¡Otra vez la Ley de Seguridad Interior!

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Es presidenta de la Organización No Gubernamental Y Quién Habla por Mí AC. Estudió ciencia política en el Tecnológico de Monterrey y se ha dedicado al fortalecimiento de políticas públicas, proyectos y legislación en materia de Derechos Humanos, especialmente en temas de seguridad, género y de protección de derechos de niñas, niños y adolescentes. twitter Twitter twitter Twitter

“…existieron propuestas previas y posteriores a la iniciativa de Ley de Seguridad Interior en el Congreso, con mejores elementos que la ley aprobada; incluso hubo una iniciativa de ley que se enfocaba a reformar la Ley de Seguridad Nacional”

Juan Ibarrola en una casi acertada intervención en su espacio de milenio “Cadena de Mando”; reprocha a los legisladores y al Presidente de la Comisión de la CNDH su oposición a la Ley de Seguridad Interior. Estoy de acuerdo con él en el sentido de que quienes han demostrado defender a la población mexicana y a sus instituciones han sido las Fuerzas Armadas antes que nadie, sin duda la Institución más confiable, disciplinada y menos corrupta con la que contamos los y las mexicanas.

Sin embargo ante el reclamo que hace el líder de opinión de ¿Por qué no proponen los legisladores otra cosa para normar la seguridad (entiéndase nacional, interior o ambas)? Me parece que no ha alcanzado a informarse de que existieron propuestas previas y posteriores a la iniciativa de Ley de Seguridad Interior en el Congreso, con mejores elementos que la ley aprobada; incluso hubo una iniciativa de ley que se enfocaba a reformar la Ley de Seguridad Nacional incluyendo los elementos constitutivos básicos de la Seguridad Interior y dando certeza a las Fuerzas Armadas.

Ambos “bandos” (no deberíamos considerarnos ni siquiera así, como bandos contrarios) los securitistas vs garantistas, hemos caído en el error de enfocarnos en “desgarrarnos las vestiduras” en pro o en contra de la Ley de Seguridad Interior, dejando al margen la Ley de Seguridad Nacional que no contiene los mínimos necesarios para dar certeza a las fuerzas federales y mucho menos respeta los Derechos Humanos conforme a la Constitución Política de los Estados unidos Mexicanos, dicho instrumento fue incorporado sin más análisis a la Ley de Seguridad Interior.

En cuanto al señalamiento que hace el especialista Juan Ibarrola hacia el titular de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, señalando que es incongruente que diga que las Fuerzas Armadas tengan pocas recomendaciones y luego se oponga a la Ley de Seguridad Interior; es como decirle a los adolescentes que porque el VIH tiene una incidencia a la baja, no usen condón; cabe destacar que la CNDH no tiene delegaciones (como él lo precisa) en los 32 Estados de la República, son Comisiones de Derechos Humanos estatales totalmente autónomas, es decir no pertenecen a la estructura orgánica de la CNDH; y la oposición de este ente en compañía con ONG nacionales e internacionales, radica en que la Ley de Seguridad Interior retoma ciertos aspectos de la Ley de Seguridad Nacional que no están armonizados a los principios del artículo primero constitucional de nuestra carta magna.

Sin duda la Ley de Seguridad Interior es más garantista que la Ley de Seguridad Nacional, se retoman algunos principios de Derechos Humanos de forma general en la misma y sin duda alguna nuestras Fuerzas Armadas y la población merecen certeza jurídica en lo que a acciones de Seguridad Interior se refiere, ya que las autoridades civiles no han dado el ancho para resolver los graves problemas de inseguridad que tenemos y todos(as) como sociedad hemos permitido por descuido la desintegración del tejido social que detona en múltiples causalidades que contribuyen a la violencia del país; pero si seguimos viéndonos como bandos contrarios en vez de tratar de conciliar las visiones con un marco jurídico certero que arrope a las instituciones más valiosas que tenemos como son las Fuerzas Armadas y a su vez que respete los Derechos Humanos; no vamos a lograr la eficacia de ninguna ley por más que esté en papel.

Hay algunos elementos de las fuerzas federales que se quejan amargamente de las directivas en materia de Derechos Humanos, incluso hasta “gordos” les caemos quienes nos encontramos en algún espectro de la defensa de los mismos, pero como diría un colega naval al que tengo enorme estima ¿Qué no somos soldados?, a lo cual yo respondería, sí, sí lo son y con una entrega que agradezco infinitamente como mexicana, por ello no pueden permitir que una de las instituciones más valiosas que tenemos en el país esté al margen de los Derechos Humanos o se queje del cumplimiento de los principios de los mismos ya que cualquier integrante de las Fuerzas Armadas debe estar dentro del Estado de Derecho que defienden y que se plasma en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, incluido su artículo primero que da una protección amplia a los Derechos Humanos de todas las personas que se encuentran en nuestro país, incluidos militares, marinos y más servidores públicos.

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