Ciudades sin parches

Esquemas de créditosLa vivienda se ha convertido en un problema de atención mundial en la actualidad. Como ya es sabido, tras la intensa migración del campo a la ciudad que se ha desarrollado desdehace varias décadas, nos hemos convertido en un mundo en su mayoría urbano, tomando en cuenta que más de la mitad de su población total vive en ciudades y cuya tendencia continua a la alza. Esta indudable movilidad y el crecimiento natural de la población ha desencadenado una demanda de vivienda que no siempre se satisface de manera óptima e inscrita en el marco legal, o bien, acorde al tejido urbano existente y entendimiento del paisaje.

Para hablar de vivienda y de la dinámica alrededor de ella hay que entender cómo ha sido el crecimiento urbano en la Ciudad de México, que sufrió una expansión sin límites de los años 40 a los 70, encontrando en la periferia el territorio necesario para crecer y dar solución a la demanda que se desbordaba de la ciudad central. Parte importante de la población que llegaba a la ciudad no tenía, y actualmente sigue sin tener, una posibilidad financiera que le permita acceder a una vivienda. Así, encuentra únicamente una opción en el mercado negro territorial que administra tierra ejidal, barrancas, fondos de lagos y zonas inundables, entre otros.

Esta deficiencia en los mecanismos de financiamiento para personas que no pueden comprobar ingresos y necesitan una vivienda digna, alimenta un sistema económico ilegal que crece al margen de la ley, y que estructura y conforma los nuevos barrios de la Ciudad de México, el Estado de México y del interior de la República.

Alberto Javier Villar Calvo, advierte en el texto Políticas de vivienda en México: de la Constitución de 1917 a la globalización, que: “A pesar de que en México existen actualmente cerca de 100 organismos que de una forma u otra financian vivienda social, aún hoy cerca de 20 por ciento de la vivienda construida se realiza a través del endémico, oneroso e ineficiente mecanismo de la autoconstrucción.”

CIUDAD DENTRO DE OTRA

Collage 1Este tipo de vivienda periférica gris crece poco a poco y muchas veces lejos de aquellos principios mínimos de higiene, funcionalidad y seguridad. Se encuentra desconectada de vías de transporte y tarda en consolidarse aproximadamente 30 años en promedio, y a un costo de construcción mucho más alto —por los incrementos en el costo de material año con año— además de que se adhiere a la ciudad existente en forma de parche urbano que en ciertas ocasiones se traduce también en un parche social.

Hay por otra parte, una serie de empresas inmobiliarias que han sabido especular con el territorio y han aprovechado esta demanda para construir grandes complejos o pequeñas urbanizaciones que nacen descontextualizadas de su entorno inmediato.

Estos conjuntos, si bien se asientan en la periferia e incluso son vecinos de los cinturones grises de vivienda progresiva, representan un elemento aspiracional sobre la vivienda digna, con jardín al frente y amurallada. De esta forma se crean casas de 33 a 60 metros cuadrados idénticas, que homogenizan las actividades y estilos de vida de sus ocupantes, generan un patrón idéntico que se repite infinidad de veces a lo largo del territorio perimetral que bordea ciudades y fomenta la conurbación. El mismo efecto producen los enormes complejos de vivienda de lujo que se cierran a la ciudad de forma exactamente igual, pero con acabados más costos. El resultado, ciudades dentro de la ciudad que no conviven en el espacio público y que generan grandes extensiones de vivienda sin mezcla de usos comerciales ni de servicios, lejos del equipamiento urbano con una vía de transporte que los conecta.

PARA VALORAR

Meta millonariaAsí se ha formado y consolidado la ciudad. Cualquiera puede especular con el territorio por las leyes obsoletas, laxitud en el ejercicio de la ley y por la carencia de mecanismos eficientes entre la planeación urbana y la dinámica de crecimiento poblacional.

Algunos expertos estiman que este año es bueno para comprar una vivienda, ya que los precios no han mostrado incrementos a pesar de la alza en las tasas de créditos hipotecarios. El territorio es un bien escaso al cual no se le ha dado el valor que tiene, ni se han implementado de manera formal políticas que apunten a la densificación más que a la expansión, buscando la optimización de recursos urbanos, reduciendo tiempos de traslado y favoreciendo una movilidad peatonal que promueva la interacción social y fomente la convivencia.

La Ciudad de México, por ejemplo, debe adherirse a políticas que promuevan la “ciudad compacta”, como comienza a hacerlo el Centro Histórico. Es necesario mirar el Distrito Federal y la zona metropolitana de manera integral, estableciendo un sistema de producción y acceso a la vivienda, así como al financiamiento de la misma, que vea por los más desfavorecidos y que abata por lo tanto la apropiación ilegal del territorio. Políticas enfocadas a la vivienda social favorecerán el desarrollo barrial y colectivo en esta inercia de crecimiento urbano para crear y vivir en ciudades más justas y sanas.

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