuales están asando malvaviscos, haciendo alusión a un viaje de día de campo en el bosque. En todo momento se escucha el discurso de Anaya, primeramente diciendo “El año que entra será un año de muchos retos”, haciendo alusión indudablemente a la elección presidencial y por supuesto a la búsqueda de una posible alternancia en el gobierno (PRI), posteriormente emite sus buenos deseos, tanto en salud, bienestar y en lo económico, aprovecha para mencionar “que si lo que te preocupa es el peso o los pesos” haciendo un juego de un doble discurso, aprovechando la preocupación general derivada de los excesos de comida por las fiestas navideñas, y lo vincula inmediatamente con los problemas económicos derivados de la crisis financiera que se vive actualmente, y aprovecha para decir: “hagamos lo posible porque el año que entra, nadie tenga hambre, tenga frío, o se sienta sólo”, en esta frase nos tratan de decir que la posible solución a nuestros problemas es que votemos por Ricardo Anaya en las próximas elecciones, Anaya concluye diciendo “el año que entra cambiemos la historia”.

Sin lugar a duda este mensaje esta pensado desde la lógica del doble discurso,  por una parte aprovechando la fecha, para hacer referencia a la existencia de dos méxicos, uno con el PRI gobierno, y otro si decidimos votar por Ricardo Anaya,  sin embargo, pese a que el mensaje visualmente esta muy bien construido, este escapa de la realidad que vivimos millones de mexicanos, los cuales padecen cada año los estragos de la economía y a duras penas tienen para una cena de navidad,  y con ello es muy raro ver que los mexicanos tengan como habito ir de día de campo en estas fechas.

El caso de José Antonio Meade es distinto en todos los sentidos al mensaje de Ricardo Anaya, en primer lugar, se observa al precandidato del PRI, aparecer sólo dando su mensaje, aunque en algunos momentos de su discurso se ilustra con imágenes alusivas a una familia festejando estas fiestas, no le quita el hecho de que el candidato aparezca sólo. Meade inicia su mensaje diciendo “En diciembre nos preparamos para Navidad” haciendo claramente referencia a la fecha, sin embargo durante todo su discurso hace énfasis a la palabra “preparado”, haciendo una clara distinción a que su equipo de campaña buscó y sigue buscando destacar eso de su candidato, de hecho cuando se destapó la candidatura de Meade por la presidencia de la República, tanto los medios de comunicación, así  como los miembros de su partido hicieron hincapié a la preparación académica y de gestión de su candidato. De hecho en una parte de su mensaje dice “Este año yo me he preparado de una forma muy especial”, buscando que el receptor se identifique con la imagen de Meade como candidato a la presidencia,  y concluye diciendo “Yo estoy preparado y quiero que te prepares porque viene lo mejor para México”, un mal cierre, porque demuestra el exceso de la palabra clave de su discurso y por una parte nos dice que su precandidato esta muy preparado, aunque también el mismo discurso que nosotros no estamos preparados para él, y debemos hacer nuestra tarea para lograr estar a la altura de las circunstancias.

El caso de Andrés Manuel López Obrador, es totalmente distinto a los anteriores, el precandidato de la Coalición Juntos Haremos Historia (MORENA, PT y PES), lo hace diferente porque en primer lugar no preparó un mensaje controlado sobre la Navidad, todo lo contrario, el único mensaje que emitió el tabasqueño, fue uno que hizo durante uno de sus mítines en Tabasco,  y el cual a todas luces se nota que fue improvisado.  Para ello destacaré algunos aspectos, López Obrador dijo “municipio de Macuspana, mis hermanos, hermanas, mis familiares, paisanas, paisanos, quiero enviar un saludo a todo el pueblo de México”, un inicio de mensaje que busca integrar a todos, aunque cae en el abuso de la cordialidad, porque se vuelve largo y repetitivo, aunque se entiende que no es un mensaje preparado. AMLO continua diciendo “la navidad es una celebración que se debe distinguir por estar en familia, y no caracterizarse por cenas opulentas, se puede comer un pollo rostizado, un tamal, un chocolate, un café, pero lo más importante es la convivencia en familia”, estas palabras muy bien aterrizadas a su discurso, por una parte, buscando distinguirlo a él de sus adversarios,  porque busca destacar los elementos esenciales de esta celebración, y no cayendo en los elementos característicos de la fecha, como los regalos, la cena, etc.  Y remata diciendo “le deseo mucha salud al pueblo de Tabasco y al pueblo de México”, un mensaje muy acorde a las circunstancias de su causa, sin embargo sólo transmitido por las redes sociales del precandidato, una vez más AMLO, omite o desdeña el uso de los llamados medios tradicionales de comunicación y centra su estrategia a unos cuantos medios de comunicación.

A manera de conclusión, podemos destacar por una parte la importancia del uso de fechas distintivas, y su uso con fines electorales, sin embargo, observamos un mal manejo discursivo en los tres casos, principalmente de  Ricardo Anaya y  José Antonio Meade, quienes además de verse falsos en sus mensajes, estos no se ajustan al público que desean persuadir, tal vez podría justificar que dichos mensajes estaban dirigidos al sector partidario que los elegirá como candidatos a la presidencia, pero si es así,  entonces por qué no decir panistas y priistas, y evitar dirigirse a todos los mexicanos. Por otra AMLO, pesé a que su discurso se ajusta a una mayor parte de la realidad nacional, este no tiene la mínima producción audiovisual, lo cual le resta méritos e importancia, más cuando el receptor esta hoy en día acostumbrado a recibir mensajes muy bien estructurados. En fin así las cosas en nuestro acontecer político.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: