Prioridades de gasto federalizado

Por: Dr. Juan Carlos Martínez Andrade

El gasto federalizado está concentrado en un sector de la población que es muy necesario pero ha cerrado filas para tener un control político sobre la toma de decisiones en el país.

El gasto federalizado corresponde al pacto federal con entidades federativas y municipios para hacer frente a las necesidades de desarrollo en el país. Para la mayoría de los municipios, en especial los municipios rurales, los recursos descentralizados del Ramo General 33 corresponden al 99.99% de sus ingresos. Ante este hecho, me pregunto ¿a qué destinamos este ramo que es tan importante?

La revisión de las cifras para el año 2018 arroja información valiosa sobre las prioridades de gasto de los recursos descentralizados. Desde su creación en 1997, los fondos del Ramo General 33 contemplaban dentro de sus objetivos los rubros de Educación y Salud que indiscutiblemente son pilares del desarrollo. No obstante, el pago de los servicios de Educación se concentró en el pago de nómina de docentes, primero descentralizado con el FAEB y luego re-centralizado con el FONE.

Si hacemos una tabla identificando el gasto en servicios personales, inversión y otros de gasto corriente nos damos cuenta que el pago de nóminas para la docencia en educación básica y salud es más de la mitad del gasto federalizado de los recursos “descentralizados” del Ramo General 33. Es decir, más de la mitad de estos recursos se van directamente al pago de la nómina de los trabajadores de la educación y los empleados de los centros de salud, clínicas y hospitales regionales.

En contraste, los fondos FAIS (del que los municipios reciben el subfondo FISM) y el FORTAMUN sumados no llegan ni a la tercera parte de lo que se destina al pago de los empleados de la educación. Es decir, los docentes en México reciben más presupuesto para el pago de sus nóminas que los municipios del país. De esta forma, el gasto de inversión no representa ni la mitad de lo destinado al pago de servicios personales y apenas es mayor a “otros de gasto corriente” (ver tabla 1)

Tabla 1.

Fuente: Juan Carlos Martínez Andrade, con datos del Presupuesto de Egresos de la Federación 2018.

En este orden de ideas, el desarrollo requiere gasto de inversión en infraestructura y no tenemos una clara prioridad de gasto en este rubro. El gasto federalizado está concentrado en un sector de la población que es muy necesario pero ha cerrado filas para tener un control político sobre la toma de decisiones en el país. Prueba de ello es uno de los sindicatos más fuertes a nivel internacional con un partido político en los congresos federal y locales.

Requerimos, entonces, hacerle una cirugía mayor a la Ley de Coordinación Fiscal y cambiar las prioridades: aumentar los recursos para estados y municipios, clarificar objetivos y establecer líneas de acción claras para que el gasto en infraestructura sea llevado a cabo con integridad, apego a la ley, rendición de cuentas, pero sobre todo, que esté encaminado hacia el desarrollo de nuestros pueblos y comunidades.

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