Las conferencias matutinas de AMLO

Encontramos que el único responsable de la comunicación de este país es el Presidente, y sus secretarios, solo proporcionan información, lo cual evita que estos sean expuestos de más.

Han pasado ya más de 60 días desde que Andrés Manuel Lopez Obrador tomo protesta como Presidente de los Estados Unidos Mexicanos y podemos ver, claramente, cuál será el estilo de comunicación en los próximos años.

Fiel a su estilo, AMLO retoma las conferencias matutinas que estableció como jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Es con este ejercicio que el Presidente  dicta y establece la agenda todos los días. Estos encuentros, que en promedio duran 70 minutos, generan contenidos que luego son utilizados en redes sociales para afianzar y  mover más el mensaje.

Es importante señalar que si bien en estas conferencias participan Secretarios y directores de las distintas dependencias y órganos  federales, es el presidente el que lleva la batuta y control de los contenidos, al grado, muchas veces, de contradecir lo dicho por sus colaboradores, generando con ello una percepción de falta de control o de acuerdos para dar la información o bien,  parece ser , también que estas conferencias y lo que en ellas ocurre, son utilizadas para desviar o cambiar el tema central del país y dirigirlo a terrenos más dóciles y  amables.

Es de esta manera que encontramos que el único responsable de la comunicación de este país es el Presidente, y sus secretarios, solo proporcionan información, lo cual evita que estos sean expuestos de más y se genere conversación negativa a lo que la presidencia quiere.

Lo preocupante de esta estrategia de comunicación es que en realidad son espacios unidireccionales, donde al finalizar la misma, no hay una claridad en la información, no hay contundencia ni mucho menos, datos concretos, son más bien espacios de narrativa desde donde se construyen escenarios y promesas, que asemejan a las estrategias de campaña. Falta el dialogo con otros sectores y actores de la sociedad.

Es claro que tenemos, desde la presidencia, un  intento por centralizar la imagen del Presidente, llevándolo a situaciones francamente exageradas, y con ello, se caen en errores básicos:

1.- Al no haber una claridad ni objetivo concreto, las conferencias se convierten en charlas y se pierde la oportunidad de informar, al carecer, muchas veces, de datos reales, comprobables y asequibles.

2.-La presencia del gabinete en las conferencias en ocasiones es innecesaria, pues no hay una participación de los mismos de forma ordenada y estratégica. Más bien parecen estar para dar una percepción de unidad, que no siempre se logra.

Si bien es cierto que los niveles de popularidad del Presidente están a la alza y esto permite ciertas licencias y libertades, su equipo de comunicación debe estar preparado para poder reorientar, en un momento dado estas conferencias. Pueden  ser mejores herramientas de difusión  si se logra que la información dada se base en datos reales y transparentes y se deje, de una  vez por todas, del abuso  de la figura del reclamo al pasado, de las opiniones sin fundamento  y de las denuncias sin pruebas.

Al final, lo que deseamos es que sea cual sea la estrategia de comunicación de la Presidencia, abone a un clima de transparencia, claridad y sobre todo, propicie mejores condiciones en el día a día de todos los sectores del país.

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