Yo habito, luego existo / Recuerdos de la infancia en la ciudad

por | Jul 2, 2026 | De Puño y Letra | 0 Comentarios

Por: La Maestra en Arquitectura y Urbanista Romy Rojas Garrido.

La infancia en la ciudad es un tesoro de recuerdos que define nuestra relación con el espacio, con las personas y con la vida misma. Las plazas donde corrimos, los parques donde jugamos, las calles donde nos atrevimos a explorar, todo ello moldea nuestra percepción del mundo y nuestra conexión con la comunidad.

Sin embargo, no todas las ciudades ofrecen este regalo. ONU-Hábitat indica que más del 30% de los niños urbanos en el mundo carecen de acceso a espacios verdes o áreas seguras para jugar (ONU-Hábitat, 2020). En México, muchas ciudades se han expandido de manera desordenada, priorizando el automóvil y los desarrollos inmobiliarios sobre los espacios públicos, dejando a nuestros niños con menos oportunidades de interactuar, de aprender y de crear recuerdos que los acompañen toda la vida.

Los recuerdos de infancia en la ciudad no solo se construyen jugando; se construyen interactuando con el entorno urbano, descubriendo rincones, conociendo vecinos y participando en la vida comunitaria. Estudios muestran que niños que crecen con acceso a parques, plazas y áreas seguras desarrollan habilidades sociales, creatividad y sentido de pertenencia (OMS, 2016). En contraste, los barrios fragmentados, con calles vacías o inseguras, limitan el desarrollo emocional y social, generando adultos más aislados y menos conectados con su ciudad.

Foto: Gobierno de la CDMX.

Ciudades como Copenhague, Ámsterdam y Medellín han demostrado que urbanismo pensado para la infancia —con parques integrados, áreas de juego activas y calles seguras— no solo mejora la vida de los niños, sino también fortalece la cohesión social de toda la comunidad (ONU-Hábitat, 2015). En México, ciudades como Querétaro y Guadalajara han comenzado a implementar corredores peatonales, plazas recuperadas y ciclovías que permiten a los niños y jóvenes reconectar con la ciudad de manera segura.

Recordar nuestra infancia en la ciudad no es solo un ejercicio nostálgico: es un llamado a repensar cómo diseñamos y habitamos nuestras ciudades hoy. Cada parque que recuperamos, cada plaza que abrimos, cada calle que hacemos segura, no solo está construyendo recuerdos para los niños de ahora, sino también ciudades más cohesionadas, resilientes y felices para el futuro.

El urbanismo tiene un poder enorme: puede regalar felicidad y comunidad, o puede generar aislamiento y miedo. Por eso, fomentar una nueva cultura del desarrollo urbano en México es una urgencia ética y social. Que nuestros niños vuelvan a tener calles para jugar, plazas para soñar y barrios que los abracen es un compromiso que transformará a México generación tras generación.

Para la autora, haber vivido su infancia en la ciudad de Querétaro durante la década de los noventas fue un verdadero privilegio, ya que las condiciones de la ciudad en aquel entonces combinaban seguridad y calidad de vida, el binomio inseparable que ella define como esencial para una ciudad feliz.


Referencias

La autora es Maestra en Arquitectura y Urbanista, Directora General de ULC Urban Linked Culture y Presidenta del CONARED, Consejo Nacional de Desarrollo Urbano de México.

Redacción Alcaldes de México

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