¿Qué tan racistas somos los chilangos?

Por Tonatiuh Meaney (Twitter @MeaneySuarez)

Lo peor del racismo ni siquiera es el señalamiento de las diferencias sino privar a un grupo de los beneficios. Las prácticas de racismo, discriminación y segregación son prohibidas por muchas legislaciones en el mundo, incluida la mexicana.

Si nos comparamos con Hitler, quizá nos lleva de calle, pero aun es racista nuestra ciudad donde hay quien busca insultar a otras personas con “naco”, “indio”, “prieto” y otras referencias supuestamente raciales, aun cuando las razas no existen porque las diferencias genéticas entre  grupos humanos no son significativas; ante la falta real de desemejanzas reales entre las personas, quien practica el racismo, para lograr discriminar y segregar a alguien le busca diferencias cualesquiera con un grupo, que van desde el color de piel, altura, complexión, hasta el lenguaje, ocupación, religión o grupo étnico. Lo peor del racismo ni siquiera es el señalamiento de las diferencias sino privar a un grupo de los beneficios. Las prácticas de racismo, discriminación y segregación son prohibidas por muchas legislaciones en el mundo, incluida la mexicana.

Con la capacidad de video en los teléfonos se ha hecho más fácil poner en evidencia actos discriminatorios deliberados de la vida cotidiana, con el fin de erradicarlos, pero, además, hoy tenemos estadística que facilita INEGI, con la que podemos explorar vicios por lo que las personas de distintas características no estén gozando del mismo acceso a los bienes y servicios, o si algún grupo se encuentra rezagado y quizá, segregado, por lo que el estado deba intervenir para normalizar la equidad. En la Encuesta de Movilidad Social Intergeneracional, INEGI (2017) ha preguntado a los entrevistados además de las preguntas sociodemográficas, no sólo etnia y lengua indígena como realiza en otras baterías, sino también por el color de la piel autopercibido de la persona entrevistada, quien lo indica según la paleta PERLA[1], mostrada en la figura 1: existen 11 tonalidades de piel marcadas desde la A hasta la K, donde A es la más oscura y K la más clara. Dado que el color de piel es uno de los principales motivos de discriminación es una medición importante. Hemos dado a cada una un número (A=1 y K=11) y elaborado una paleta equivalente continua como se muestra al lado derecho en la misma figura 1, convirtiendo la variable discreta (color) a continua (un tono del más bajo a más alto), con lo que podremos obtener promedios de tono de piel. Para fines indicativos como los que aquí pretendemos resulta suficiente, aunque para un análisis concluyente se requeriría reportar otros estadísticos y pruebas.

Con esta y las otras preguntas de la encuesta, podemos tener una idea de cómo influye el color de la piel en el acceso a los bienes y además medir avances en materia de igualdad de acceso y oportunidades. De inicio encontramos, en la figura 2, que los grupos indígenas (por lengua) se sitúan en una tonalidad de piel autopercibida, entre la F a la H, que normalmente conocemos como piel morena.

También podemos apreciar en la figura 3, que estos mismos grupos tienen menos focos en su vivienda que el promedio de la población. Esta variable, es usada por los mercadólogos para medir el nivel socioeconómico de los hogares, pues a mayor número de focos haya en una casa, ésta es más grande y de mayor consumo energético, con mayores comodidades. La gráfica como otras subsecuentes la podemos leer del siguiente modo: la posición vertical de la línea horizontal de los diamantes verdes es el promedio de todos los valores en la columna, el ancho de la línea, significa el volumen de personas en ese valor; el grueso vertical del diamante significa la variación de los datos que generan el promedio, la línea gris el promedio general entre todos los grupos. Si los diamantes están tan separados verticalmente que ninguna línea horizontal los toca a ambos simultáneamente, quiere decir que los grupos son significativamente distintos entre ellos. Así en la figura tres, vemos que las viviendas indígenas tienen significativamente menos focos que las viviendas no indígenas. En las gráficas aparece en pequeño una F que siendo alto su valor significa que los grupos son distintos y una p, cuyo valor, si es bajo, rectifica esta valoración estadísticamente. Aunque estos dos datos no significan nada para la mayoría de lectores, pueden decir mucho a personas entrenadas estadísticamente.

Figura 1. Paleta de colores discreta (izquierda) y continua (derecha)   Figura 2. % sobre el total de personas por color de piel y lengua indígena

 

 

Figura 3. Habla dialecto indígena y focos en la vivienda

Figura 4. Color de la piel y tamaño de la localidad

Figura 5. Número de focos y tamaño de la localidad

En la figura 4 percibimos que las localidades más pequeñas albergan a más personas con tono más oscuro de piel, lo cual es natural desde el momento que las localidades más alejadas históricamente han tenido menor mestizaje. Al mismo tiempo, las localidades menores tienen casas con menos número de focos porque son más pobres y se encuentran más marginadas. En adelante, sólo analizaremos las entrevistas correspondientes a las zonas urbanas de más de 150 mil habitantes para poder comparar la CDMX con el resto de las ciudades, lo cual representa a 11,480 personas entrevistadas por el INEGI.

Nivel socioeconómico y color de piel

Primero que nada, debemos observar que el nivel socioeconómico tal como lo establece INEGI es menor en las personas que tienen mayor tonalidad de piel (Figura 6). Piel más oscura, tiende a un nivel más bajo. Debemos aclarar que es un hecho estadístico, pues hay personas en todos los niveles tal como lo marca la existencia de puntos en la columna de cada valor pero existe la tendencia descrita sobre el promedio. Comparando la figura de la ciudad de México y del resto de ciudades vemos que la diferencia es menos marcada en CDMX, pues las alturas de los diamantes se topan horizontalmente. En cierta forma hay menor segregación. El ideal sería que todos los diamantes estuvieran a la misma altura y que el color de piel no fuera factor de nivel socioeconómico.

Figura 6. Nivel socioeconómico y color de piel, Ciudad de México y resto de ciudades (2016)

El nivel socioeconómico se relaciona con posesión de bienes y servicios. Examinaremos algunos bienes y si su posesión discrimina el color de las personas, en las gráficas 7 a la 10 vemos el grupo qué si tiene el bien, y el que no lo tiene, así como el que no recuerda si lo tiene (N.R.). El grupo de personas que tienen teléfono fijo (Figura 7) tiene significativamente menor tono de piel promedio, siendo más marcada la tendencia en otras ciudades que en CDMX.  Lo mismo ocurre para el automóvil y la lavadora que facilita el trabajo del hogar. No así para computadora pues para este bien la discriminación es mayor en la ciudad de México.

Figura 7. Teléfono fijo y tono de piel

Figura 8. Automovil y tono de piel

Figura 9. Lavadora y tono de piel

Figura 10. Computadora y tono de piel

Un aspecto importante en la movilidad social es el acceso al financiamiento, que también se ve afectado por la discriminación. En la figura 11 vemos que para la posesión de tarjeta de crédito también menor tono de piel implica mayor acceso, con tendencia menos marcada en la CDMX. La exclusión puede ser obligada o autopracticada. Hay personas que no entran al banco porque consideran que no serán bienvenidos o bien, o los mismos bancos pueden caer en prácticas excluyentes.

Figura 11. Tarjeta de crédito y tono de piel

Educación y segregación

Que la segregación se de en instituciones económicas puede parecer un reto a vencer, pero los lugares donde es más marcada la segregación es en las instituciones educativas. En las siguientes gráficas apreciamos el problema en las escuelas que han sido clasificadas en privadas y públicas. Comenzamos con las primarias. Es notoria la diferencia entre tono de piel en las primaria privadas y públicas, tanto en la CDMX como en las otras ciudades del país. En este caso existe documentación de como algunas escuelas tienen en sus políticas la aceptación de personas por aspectos externos a la persona (color, religión, etc).

Figura 12. Escuela primaria y tono de piel

La segregación se hace menos fuerte conforme avanza el grado escolar, pero persiste como lo muestran la figura 13 para secundaria y la 14 para preparatoria, donde la segregación prácticamente desaparece en la ciudad de México. Es importante erradicar la segregación en las escuelas porque es donde se aprenden los principios de inclusión.

Figura 13. Educación secundaria y tono de piel

Figura 14. Educación preparatoria y tono de piel

Universidad y tono de piel

Finalmente, en las universidades persiste cierta segregación aunque es menor que en los otros niveles y en la CDMX prácticamente desaparece. Existe una ligera tendencia a que las universidades de elite los alumnos tengan menor tonalidad de piel pero comienza a ser una tendencia menor.

En conclusión, vemos que ya sea por autosegregación o inducida por condiciones económicas, en México existe mayor exclusión de servicios en personas con tono de piel más oscuro. Aunque el racismo es la práctica que busca fomentar esa exclusión, el hecho de no combatirlo también cae en una práctica racista. México y la Ciudad de México son lugares mega diversos donde las oportunidades no pueden estar limitadas por las características externas de las personas.

INEGI (2017). Módulo de Movilidad Social Intergeneracional 2016. Instituto Nacional de Estadística y Geografía http://www.beta.inegi.org.mx/proyectos/enchogares/modulos/mmsi/2016/

Gráficas realizadas en el programa JMP® .

[1] https://perla.princeton.edu/

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