La obra que todas tenemos que ver

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Es presidenta de la Organización No Gubernamental Y Quién Habla por Mí AC. Estudió ciencia política en el Tecnológico de Monterrey y se ha dedicado al fortalecimiento de políticas públicas, proyectos y legislación en materia de Derechos Humanos, especialmente en temas de seguridad, género y de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes. twitter Twitter twitter Twitter

(Son) costumbres e incluso leyes que nos colocan como la “costilla del hombre”, que nos sacan de “nuestra habitación propia” y que nos prohíben equivocarnos hasta en aras de nuestra condición humana

Este fin de semana acudí a ver la obra “Después de Casa de Muñecas” con la dirección y traducción de Mauricio García Lozano y la extraordinaria actuación de Cecilia Suárez, sin menospreciar al maravilloso elenco que le acompaña, me centro en ella porque su personaje encarna la justa subversión que muchas emprendemos o por lo menos deseamos consciente o inconscientemente.

Es una creativa propuesta de abordar los moralismos y tradicionalismos que se han perpetuado a través de la historia y que ponen en desventaja a las mujeres con costumbres e incluso leyes que nos colocan como la “costilla del hombre”, que nos sacan de “nuestra habitación propia” y que nos prohíben equivocarnos hasta en aras de nuestra condición humana.

¿Equivocarnos? Quién nos dicta lo correcto o lo incorrecto ¿Nosotras mismas? Como debe ser, o todos los constructos socio-culturales que conforman el deber ser “mujer”; sumisa, obediente, madre abnegada, buena esposa, entre otras situaciones impuestas sobre lo que realmente una quiere por el simple hecho de desear desarrollarnos libremente como ser y que si no los cumplimos corremos el riesgo de ser tachadas de: la bruja, la puta, la mala, la amargada, la quedada o más; pero que aun tachándote de lo “peor” no te dejan ser dueña de tu brujería, putería o amargura.

La obra invita a muchas reflexiones, cuestiona las instituciones más antiguas como el matrimonio, la iglesia, la familia y propone una visión de ver el amor como una condición de libertad y desapego que permite dejar en libertad el ser del otro(a) sin apropiarte de él mediante un contrato.

Sin duda es una obra que se adelanta a los tiempos en los que desarrolla simbólicamente, pero incluso se adelanta a los tiempos actuales en los cuales aún se nos juzga por la forma en la que nos comportamos, la forma que vestimos y la forma en la que nos vemos como mujeres porque tienes que ser armónica no para ti, sino para el sistema. La trama sacude las conciencias de las mujeres, seguro también de algunos hombres, aunque también incomoda en cierto grado a algunos; pero lo que comienza en enojo termina con vergüenza, porque lo real es que las críticas que pone en escena la obra, es lo que muchos(as) saben o por lo menos sienten, pero evitan expresarlo, porque ¿Qué dirá la gente?

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