Deudas heredadas frenan proyectos de infraestructura

Publicado Por

Deudas, Proyectos, InfraestructuraLa erogación del gasto público en los gobiernos municipales de México es, por lo general, desigual. Mientras el corriente se ejecuta de manera anticipada con respecto a lo programado, el de capital presenta rezagos que se reflejan en la ejecución de proyectos de infraestructura.

De acuerdo con especialistas consultados, históricamente el gasto corriente, que representa alrededor de 80 por ciento de las partidas presupuestales en las administraciones locales, siempre va un paso adelante de lo calendarizado en el Presupuesto de Egresos, debido a los “hoyos fiscales” que van dejando los presidentes municipales a sus sucesores.

El gasto corriente comprende las erogaciones destinadas a las operaciones de producción de bienes y prestación de servicios, tales como desembolsos de consumo y gestión operativa, servicios básicos, prestaciones de la seguridad social y gastos financieros, entre otros.

“A esta altura del año, la erogación corriente debiera llevar un avance cercano a 50 por ciento; sin embargo, en la mayor parte de los municipios, incluso en los estados y en la propia Federación, debe llevar una ejecución mayor, que puede ser de entre 70 y 80 por ciento”, comenta Carlos González Barragán, director Ejecutivo del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Claro —acota—, no es regla en todos los ayuntamientos, pero sí en el grueso de ellos, al menos en 80 por ciento, de los 2,445 que existen en la República Mexicana.

Vicios administrativos

Cuando un alcalde toma las riendas de un municipio parte de una bolsa de recursos para operar en el año; no obstante, no cuenta con todos los pasivos que dejó la administración saliente, los cuales, al final de cuentas, restarán margen de maniobra a su operatividad.

Hay ayuntamientos donde el servicio de deuda (pago de intereses más capital) es la totalidad que reciben de participaciones, “entonces, ¿con qué pagas todos los gastos operativos?”, comenta.

“Llega enero y dicen: tengo 100 pesos para este año, pero debo pagar la deuda de los aguinaldos del año anterior, de los vales de despensa, de la celebración decembrina, de gastos de último momento y de una larga lista que sólo te deja 80 pesos. Los gastas poco a poco, pero llega septiembre, octubre y ya no tienes liquidez, entonces, vuelves a endeudarte. Ese es el cuento que parece se repetirá y nunca terminará”, explica.

Tanto González Barragán como el director de la Licenciatura en Administración Financiera del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM), Oliver Ambía López, consideran que es necesario regular la operación de las administraciones municipales para evitar esos problemas.

“Tres años de gobierno son razonables para un ayuntamiento, pero lamentablemente no se emplean de manera eficiente”, dice Ambía López.

En su opinión, hay un tema clave que se debe atacar: la profesionalización de los servidores públicos: “No es posible tener de encargado de las finanzas de un ayuntamiento al amigo, al compadre o al hermano; se requieren personas capaces, que sepan manejar los temas y responder en los momentos necesarios”.

El investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Jesús Sánchez Arciniega, considera que lo ideal es poner candados al endeudamiento, de tal manera que un alcalde liquide los pasivos que adquirió en su administración antes de que culmine su periodo. “Esto ayudaría a que los alcaldes entren limpios, sin cargas financieras que ellos no contrajeron y, lo más importante, con un margen de maniobra más holgado”, considera.

Gasto de inversión

La inversión de capital, que representa 20 por ciento del presupuesto asignado, es totalmente contraria al gasto corriente. De acuerdo con los especialistas, este segmento termina por ser el más sacrificado, a pesar de la importancia que tiene en el crecimiento económico, articularmente en la generación de empleos.

El gasto de inversión se asigna a la creación de bienes de capital y conservación de los ya existentes, a la adquisición de bienes inmuebles y valores por parte del gobierno.

En este rubro se incorporan la construcción de escuelas, hospitales, carreteras y puentes, por mencionar algunos. “Estamos en junio, el gasto de capital debería llevar una aplicación también cercana a 50 por ciento; sin embargo, históricamente no ocurre así. El avance debe ser de entre 30 y 40 por ciento, incluso menor”, comenta González Barragán.

De acuerdo con Benjamín Cárdenas, presidente de la Delegación Jalisco de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), hasta el momento se ha ejercido 30 por ciento del presupuesto para obras públicas, cuando en el mismo periodo del año anterior el avance era de
36 por ciento.

“Las obras públicas son el problema de siempre. No se desarrollan en tiempo y forma. Todos tienen su cartita a Santa Claus, pero en eso se quedan, en buenas intenciones que no se concretan”, manifiesta González Barragán. A ello hay que añadirle que la economía nacional no pasa por un buen momento, lo que se refleja en la debilidad que el sector constructor viene registrando desde el año pasado.

Capacitación prioritaria

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el valor de la producción en la industria cayó 3.58 por ciento en 2013. Sin embargo, hubo siete entidades que registraron una contracción superior a 20 por ciento. Se trata de Chiapas, Tlaxcala, Morelos, Coahuila, Tamaulipas, Michoacán y Yucatán.

En opinión de Ambía López, hay varios factores que causan este rezago. Entre ellos está el retraso de los recursos por parte de la Federación, el hecho de que las partidas entregadas muchas veces se quedan cortas con respecto a las programadas, la falta de conocimiento de los programas por parte de las administraciones locales y el ingreso tardío de proyectos por parte
de las autoridades.

“No toda la culpa es del Gobierno Federal, hay cosas que se deben pulir desde los municipios, es, de hecho, donde se debería de empezar para darle fluidez a estos recursos”, comenta.

Desarrollo heterogéneo

Los especialistas coinciden en que el impacto del gasto no es igual en los 2,445 municipios que hay en el país. De acuerdo con el investigador del ITESM, al menos 75 de cada 100 ayuntamientos están en quiebra técnica, lo cual los hace dependientes de los recursos federales: participaciones (Ramo 28) y los diversos fondos (Ramos 33).

Esa situación —dice— nos lleva al mismo tema de siempre: reforzar la recaudación propia, la cual no es ni 1 por ciento del producto interno bruto (PIB) del país, ya que, en promedio, alrededor de 90 por ciento de los recursos que erogan los ayuntamientos provienen de la Federación.

Deudas, Heredadas, Gráfica

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: