La relatividad de los debates

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Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Autor de los libros: «2006: El año del complot» y «2012: Reflexiones sobre el proceso electoral», actualmente se desempeña como académico de la FCPyS/UNAM. También es colaborador de la Revista Zócalo y Antena Radio. twitter Twitter

El 10 de marzo, por unanimidad de siete votos, los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), resolvieron que los ahora ya candidatos a la presidencia, así como cualquier candidato a cargo público, pueden participar en debates, mesas redondas o de análisis que los medios de comunicación organicen durante el llamado periodo de intercampañas.

La noticia alegró enormemente a la Cámara de la Industria de la Radio y la Televisión, TV Azteca y José Antonio Meade, esto porque días previos habían impugnado el acuerdo del Instituto Nacional Electoral (INE), de prohibir los debates en el periodo de intercampañas.

Lo interesante de ello es que aquellos que hoy llaman o argumentan la necesidad de los debates, hace seis años buscaron a toda costa evitar estos ejercicios, y era precisamente para evitar exponer al entonces candidato de la coalición “Compromiso por México”, Enrique Peña Nieto, quien figuraba como el líder de las encuestas.

Cómo olvidar que durante la contienda electoral de 2012, la Federación Mexicana de Futbol (FMF), decidiera programar uno de los partidos de la liguilla justamente al mismo horario que se transmitiría el primer debate presidencial (6 de mayo a las 20 horas), situación que generó inmediatamente una gran reacción en las redes sociales, principalmente Twitter, al grado que el hashtag #QueremosDebateNoFutbol, fue tan mencionado que logró posicionarse como segundo Trending Topic mundial el 30 de abril.

Lo interesante de este caso, fue precisamente el debate que se dio derivado del comentario que hizo Ricardo Salinas Pliego, propietario de TV Azteca quien en un tuit dijo: “Si quieren debate, véanlo por Televisa, si no, vean el fútbol por Azteca. Yo les paso los ratings al día siguiente.”, la situación llevó a que Emilio Azcárraga, propietario de Televisa, se deslindará del comentario de Salinas Pliego: “Aclarando las dudas… Morelia vs Tigres no lo transmite Televisa, lo transmite TV Azteca”.

Sin embargo, el desprecio por parte de los dos dueños de las principales cadenas televisivas del país se vio precisamente cuando TV Azteca decidió transmitir el debate en el canal 40, siendo este canal el de menor cobertura de esta cadena televisiva. Y Televisa por su parte decidió transmitirlo por el canal 5, canal nacional con menor cobertura.

En esas épocas demasiadas personas solicitaron que el entonces Instituto Federal Electoral (IFE), hoy INE, decidiera solicitar la transmisión en cadena nacional apelando la transcendencia e importancia para la sociedad mexicana de este tipo de ejercicio. Sin embargo se observó que los intereses por parte de las dos cadenas televisas de decidir relegar la transmisión del debate,  respondían precisamente al inmenso apoyo de estas a EPN y deseaban que este no tuviera problema alguno durante los cuestionamientos o intercambio de ideas que se llegasen a tener durante el debate.

Sin embargo seis años después el candidato del PRI, José Antonio Meade, en un tuit del 7 de marzo, menciona:  “Insisto en la importancia del contraste de ideas en este periodo de intercampañas. Estamos seguros que ello fortalece nuestra democracia. Seguimos atentos a las decisiones que se tomen para permitir los debates”, haciendo alusión a la solicitud que hiciera al TEPJF.

Y el 12 de marzo, dos días después de que el TEPJF diera aval a la realización de debates en el periodo de intercampañas, Meade dijo: “El Tribunal Electoral @TEPJF_informa nos dio ya luz verde para debatir en este periodo intercampañas. Ya no hay pretextos @lopezobrador_. ¡Éntrale! #YoMero.”

Un mensaje totalmente desafortunado, al apelar más a la confrontación que al dialogo. Sin embargo en dicho mensaje Meade, no menciona que de aceptar AMLO ir a los debates, estaría cayendo en terreno totalmente desigual, ya que sería organizado por los medios de comunicación, principalmente Televisa y TV Azteca, medios aliados al partido en el poder, y quienes no ven con buenos ojos que el político tabasqueño llegue a la presidencia. De hecho serían capaces de programar el debate en horario estelar y en sus canales de mayor impacto en el país, con el claro objetivo de buscar generar todas las condiciones para vulnerar la ventaja y estrategia de AMLO.

A modo de conclusión, es interesante que en este 2018, el tema de los debates sea un tema que se esté discutiendo en los medios de comunicación y que estos hace 6 años, fueron los que rechazaron la idea de darle mayor difusión y por ende importancia. También es interesante que ahora se critique la posición de AMLO de no debatir y esperar a los espacios que el INE diseñó para ello, y lo peor del caso sería seguirle el juego a estos medios de comunicación con esta idea de la necesidad de debatir, porque sería generar una opinión a partir de la necesidad de los intereses de estos medios por generar los espacios para desplumar a candidato que ellos consideran atenta contra sus intereses. Más bien esta situación sirve para pensar y formular una propuesta en la cual la sociedad decida cuántos y dónde deben realizarse estos debates y que verdaderamente esta propuesta nazca de la opinión pública nacional y no de la opinión pública de Televisa, TV Azteca y el candidato que estas empresa estén apoyando.

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