Necesitamos ver a la Seguridad Nacional con perspectiva de Derechos Humanos desde el marco normativo

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Es presidenta de la Organización No Gubernamental Y Quién Habla por Mí AC. Estudió ciencia política en el Tecnológico de Monterrey y se ha dedicado al fortalecimiento de políticas públicas, proyectos y legislación en materia de Derechos Humanos, especialmente en temas de seguridad, género y de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes. twitter Twitter twitter Twitter

La Seguridad Nacional exige ser entendida de manera integral y sistémica, para garantizar la permanencia del Estado y sus elementos.

Un reto inminente que enfrentan las instituciones en México, especialmente las que se encargan de preservar la Seguridad Nacional, es la armonización de todo el marco normativo vigente y las estrategias que emanan de dichas instituciones con los Tratados Internacionales en materia de Derechos Humanos y, por ende, a la reforma del artículo primero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Hoy en día los cambios estructurales que provocan la transformación de las instituciones y las sociedades, exigen a los Estados no solo una sustantiva armonización del marco normativo conforme a estándares internacionales de Derechos Humanos, sino también de una conciliación entre los conceptos de Seguridad Nacional (seguridad interior y  defensa exterior) y Derechos Humanos para garantizar el desarrollo, permanencia e integridad del Estado, el Estado Mexicano en este caso, a través de una legislación a la altura de las exigencias que actualmente tiene México como Estado-Nación con una democracia como forma de gobierno y con la necesidad de estrategias que deben caminar en el mismo sentido para preservarla.

La Ley de Seguridad Nacional publicada en el Diario Oficial de la Federación el 31 de enero de 2005, se entiende como el primer esfuerzo integrador para legislar la Seguridad Nacional en México, sin embargo, hoy en día se ha ido quedando obsoleta, pues el instrumento no atiende los retos de actualización que necesitan las instituciones que se hacen cargo de garantizar la Seguridad Nacional y no contempla la perspectiva multidimensional e integral que se requiere para salvaguardar la permanencia del Estado mexicano.

La Ley de Seguridad Nacional de México carece de claridad en cuanto a los elementos constitutivos de la Seguridad Nacional y Derechos Humanos, dejando al margen no solo los elementos constitutivos atribuibles a los Derechos Humanos, sino a la seguridad interior, la defensa exterior y algunos componentes necesarios de la seguridad humana que impactan el campo de la seguridad interior, entre otros elementos que quedan al margen del enfoque de la presente investigación, pero no menos importantes como es la protección civil.

De igual forma, esta Ley no se encuentra armonizada con la reforma constitucional al artículo primero constitucional de 2011 en materia de Derechos Humanos que incorpora el principio pro persona, el control difuso de la convencionalidad y un nuevo bloque de constitucionalidad, poniendo en riesgo su legalidad y su aplicación en beneficio del Estado mexicano y de las personas que en él habitan.

La Seguridad Nacional exige ser entendida de manera integral y sistémica, para garantizar la permanencia del Estado y sus elementos. México debe lograr la complementariedad de estrategias que se encuentran desarticuladas tanto en el marco normativo como en operatividad a través de sus instituciones, pues la Seguridad Nacional contempla dentro de sus campos de poder componentes referentes a la seguridad pública, seguridad humana, seguridad interior, seguridad exterior e incluso protección civil que no reflejan su integralidad en la legislación mexicana actual.

Sin confundir un concepto con otro, es necesaria su integración a través de mecanismos legales, políticos e institucionales para preservar al Estado mexicano con una perspectiva transversal garante de los Derechos Humanos, que a nivel internacional han venido a colocarse como una perspectiva efectiva e integradora de estrategias que están fortaleciendo a los países en aras de consolidar no solo una política de seguridad interior, sino una estrategia internacional de seguridad con mínimos preceptos aceptables que garantizan la seguridad de los Estados y de las personas, poniendo a estas últimas en el centro.

Actualmente los grandes retos nacionales e internacionales que giran en torno a la seguridad de los Estados-nacionales no pueden abordarse sin esta perspectiva multidimensional e integradora, que debe verse plasmada a través de un marco normativo garantista y una estrategia multidimensional de la Seguridad Nacional de alto nivel que incorpore los elementos constitutivos emanados de los Tratados Internacionales de Derechos Humanos ratificados por México.

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