Seguir viendo

La trata de personas como un antagonismo entre la Seguridad Humana y la Seguridad Nacional

El combate dirigido a erradicar la trata de personas representa un reto a nivel global a resolver por todos los Estados, pues no solo vulnera la seguridad humana de la población en una nación, sino pone en entredicho la integridad del Estado mismo.

Esta semana asistimos al VI congreso Latinoamericano y Caribeño de Trata de Personas y Tráfico de Migrantes celebrado en  Quito, Ecuador. Nuestra propuesta en dicho congreso y nuestra postura desde la ONG Y Quién Habla por Mí AC, se basa principalmente en dar un abordaje al combate de la trata de personas de forma integral y multidimesional; un enfoque que vaya desde la seguridad humana hasta la seguridad nacional.

El delito de Trata de Personas vulnera principalmente la seguridad humana -que debe tener todo ser humano para ejercer su libre desarrollo de la personalidad- menoscabando la dignidad de quienes la sufren. Pero por la dimensión que ha alcanzado dicho fenómeno, hoy en día, el combate a la trata de personas está directamente relacionado con las estrategias de seguridad nacional de los Estados, toda vez que la trata de personas, en sus diversas modalidades, es un delito de gran escala que está utilizando las redes comunes de negocio y las nuevas tecnologías de la información, vulnerando derechos humanos, fronteras y poniendo en riesgo no solo la seguridad humana de las víctimas, potenciales víctimas y sus comunidades, sino la integridad y permanencia del Estado y la capacidad de respuesta de sus instituciones ante este fenómeno.

La trata de personas es un problema multidimensional, que afecta la paz y la seguridad. Es un delito complejo, y es un delito difícil de combatir porque es un delito difícil de detectar.  Podrían parecer irreconciliables las líneas estratégicas-conceptuales de la seguridad humana y la seguridad nacional; sin embargo, citando al Almirante José Luis Vergara Ibarra:

“Toman relevancia las nociones teóricas sobre la concepción de seguridad nacional, la cual, desde una visión tradicional, es entendida básicamente como una condición que entraña todas las acciones orientadas a mantener la existencia, integridad y estabilidad del Estado, su territorio y su soberanía dentro del sistema internacional de naciones”[1]. Así, la evolución del concepto ha sido significativa, considerando el efecto de un proceso de dimensiones tales como el de la globalización; el cual, a la par de importantes avances tecnológicos, ha definido una acelerada interacción social apoyada en modernos sistemas de comunicación, lo que da sustento a la llamada era digital, que plantea entre otros aspectos nuevos retos para las fronteras políticas, específicamente cuando se pretende diseñar una estrategia dinámica de seguridad nacional, con un marcado énfasis en la estabilidad del estado de derecho para privilegiar el desarrollo del Estado”[2]. Ello sugiere ampliar los rubros en la dimensión de los actores, áreas, escalas y elementos involucrados en materia de seguridad nacional.

De lo anterior emerge una percepción distinta de seguridad nacional tradicional, para pasar a un campo en donde ésta no se ciña únicamente a la generación de mecanismos para evitar la transgresión de otro Estado, sino que hoy día, tiende a ser un concepto más amplio que abarca a toda aquella acción que vulnere la integridad y soberanía del Estado mismo; es decir, cualquier acción que tenga potencial para degradar sus capacidades de supervivencia o bien que eviten su progreso.

El garantizar un desarrollo libre y próspero para la sociedad, es una tarea básica que tienen que cumplir los Estados-nacionales, por lo que la trata de personas debe considerarse un asunto que exige estrategias contundentes en materia de seguridad nacional integradas a escala local, regional y global; transversalizando en todo momento el enfoque de seguridad humana y de derechos humanos. Los Estados deben dar un abordaje a la problemática de la trata de personas desde una perspectiva de seguridad ampliada, que correlacione de forma sistemática, todos los niveles y elementos constitutivos de la seguridad de las personas, naciones y regiones.

El combate dirigido a erradicar la trata de personas representa un reto a nivel global a resolver por todos los Estados, pues no solo vulnera la seguridad humana de la población en una nación, sino pone en entredicho la integridad del Estado mismo, afectando la presencia del orden público en diversos territorios y rebasando el poder de acción institucional de los gobiernos. Hablamos de un fenómeno que afecta a Estados y regiones enteras, porque es el cuarto delito más lucrativo a nivel mundial, según datos del Departamento de Estado de Estados Unidos (2017); pues este delito se ha colocado solo detrás del narcotráfico, el tráfico de armas y la piratería. Su importancia es estratégica y redituable para los grupos de la delincuencia organizada transnacional y bandas criminales locales, debido a la rentabilidad que representa, por lo que hoy por hoy debemos dar un abordaje que resulte en una estrategia que combata y prevenga la trata de personas desde las familias y comunidades, pasando por estrategias municipales, estatales y nacionales que además permitan combatir este delito de lesa humanidad en colaboración con otros Estados-nación.

[1] Marco Antonio López Valdez, La seguridad nacional en México: interferencias y vulnerabilidades, p. 31.

[2] Peter Paret, Creadores de la estrategia moderna. Desde Maquiavelo a la era nuclear, p. 69.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: