Claves para modernizar al sector salud

Diseñar estrategias para ubicar y construir nuevas unidades médicas, preparar de manera eficaz al personal e implementar TI para agilizar procesos administrativos son acciones necesarias

 

La renovación del sector salud es una de las prioridades de la actual administración federal y, de acuerdo con especialistas, ésta debería contemplar una modernización en infraestructura y equipamiento, capacitación y uso de datos, lo cual permitiría no sólo ofrecer una mejor experiencia al paciente, sino también ágiles procesos internos y de reducción de costos. Pero, ¿cómo lograrlo?

Lo primero que hay que hacer, asegura Fátima Masse, Coordinadora de Proyectos del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), es realizar un diagnóstico de la situación.

“En general, ya sean cifras del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) o de la Secretaría de Salud, vemos que más de 85 por ciento de la población tiene alguna derechohabiencia, pero a la par, el gasto de bolsillo en México es de alrededor de 41 por ciento, eso refleja que, a pesar de que la mayoría de los ciudadanos tienen acceso a un servicio público de salud, no lo usan, ya sea porque es demasiado el tiempo de espera, no se les otorgan todas las medicinas o no se confía plenamente en dicho servicio. Éste es el primer desafío.”

Un segundo punto, agrega la experta, es que el perfil epidemiológico en el país en los últimos años se ha inclinado hacia enfermedades no transmisibles que requieren de un manejo muy diferente al que tenían las infecciosas.

“Esto implica que hay que detectar estos casos muy temprano, darles seguimiento continuo, transformar cierto hábitos, además de que los tratamientos para este tipo de enfermedades son mucho más costosos y, a largo plazo, esto nos obliga a pensar en cambios sobre el sector salud.”

Al respecto, Alejandro Pérez Galindo, Director General de AXA Keralty, coincide en que actualmente hay un alza en enfermedades no transmisibles. “Tenemos números que no nos favorecen, somos el primer lugar en obesidad infantil, y 10 por ciento de la población padece diabetes. Esto quiere decir que los problemas de salud en México se generan a partir de la obesidad y el sobrepeso, consecuencia de éstas son: diabetes, hipertensión y riesgos cardiovasculares. Contamos con un sistema de salud que tiene una alta demanda, es decir, muchas personas quieren tener el servicio y la infraestructura, pero la capacidad a veces resulta no ser suficiente”. Asimismo, apunta que en México “nuestro sistema está basado más en la curación y no tanto en la prevención”, refiere.

Por su parte, Leticia Gómez Ordaz, integrante de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, coincide en que parte de la problemática radica en que muchos pacientes son referidos a un hospital de segundo o tercer nivel de atención cuando la enfermedad ya es muy avanzada.

“Para nosotros (como fracción) son básicos los servicios de salud locales, ya que significan el primer contacto que tiene la población al asistir a su clínica estatal o municipal, y de ahí ya son referidos, es por eso que nosotros hacemos hincapié en que la capacitación hacia los médicos de primer contacto sea la suficiente para que éstos puedan detectar las enfermedades y dar el correcto seguimiento de las mismas”, dice.

USO DE DATOS

Ya con el diagnóstico, el uso de datos resulta una herramienta fundamental. Para lograrlo, las instituciones deberán usar más dispositivos conectados a la red, programas que ayuden a agilizar los procesos administrativos, así como otras tecnologías, entre las cuales destacan las aplicaciones móviles y hasta la inteligencia artificial.

No obstante, Fátima Masse indica que antes, los tres órdenes de gobierno deben hacer conciencia sobre la importancia que tiene el uso de la información en el sector salud, ya que el sistema está fragmentado y no hay un flujo de información que vincule a las diversas instituciones de salud pública.

“Actualmente no hay una razón para captar los datos, no hay incentivos ni legales, ni económicos para que se estén haciendo las mediciones y esto debería de cambiar. Si bien algunas entidades, como el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) han hecho esfuerzos para medir resultados o servicios intermedios, esto no se puede encontrar de manera generalizada.”

En el caso de pacientes con cáncer, indica en entrevista Mayra Galindo Leal, Directora de la Asociación Mexicana de Lucha Contra el Cáncer, un reto muy grande es la continuación del Registro Nacional contra el Cáncer.

“Desde 2006 se dejó de hacer el registro que había, ahora el Inegi tiene algunas cifras, cuando nosotros hablamos de cáncer nos basamos en un registro que hay a nivel global, el que se está haciendo en México (Registro Nacional) es porque algunas ciudades se han voluntariado al incluirse en este trabajo, pero no están todas. El proyecto sigue, pero necesita presupuesto, es necesario porque ahí se tendría a nivel nacional la información básica, por ejemplo, sobre la mortalidad de ciertos tipos de cáncer, en qué regiones del país tenemos más atención, en dónde habría que tener más médicos, más mastógrafos, ese es otro reto.”

INFRAESTRUCTURA Y EQUIPAMIENTO

En cuanto a infraestructura y equipamiento, la Diputada Leticia Gómez Ordaz indica que el principal reto es la correcta planeación, ya que muchas veces lo difícil no es construir o equipar a un hospital o clínica, ya sea urbana o rural, sino darle el mantenimiento necesario, y que los internistas, las enfermeras, los radiólogos, sepan utilizar los equipos con los que cuentan, “para nosotros es tema de planeación”.

“También el tema del presupuesto para la infraestructura es básico para la correcta operación. Estamos a la espera de que se dictamine el tema de la Ley de Salud-Bienestar para que, con base en eso, se pueda hacer la planeación correcta, lo que sí sabemos es que se prevé un aumento de 40 mil millones de pesos (mdp) para financiar las acciones de atención médica y la gratuidad de los medicamentos”, indica.

En este sentido, Mayra Galindo coincide en la necesidad de realizar un inventario nacional de clínicas y hospitales, con el f in de redistribuir mejor estos servicios.

“Hay muchos elefantes blancos que tiene equipos, camas y demás instrumentos, pero no tienen médicos para atenderlos, se tendría que hacer un inventario nacional de qué hospitales tenemos, con cuántas camas disponibles, qué profesionales de la salud tenemos, a lo mejor no hay que hacer más hospitales en los estados, sino realmente redistribuir mejor estos servicios”, dice.

De acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, al cierre 2014 se tenían registradas 24 mil 199 unidades de consulta externa, lo que representó un aumento de 23 por ciento con respecto a 2007. En el mismo periodo, la generación de nuevas unidades de hospitalización aumentó de 2,580 a 4,550.

Por su parte, el número de camas hospitalarias se incrementó de 111 mil, en 2005, a 123 mil en 2014, en tanto que el registro de consultorios en el país pasó de 66 mil a 88 mil en el mismo periodo. Asimismo, entre 2005 y 2014, el número de quirófanos aumentó de 7,440 a 8,908.

Fátima Masse apunta que, en términos de infraestructura y de equipo especializado, la mayoría de estos recursos están centralizados en la Ciudad de México, mientras que los demás recursos se reparten en el resto del país, pero de una manera desigual.

“Pero ojo, aquí la clave es detectar en dónde estarían ubicadas estas unidades de alta especialidad para que sean efectivas y, después, construirle una política de traslado o de alojamiento a aquellos pacientes que necesiten acudir a este servicio, no obstante, no están haciendo este tipo de iniciativas. Lo que necesitamos es un plan estratégico y para ello resolver las preguntas: ¿dónde realmente hace falta la infraestructura?, ¿cuál es el lugar más estratégico para ubicarlo?, y hacer las políticas de acompañamiento para no dejar a los usuarios o a los posibles beneficiarios sin este servicio.”

La especialista del Imco apunta que, para llevar a cabo una mejor modernización de este sector en estados y municipios, es necesaria mayor transparencia en el gasto estatal. “Debe ser un compromiso real para que los gobernadores adopten los servicios de salud como algo primordial, lo segundo sería que, a nivel federal, se tomen decisiones estratégicas que hagan rendir el presupuesto ante un escenario de finanzas públicas complicado”, finaliza.

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