SINGLADURA: ¿Boom en infraestructura?

Una vez ya superados los primeros 100 días del gobierno de la 4T es crítico que se suelten los recursos para estimular la economía este año, conforme recomiendan numerosos expertos y estudiosos del tema.

Por Roberto Cienfuegos J.*

A una ciudadana española, que recién se radicó en México, le entusiasma que haya tanto por hacer, invertir, innovar, construir en este país, al igual que en otras naciones de esta área geográfica del mundo.

Y a decir verdad, me sorprende mucho su entusiasmo. De hecho argumenta que se ha asentado en México porque le atrae en grado superlativo que haya tanto por hacer para el desarrollo sobre todo de una población predominantemente joven, que ella encuentra vigorosa y pujante, y que en su opinión constituye una diferencia clave con el denominado viejo continente.

Hay mucho por hacer acá, apunta esta española cuya edad –casi siempre un misterio en las féminas- calculo a la mitad de los 30 y 40. Allá mucho está hecho ya, apunta a Europa. De este lado, insiste en alusión a México y los países del área, falta todavía mucho por hacer, y hay que hacerlo, plantea con una convicción tan absoluta que abre un reto prácticamente contagioso.

Luego converso con el doctor Raúl Feliz, miembro del Centro de Investigación y Docencia Económicas (Cide). Este investigador, oriundo de República Dominicana, conoce muy bien las variables críticas de México. Hace ver por ejemplo que en 2018, último año del gobierno de Enrique Peña Nieto, la inversión en infraestructura fue baja, la menor de todo ese sexenio. Apenas se ubicó en 3.5 por ciento del Producto interno Bruto (PIB) del país, la peor de los seis años.

“Son cifras ridículas”, suelta Feliz, en un agudo contraste entre el señalamiento crítico y su apellido. Apunta que la inversión promedio en infraestructura en México ronda el 4.5 por ciento del PIB. Pero aún así, es muy baja, ratifica este investigador.

“La inversión en México en infraestructura es ridícula”, plantea Feliz, quien propone multiplicarla por tres al menos “si queremos crecer”.

El CAF-Banco de Desarrollo de América Latina propone invertir al menos un 5 por ciento del PIB nacional en infraestructura como condición para el desarrollo. El porcentaje mínimo recomendado por este ente bancario, originalmente Corporación Andina de Fomento o CAF, ha quedado grande en México.

Para Feliz, la baja inversión en infraestructura refleja “un problema estructural” de México, que hace 40 años “no crece en forma significativa”, una tácita alusión al ciclo económico neoliberal que los sucesivos gobiernos del PRI y el PAN imprimieron al país.

Según Feliz, en la nueva etapa nacional bajo la llamada Cuarta Transformación (4T), que encabeza López Obrador, tampoco será sencillo el tema de la inversión en infraestructura. “No se trata de un asunto de voluntad de AMLO y ni siquiera del Congreso”, previene.

“Requerimos inversión de infraestructura, en equipo. La inversión en infraestructura es un complemento porque no se pueden instalar plantas, sin inversión en comunicaciones, en telecomunicaciones, sin ello no hay negocios”, evalúa Feliz, quien está convencido de que es urgente “un boom de inversiones” que detone el crecimiento económico nacional.

A diferencia de otros estados nacionales, en México el balance público incluye a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex) y si se saca a esas empresas públicas, ahora llamadas empresas productivas del Estado, poco o nada queda, dice el investigador y maestro del CIDE.

Feliz destaca la necesidad que tiene el gobierno de allegarse más recursos y tener una recaudación más alta a través de una reforma fiscal para destinar esos fondos a infraestructura. También es crítico el diseño de una red de incentivos para atraer montos mayores de inversión privada, apunta.

Hace ver sin embargo que en este momento hay una “dicotomía” notable porque el indicador sobre la confianza del consumidor “es histórico”, pero la confianza empresarial es raquítica de cara a las señales emanadas del Ejecutivo federal.

“No ha mejorado nada la confianza empresarial”, anota Feliz. Esto impacta en forma negativa el crecimiento de la inversión y lo peor “no es el mejor momento para que ello ocurra”, diagnostica.

Es cierto, concede, “no estamos peor que como estábamos, pero estamos igual y las expectativas para que mejore el país son difíciles”.

Concuerda en que resulta clave recortar la corrupción, eficientar el gasto público y hacer una reforma fiscal”. De otra forma, prevé, “creceremos cuando mucho al dos por ciento”, un índice prácticamente idéntico al registrado durante los gobiernos neoliberales de los últimos 36 años, cuyo estigma aún parece que persigue a AMLO y la 4T.

Feliz no duda en calificar de “fracasados” a los gobiernos que antecedieron a AMLO, cuya gestión “acaba de comenzar, pero analistas e inversionistas tenemos muchas dudas sobre sus políticas” y el éxito de éstas.

Cree Feliz que una reforma fiscal del gobierno de AMLO debería dar atribuciones a municipios y estados con el objetivo de crear espacios para la inversión.

Aunque deseable en el análisis, parece difícil si no imposible, una reforma fiscal en tal sentido para un gobierno que conforme todas las evidencias a la mano está empeñado en apretar el puño de la centralización la mayor parte, si no todas, las decisiones clave.

Hacienda por ejemplo, de Urzúa Macías, está a la fecha palomeando incluso las contrataciones o recontrataciones de personal en entidades y organismos federales con el argumento de impedir o frenar fugas económicas, corrupción o pillerías. El proceso marcha a cuentagotas. ¿Correrán el riesgo y asumirán las consecuencias del aletargamiento, semiparálisis e inoperatividad pública? No vayan a cambiar lingotes por cacahuates como le pasó a Fox.

Una vez ya superados los primeros 100 días del gobierno de la 4T es crítico que se suelten los recursos para estimular la economía este año, conforme recomiendan numerosos expertos y estudiosos del tema.

El enfoque del Proyecto de Nación 2018-2024 precisa al respecto: “sin infraestructura no hay progreso”. ¿Así, o más claro? Confío en que mi amiga española no merme su optimismo. Después de todo, el gobierno de AMLO tiene planteados ocho enormes proyectos de infraestructura física, asentados con especial énfasis en el sureste del país. Ojalá. El tiempo apremia.

Es licenciado en Ciencias de la Comunicación y Maestro en Dirección Comercial. Su trabajo periodístico en México, América Latina, Europa y Asia ha sido publicado por McGraw-Hill, la revista colombiana Dinero, las agencias noticiosas Ansa (Italia), United Press International (UPI de Estados Unidos) Xinhua de China y Notimex de México, los diarios La Opinión de Los Angeles, Hoy y The Dallas Morning News.

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