Desaprovechan alcaldías recursos federales.

Aumentan las transferencias federales En el último año realizamos en Moody’s 12 acciones de baja de calificación a municipios mexicanos. Adicionalmente, se asignaron perspectivas negativas. En el contexto de un año electoral observamos algunos eventos de incumplimiento en el pago del servicio de la deuda de diversas obligaciones quirografarias de corto plazo contraídas por ayuntamientos.

Nuestras decisiones de calificación y los eventos ya señalados parecían sugerir la presencia de algún factor generalizado que ejercía presiones en ese nivel de gobierno.

Durante los últimos años, la tendencia que ha seguido el sector subnacional de México contrasta con lo que se ha observado en otras regiones. En algunos países de Europa, por ejemplo, vemos un rápido deterioro de la calidad crediticia de entes subnacionales, como reflejo de presiones sistémicas derivadas de un contexto económico adverso y problemas crecientes para conseguir financiamiento en condiciones favorables.

En México, en cambio, pese a la ausencia de dichas presiones sistémicas, el deterioro de la calidad crediticia ha seguido una trayectoria comparable, por aspectos propios al desempeño financiero y a las prácticas de administración de cada alcaldía en lo específico.

 

CRECEN 8.2% ASIGNACIONES

Por el lado de los ingresos, la dependencia de las alcaldías respecto de las transferencias federales se mantiene, pese a contar con atribuciones tributarias equivalentes a las de localidades de países desarrollados. La mediana de los ingresos propios de los municipios calificados por Moody´s es de 33.4 por ciento con respecto a los ingresos totales, un nivel relativamente bajo.

En un contexto electoral que se repite cada tres años, no anticipamos en la mayoría de los casos que surjan mayores iniciativas, desde el ámbito municipal, que resulten en un incremento relevante de la base de captación propia.

La otra porción de 66.6 por ciento de los presupuestos de los municipios mexicanos calificados por Moody’s la componen las transferencias federales, principalmente provenientes de los Ramos 28 (participaciones) y 33 (aportaciones).

Las participaciones federales, que han observado un crecimiento anual compuesto de 8.2 por ciento en los últimos seis años, representan en promedio 43.4 por ciento de las percepciones totales de las localidades, mismos que son ingresos completamente discrecionales. Es decir, los ayuntamientos pueden utilizar estos recursos tanto para gasto corriente como de infraestructura.

Con respecto a las aportaciones, equivalentes a 23.2 por ciento de los recursos, se reporta un crecimiento anual compuesto de 7.2 por ciento para el mismo periodo. Éstos son ingresos etiquetados para fines específicos como educación, seguridad pública y salud.

GASTO LOCAL INEFICIENTESaco roto

A pesar del incremento de las transferencias federales, las frágiles prácticas de administración y gobierno interno han impedido que dicho aumento se vea reflejado en una mejora sensible, tanto en la infraestructura como en la provisión de servicios de los municipios.

Por el lado de los egresos, el año pasado nos trajo un claro recordatorio de lo fácil que el gasto puede incrementarse dentro de un mismo ejercicio fiscal modificando, en muy corto plazo, el perfil creditico de un municipio. Dicho descontrol ha venido acompañado, en no pocas ocasiones, de la contratación agresiva de préstamos tanto de corto como de largo plazo.

Sin embargo, a diferencia de lo que sucede con los financiamientos garantizados o respaldados con participaciones federales, que normalmente se utilizan para inversión pública productiva, los créditos de corto plazo, en muchos casos, no requieren la autorización de los congresos estatales, por lo que pueden pasar desapercibidos.

Una gran proporción de los financiamientos a corto plazo se utilizan para subsanar presiones de liquidez, generadas principalmente por incrementos en el gasto corriente.

URGE MEJORAR la ADMINISTRACIÓN

Como reflejo de esta situación, observamos que los niveles de deuda de algunos municipios presentaron crecimientos muy rápidos, incluso llegamos a registrar incumplimientos en el pago del servicio de la deuda, como consecuencia tanto de un deterioro en el desempeño financiero, como de presiones en los niveles de liquidez.

En síntesis, pese a atravesar por un contexto económico relativamente favorable, las alcaldías mexicanas no han logrado mejorar su perfil crediticio en los últimos años, debido a que han desaprovechado las oportunidades recurrentes para incrementar su base de percepciones propias.

Si bien se ha observado un crecimiento en las transferencias federales, no se ha definido el gasto con una perspectiva de mediano plazo. Mientras no se fortalezcan las prácticas de administración y gobierno interno y no se aprovechen las oportunidades de crecimiento de los ingresos, los municipios mexicanos continuarán ubicados en el rango especulativo de calificaciones.

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