El municipio debe participar en la educación

Especialistas opinan que es la instancia de gobierno capaz de detectar las necesidades reales de la población en materia educativa

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FOTO: MARÍA JOSÉ MARTÍNEZ /CUARTOSCURO

La educación es un tema que cada día toma mayor relevancia en las proyecciones de crecimiento, evolución y desarrollo de los países. El reto es mejorar los procesos y adecuar las políticas y programas educativos a cada sociedad, dependiendo de sus necesidades y realidad, con el fin de lograr los objetivos y metas planteados por los organismos internacionales para abatir, mediante una mejor preparación de profesionistas y trabajadores, los grandes rezagos y desequilibrios que se presentan en el mundo, como la pobreza, violencia y el hambre.

Un ejemplo de lo anterior se puede ver en el informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) Competencias en Iberoamérica: Análisis de PISA 2012, en el que se recomienda que los países iberoamericanos redoblen esfuerzos para mejorar la calidad y la igualdad de sus sistemas educativos.

“La educación y las competencias son la base del crecimiento incluyente en Iberoamérica y la clave para superar desafíos económicos y sociales compartidos, como la baja productividad, la falta de inclusión social y la elevada tasa de desempleo juvenil”, afirma Gabriela Ramos, directora de Gabinete del Secretario General de la OCDE, al dar a conocer dicho informe.

GOBIERNOS LOCALES ACTIVOS

Como parte de los esfuerzos para mejorar, está el planteamiento de profesionales, estudiosos e investigadores en esta materia, en el que proponen la democratización de la educación, partiendo de la participación directa y activa del municipio, orden de gobierno al que se le tiene prácticamente marginado en la estructuración de políticas y programas educativos, y sólo es operativo de las disposiciones federales o estatales en este sector.

Cecilia Perasa Sanginés, doctora en Sociología y profesora de tiempo completo en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (FCPyS-UNAM), afirma que democratizar la educación dependerá de las capacidades que les otorguen a los municipios en este rubro, porque la realidad educativa del país está marcada por el Estado de manera vertical, “viene desde arriba, sin la participación de este orden de gobierno que es el que está en contacto más directo y cercano con los gobernados”.

El municipio es la instancia de gobierno que puede detectar las necesidades reales de la población en general, y en particular las educativas locales. “Y esto es lo que más falta hace en estos momentos en el proceso educativo, precisamente por la diversidad que existe en el país”, con casi 2,450 municipios que tienen características propias.

El reto es que debe haber congruencia entre el marco legal, el marco presupuestal y las capacidades verdaderas de cada localidad. La democratización de la educación implica necesariamente la participación de las mayorías. Entonces hablar de este tema es escuchar cuáles son las necesidades a nivel de aula, de escuela, para que el proceso no pase por la imposición burocrática desde arriba, sino construir las políticas educativas desde abajo, en un proceso participativo, explica.

Considera que una de las barreras más importantes para que los municipios puedan participar en la educación, es el periodo de gobierno que tienen, que es de tres años, y en algunos casos cuatro: “Es poco tiempo para atender los programas y políticas en la materia, y sí, los tiempos políticos no corresponden a nivel municipal, estatal y federal, sabemos que en la real politic, las decisiones se toman por el partido que gobierna y cada gobernante, sea federal, estatal o municipal, llega con sus propuestas independientemente de las necesidades o lo que haya dejado su antecesor”.

 

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Cecilia Perasa Sanginés.
FOTO: ROSALÍA MORALES

Cecilia Perasa afirma que ahora que se habla de una mayor autonomía de gestión, de una mayor autonomía incluso curricular en la educación (con la Reforma Educativa), los municipios deben tener un papel relevante para atender las necesidades particulares de las localidades, hablando en términos de diversidad: no son las mismas condiciones educativas las de la Sierra Zongolica, Veracruz, que las de Santa Fe, en la Ciudad de México; es aquí donde debe jugar un papel decisivo la detección de necesidades y debería tener congruencia con la gestión de los presupuestos.

Al respecto, en el documento que contiene la Reforma Educativa, se precisa: “Es impostergable fortalecer las políticas de Estado ya existentes e impulsar las que sean necesarias para hacer posibles los cambios que la educación requiere. Es con este propósito que se estima necesario elevar a rango constitucional las disposiciones que permitirán dotar al Sistema Educativo Nacional de los elementos que impulsen su mejoramiento y aseguren la superación de los obstáculos que lo limitan.

“El Ejecutivo Federal determinará los planes y programas de estudio de la educación preescolar, primaria, secundaria y normal para toda la república. Para tales efectos, el Ejecutivo Federal considerará la opinión de los gobiernos de las entidades federativas y del Distrito Federal, así como de los diversos sectores sociales involucrados en la educación, en los términos que la ley señale.”

Quedan excluidos los municipios como instancias de gobierno y esto es contrario a lo que plantean los investigadores para democratizar la educación. Cecilia Perasa precisa: “Veo más barreras y una voluntad discursiva que tiene que librar una cantidad de obstáculos de la real politic, que difícilmente, en nuestro país, se podrá dar a corto o mediano plazos”.

José Luís Muñoz Moreno, del Departamento de Pedagogía Aplicada de la Universidad Autónoma de Barcelona, en un estudio sobre las formas de participación de los municipios en educación, explica que ésta “se presenta como uno de los retos principales de la democratización de una sociedad”.

“Actualmente, en el contexto de la mejora por la calidad de vida de la ciudadanía, es necesario producir oportunidades verdaderas de participación ciudadana en el ámbito educativo. Potenciar la participación de los municipios y de la ciudadanía en educación es una responsabilidad, especialmente, de los ayuntamientos y de las instituciones educativas que debe reflejarse en planes e iniciativas concretas.”

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  1. Mariano Jose Pech Morales 11 febrero, 2017

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