Automatice las redes de agua.

InundaciónEl agua que se extrae de los pozos profundos, o que procede de presas y otros cuerpos de agua, debe ser transportada a través de las redes municipales hasta los hogares y unidades productivas, pero en el camino se pierden miles de litros del recurso.

Según la Comisión Nacional del Agua (Conagua), 40 por ciento del recurso producido en las redes públicas del país se pierde en fugas, mientras que el 60 por ciento restante sí llega a su destino final, pero en promedio sólo se cobra 25 por ciento.

La razón es que la infraestructura de la mayor parte de las ciudades y los municipios rurales es muy vieja y no fue diseñada para atender de manera adecuada los escapes de agua, explica Milton Chávez, representante de ABB Group, empresa que ya ha instalado mecanismos de medición en San Luis Potosí, Monterrey, Celaya y el Distrito Federal.

La mayor parte de la red pública de todo el país no está sectorizada. Es decir que, en caso de un imprevisto, es necesario suspender el suministro a colonias enteras para realizar los trabajos de reparación. En consecuencia, los organismos operadores locales tardan mucho tiempo en restablecer el servicio.

“Se sacrifican miles de litros de agua con tal de no causar molestias a la población por falta de suministro de agua potable”, refiere Chávez.

SECTORIZACIÓN, MEDIDA NECESARIA.

Debaten sobre nanotecnologíaA nivel nacional, el Índice de Eficiencia Global (EG) de los organismos operadores —una medición que se compone de cobranza y pérdidas del recurso por fugas— es de 42.3 por ciento, un nivel bajo comparado con otros países.

Alemania, por ejemplo, tiene un EG de 87 por ciento, España reporta 80 por ciento, en tanto que países de América Latina con un desarrollo similar a México, como Chile y Colombia, arrojan 63 y 54 por ciento, respectivamente.

En el mercado mexicano existen instrumentos que permiten la supervisión y gestión de las redes de distribución de agua en tiempo real, lo que minimiza las pérdidas del recurso y se garantiza que éste llegue a su destino final.

Una alternativa para solucionar dicho problema es la sectorización de la red de agua potable y la instalación de instrumentos de medición electromagnéticos, tales como macro y micromedidores, caudalímetros, entre otros, los cuales deben ser colocados en plantas potabilizadoras, pozos profundos, presas y la red en general.

Los medidores registran los niveles del caudal de agua y, al detectar una presión inferior al promedio, envían una alarma a la estación central del organismo operador. “Cuando la red está sectorizada el personal de mantenimiento sólo tiene que interrumpir el suministro en el sector afectado y reparar el daño, con lo que se afecta a un menor porcentaje de población”, comenta Chávez.

ALERTAS INTELIGENTES.

Mapa de aguasOtra alternativa es complementar estos instrumentos de medición con un software de gestión de agua en tiempo real, como es el caso de los servicios para el monitoreo de redes de agua que ofrece la firma israelí Takadu.

Este software utiliza los datos registrados por los medidores y sensores existentes en las redes. Mediante algoritmos matemáticos y estadísticos avanzados, el programa es capaz de detectar e identificar la ubicación exacta de fugas, explosiones u otras fallas en la red, lo que permite el traslado rápido de los equipos de reparación.

El sistema se sustenta en los datos existentes y no necesita de ninguna investigación adicional o de ninguna habilidad analítica de los operadores. Asimismo, informa al usuario cuál es el problema, la ubicación, hora de inicio y magnitud, e incluso, puede asignar el caso a la o las personas que deban encargarse de atenderlo, quienes a su vez reciben una alerta en tiempo real por correo electrónico o SMS.

El operador puede localizar las fugas importantes y las áreas problemáticas en pantallas detalladas de navegación. Puede rastrear en tiempo real el estado de cada evento y, con base en estos datos, desplegar los recursos de mantenimiento también en tiempo real.

Organismos operadores de agua de Europa, Australia y Asia han utilizado este mismo software con éxito para reducir sus costos de operación, con lo que disminuyen las pérdidas y mejoran la eficacia de toda la red.

Con base en su experiencia, Milton Chávez advierte que la eliminación total de las pérdidas de agua es imposible. Sin embargo, considera que cada organismo operador debe definir un mínimo admisible de pérdidas con base en lo que económicamente sea costeable.

FUTURO DE ESCASEZ.

Los escenarios estudiados por la Conagua, así como las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), indican que para el año 2030, la disponibilidad media de agua por habitante se reducirá a 3,705 metros cúbicos al año, 13.8 por ciento menor a los 4,300 metros cúbicos que se reportan actualmente.

La demanda del recurso se incrementará principalmente por el crecimiento económico en zonas donde los acuíferos tienen baja o nula disponibilidad de agua, por lo que es fundamental invertir en tecnologías que fortalezcan la infraestructura para el correcto suministro de agua potable y de esta forma evitar que el desarrollo económico y social se vea obstaculizado.

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