Administrador municipal, fortalezas y limitantes

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Frente al entorno económico, político y social de la actualidad, se requiere una operación que fomente el desarrollo local

Es doctor en Ciencias
Políticas, autor del
libro México, el futuro
de su unidad nacional
y territorial. Previo a
desempeñarse como
directivo del ICMA
sección México –
Latinoamérica, fue
secretario Técnico para
la alcaldía de Saltillo
y trabajó brevemente
en el periódico El Norte
(Grupo Reforma).

Ciudad de México.- La figura de city manager llegó a México a finales de la década de los 90, como parte de un proyecto de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), que a través de la Asociación Internacional de City Managers (ICMA por sus siglas en inglés), llegó formalmente al país en 1996 con el objetivo de apoyar a los municipios mexicanos en el fortalecimiento de su operación e institucionalidad.

Sin embargo, en México la figura de city manager no tiene cabida por la reglamentación jurídica de la Constitución, que establece como única forma de gobierno local al ayuntamiento conformado por tres figuras: el alcalde, los regidores y el síndico. Por lo anterior, el modelo instituido para los gobiernos municipales es el de cabildo-alcalde, el cual, según lo establecido en el Artículo 115 de la Constitución Política de la República Mexicana, el formato al que pertenece el city manager (cabildo-gerente) no es aceptable.

Pese a lo anterior, se ha desarrollado una adaptación de la figura del manager (gerente) que sí puede ser adoptada en cualquier municipio: administrador municipal, figura que por el contrario del primero, se adapta al modelo de cabildoalcalde. La diferencia circunstancial entre el gerente y el administrador radica en que el primero es parte fundamental del gobierno, nombrado por el cabildo y el alcalde, mientras que el segundo es un asistente operativo dependiente del alcalde, ratificado por el cabildo y designado mediante un proceso de selección abierto y transparente a través de una convocatoria, cuya función principal es administrar y manejar el gobierno.

En cuanto a la implementación del modelo de administrador de la ciudad, Jaime Villasana Dávila, director Adjunto del ICMA, comenta que “el escenario actual de los municipios mexicanos, repletos de retos, desafíos y demandas sociales exigen nuevos modelos administrativos y operacionales que aporten elementos funcionales para fomentar el desarrollo del municipio”.

Jaime Villasana comenta que una de las funciones primordiales de la nueva figura administrativa (en México) es la de elaborar planes, presupuestos, estudios y recomendaciones basadas en información recabada sobre las necesidades emanadas tanto del gobierno local como de la ciudadanía.

En esencia, “el presidente municipal, jefe del Poder Ejecutivo del ayuntamiento, delega al administrador municipal la instrumentación del quehacer administrativo y operativo, así como la responsabilidad del debido funcionamiento”. Asimismo, añade el entrevistado, una vez que se han delegado las tareas es responsabilidad de la nueva figura administrativa fortalecer el desempeño y capacidad de respuesta del gobierno.

El administrador municipal será el encargado, bajo supervisión del alcalde y el cabildo, de ejecutar las políticas públicas y lineamientos que establezca el ayuntamiento, será también quien verifique el correcto funcionamiento y calidad de los servicios que presta el municipio a través de sus diferentes organismos.

“El principal beneficio que ofrece la figura de administrador municipal es que permite al edil delegar las labores administrativas y la coordinación con las diferentes secretarías o dependencias municipales, con excepción de la contraloría municipal y de la secretaría del ayuntamiento”, comenta Villasana, y puntualiza que las dos excepciones se deben a que tener bajo su supervisión tales oficinas implicaría un conflicto de intereses.

Ni la falta de afiliación partidista, ni la cercanía con el presidente municipal ni su equipo “fomenta la transparencia y contribuye a disminuir los niveles de corrupción, así como elevar la efectividad en las labores de la gestión municipal, toda vez que se respete cabalmente el proceso de selección del administrador municipal”.

Para concluir, añade que en el presente año, en México no existe en ningún estado la figura del administrador municipal, sin embargo hubo casos de éxito de dicha figura en Tijuana, Baja California, en dos periodos de 2002-2005 y 2007-2010, así como en Navolato, Sinaloa, en 2014-2016, este último el más reciente.

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