Singladura | Mercado verde a la vista

Por Roberto Cienfuegos J.

“Europa no quiere saber nada de cultivos fertilizados con químicos. Quieren dejar esos cultivos, no quieren comprar ni importar esos cultivos”.

Hay buenas noticias para los productores agropecuarios de México, que tienen un enorme potencial de mercado en el llamado Viejo Continente, donde hay una creciente demanda de bienes del campo, entre ellos cítricos, aguacate, guanábana e incluso miel, entre otros.

La llave para acceder a esos mercados la tienen los consumidores, que sólo importan y consumen productos que tengan un origen verde y estén libres de químicos.

Esto me acaba de contar en resumen el presidente de la Confederación Nacional de Organizaciones Agropecuarias y Forestales (Conoraf), Armando Rendón Barreda, quien recién culminó una gira por Europa, que incluyó visitas a Alemania, Bélgica, Francia, Holanda y Luxemburgo.

“Salud y sustentabilidad son la clave hoy para estar presente en esos mercados” europeos, dijo el dirigente, tras admitir que resultó sorprendido por el crecimiento del mercado europeo.

Productor y exportador él mismo desde hace unas dos décadas, Rendón Barreda recordó que hace pocos años clientes holandeses le pedían un contenedor -21 mil toneladas- por semana, pero hoy demandan al menos cinco contenedores cada siete días. Un crecimiento exponencial clave.

En consecuencia, “hay que organizar cuanto antes a los productores de limón”, para que aprovechen la demanda europea, instó.

Lo mismo sucede con el aguacate, un producto que en este momento carece de presencia en el mercado europeo, pero que registra una gran demanda. Y aunque, dijo, el aguacate mexicano compite ya con el producido en países como España, Colombia, Chile y Perú, “el aguacate de México tiene un buen mercado” por su calidad y sabor.

Anticipó entusiasmado el papel que reserva a la Conoraf, que asumirá la tarea de organizar e informar a los productores de aguacate de los estados de Jalisco y Nayarit, que buscan nuevos mercados para diversificar su oferta.

Recordó que a la fecha, la producción aguacatera casi total de México se destina al consumo estadunidense.

Pero en estos momentos “Europa está cada vez más preocupada por la salud, Ahora no importan nada que no esté certificado o cumpla la normatividad y que tengan certeza de que es así y la salud es lo más importante”, refirió.

El tema orgánico, el tema verde, “ha ido creciendo más y cada vez se irá cerrando más ese mercado con base en las exigencias de sustentabilidad. Así que “hay que cambiar la forma de cultivar porque de otra forma tendremos el producto pero problemas para exportar”, previno.

Dijo que si bien no todos los productores mexicanos tendrán dificultad para cumplir la normatividad de sustentabilidad de sus productos, que exige Europa, “los pequeños productores van a tener problemas para tener una producción orgánica, pero la Conoraf intervendrá para apoyarlos a fin de que cumplan los requisitos que demanda el mercado”.

Rendón Barreda ratificó que es clave comenzar a trabajar “desde ahora porque los requerimientos son cada vez más estrictos en Europa”, empeñada en hacer cumplir la vinculación entre salud y producción sana.

“Europa no quiere saber nada de cultivos fertilizados con químicos. Quieren dejar esos cultivos, no quieren comprar ni importar esos cultivos. Inclusive para el caso del limón están pidiendo que no se le cubra de cera sino lavado sólo con agua y una buena presentación para quitarle todos los químicos en la fruta. La salud es un tema crítico para ellos y cierran las puertas para todos los cultivos no orgánicos o que incumplan la normatividad”.

Admitió que el comercio se complica por ejemplo para productos como la miel, donde México compite con productores como China y Vietnam. “Competimos con el tema orgánico pero también de precios y eso tenemos que resolverlo con los productores y darles la información que muchas veces no tienen. El exportador tiene problemas para cumplir los requisitos.

En este sentido recordó sobre las crecientes importaciones y producción de transgénicos, en particular el sureste de México, donde más del 60 por ciento de la producción es transgénica, entre ella la que generan los menonitas.

“Tenemos que regresar a la semilla de maíz criolla porque ese maíz no es transgénico”, dijo y destacó que el maíz criollo “tiene otras propiedades y bondades”, aun cuando resulte un poco más costoso, “pero hay que hacerlo y hay que retomar el tema”.

Refirió que los estados de Veracruz y Tabasco concentran poco más del 68 por ciento del agua del país, aunque mucha de ésta no se use en favor de un mejor desarrollo agrícola nacional.

Rendón Barreda consideró urgente el uso de la ciencia y la tecnología para determinar primero el uso y/o vocación de los suelos del país y propiciar de esa manera la autosuficiencia alimentaria, que se perdió hace casi 40 años y que obliga a México a importar más del 60 por ciento de los alimentos que consume.

“Importamos arroz, frijol, maíz, soya, todas las semillas son transgénicas y son las que nos ocupan porque son parte de nuestra alimentación”, dijo.

Expuso que en el sureste del país más del 60 por ciento de la producción de semillas tienen un origen transgénico. “Tengo de vecinos a menonitas, principales productores” de soya y trigo, “pero son transgénicos”, apuntó.

Insistió en que hoy resulta imperativo la búsqueda de la producción autosustentable de alimentos para devolver incluso a la tierra la vida que se le ha robado y la salud de las personas.

Consideró que el uso de los fertilizantes químicos resulta altamente peligroso. “Nos están matando”, apuntó.

Destacó que el uso de fertilizantes químicos en el campo mexicano es altamente costoso para los productores rurales y genera una serie de condiciones médicas adversas, entre ellas el colesterol, la presión arterial alta, los triglicéridos, la diabetes y otros males.

Alertó sobre el peligro en un tiempo relativamente corto de enfrentar una merma mundial en la capacidad de producir alimentos suficientes como consecuencia del aumento de la temperatura global y otros fenómenos naturales como los huracanes.

Dijo que urge entender y actuar ante el creciente empobrecimiento de la tierra que está asociado al cambio climático y el calentamiento global, cuyas consecuencias incluirán una caída en la capacidad de cultivar granos como el arroz, el maíz y el trigo.

Refirió una serie de estudios con sustento científico que fijan el 2030 como el tiempo que resta para aminorar o contener el aumento de la temperatura global.

Por ello, dijo, “tenemos que hacer una agricultura nueva, verde, ecológica, sustentable y más apreciada por todos los consumidores”.

Comprometió esfuerzos junto con la Conoraf para dejar atrás la agricultura antigua, contaminante y ecológicamente insustentable y hasta peligrosa” por el uso de fertilizantes químicos.

Aseveró que la Conoraf se constituirá en un referente nacional como una organización de vanguardia, progresista y al servicio pleno de México. Veremos en 2020.

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@RobertoCienfue1

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