Lo que las precampañas se llevaron

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Maestro en Estudios Políticos y Sociales por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Autor de los libros: «2006: El año del complot» y «2012: Reflexiones sobre el proceso electoral», actualmente se desempeña como académico de la FCPyS/UNAM. También es colaborador de la Revista Zócalo y Antena Radio. twitter Twitter

Estamos a unos días de concluir con las llamadas precampañas electorales, y según datos del INE, cada partido político recibió la generosa y nada despreciable cantidad de 67 millones de pesos para poder promover mensajes y actos públicos de sus aspirantes a la candidatura. En teoría este proceso esta dirigido a los militantes de los partidos políticos, quienes dependiendo la dinámica interna de cada partido seleccionarán a su candidato.

Este proceso, se plantea la reforma electoral, daría mayores elementos para enriquecer nuestra vida democrática y por supuesta la vida interna de nuestros partidos políticos, pero lamentablemente este periodo preelectoral ha sido vulnerado y violentado, y se ha convertido en un periodo extra de las campañas políticas.

En primer lugar porque realmente no existe una competencia interna, no existen realmente precandidatos, existe una simulación al interior de los partidos, ya que desde el principio se sabe bien quién será el precandidato triunfador de esta contienda interna, y permiten el registro de estos candidatos, para no perder el derecho por parte del INE para poder hacer precampañas.

Ahora, lo peor del caso es que aquellos que no militamos en ningún partido político, tenemos que soportar el bombardeo mediático y ahora socio-digital de los políticos. Y digo soportar porque en estos días pocas fueron las propuestas que realmente generaron debate, no sólo al interior de los partidos políticos, sino también entre la ciudadanía.

Es lamentable que un periodo que, en teoría, beneficiaría a la vida democrática del país, sea pobremente empleado, con mensajes sin contenido alguno, digamos en todos estos días vimos a un Ricardo Anaya ofreciendo sus dotes como músico, más que como un político capaz de llevar el destino de una nación que está urgida de resultados que favorezcan a la mayoría.

También vimos a José Antonio Meade, derrochando en todos sus espacios mediáticos que es un candidato ciudadano y que cuenta con la experiencia suficiente para dirigir al país, sin embargo vimos también a un candidato del partido en el poder, con una crisis de imagen que se puede observar en la inmensa cantidad de logos que ha tenido en estos días, lo cual demuestra la falta de organización al interior de su equipo de campaña, por una parte existe un logo para el PRI, otro para el PVEM, y otro para el PANAL, si esto pasa con un logo, podemos imaginar qué ocurre en otros puntos.

También vimos a López Obrador, transmitiendo un spot en el cual asegura que “estaríamos mejor con ya sabes quién”, y con ello olvidando ofrecer argumentos de porqué estaríamos mejor con él y no con sus adversarios, sin embargo de los tres aspirantes partidistas, el único que ofreció un poco más de propuestas o argumentos fue precisamente AMLO, por lo menos ya dejó ver a quiénes podrían integrar su gabinete, esto de ganar la presidencia; así como también puso a debate nacional la idea de entablar dialogo con el crimen organizado, y con ello poder concluir con la guerra interna que estamos padeciendo desde la presidencia de Felipe Calderón.

Sin embargo, esto no es suficiente para justificar el derroche económico que se realizó durante estos casi dos meses de precampaña, espero que todo cambie cuando realmente den inicio las campañas políticas, si no, estaríamos viendo las campañas políticas más pobres en cuanto a debate y propuestas de la historia.

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