Urge tecnificar distritos de riego

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El autor es vicepresidente del Consejo Consultivo del Agua A. C.

La FAO estima que en los países en vías de desarrollo, sólo 38 por ciento del riego en sembradíos es eficaz; en México, más de la mitad de las unidades de producción agrícola no cuentan con la tecnología que optimice el recurso

Riego

Ante el evidente agotamiento de los recursos naturales en todos los rincones del mundo, resulta imprescindible en nuestros días fomentar el uso óptimo del agua, toda vez que mediante distintas tecnologías eficientes de riego pueden aprovecharse valiosos volúmenes para el consumo humano, además de preservar la integridad de las reservas hídricas del país.

En el debate mundial sobre la creciente escasez de agua, la agricultura suele estar asociada a una imagen de uso ineficaz y de despilfarro. Esta percepción se debe al escaso rendimiento en términos de eficiencia del uso del líquido, un término que fue definido como “la relación entre el agua de riego absorbido por las plantas y la cantidad del recurso extraído realmente de su fuente con fines de riego”. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), estima que a nivel global la eficiencia del uso del agua para riego se sitúa en 38 por ciento en los países en vías de desarrollo.

Para satisfacer la creciente demanda de alimentos, entre 2000 y 2030, se prevé que la producción alimentaria en estos países deberá crecer 67 por ciento, al mismo tiempo que un aumento constante de la productividad deberá permitir frenar el incremento de la utilización de agua en la agricultura en 14 por ciento.

RETOS POR RESOLVER

Si se utiliza un enfoque de productividad, rentabilidad y competitividad, uno de los grandes retos del uso eficiente del agua en la agricultura consistirá en extender la superficie de riego actual, así como incrementar el valor y calidad de las cosechas dentro de un entorno de sustentabilidad, equilibrio y certeza jurídica que fortalezcan la innovación y desarrollo tecnológico del campo mexicano.

Debido a la importancia en materia alimentaria que tienen los distritos y unidades de riego, así como los distritos de temporal tecnificado, es necesario adoptar las estrategias adecuadas a fin de hacer frente a los ya tan frecuentes riegos climáticos, sanitarios y de mercado que se presentan en este ámbito. Por ello, fomentar su tecnificación resulta impostergable.

En los últimos 10 años, los mantos acuíferos de nuestro país han presentado una mayor sobreexplotación, dados los factores recurrentes de las sequías, entre otros, aunque hay que destacar que México es uno de los países que cuentan con mayor infraestructura de riego.

De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el campo y sus actividades productivas reflejan casi 77 por ciento del volumen concesionado total. En México existen alrededor de 653 acuíferos ubicados en 13 regiones hidrológicas, de los cuales aproximadamente 15 por ciento (aproximadamente 100 acuíferos) se encuentran sobreexplotados.

Y si hablamos del riego en el campo, el problema es mayor. De acuerdo con el último censo agropecuario del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en México existen cerca de 630 mil unidades de producción que cuentan con algún sistema de riego, de las cuales casi 65 por ciento operan con canales de tierra, 25 por ciento mediante canales recubiertos, sólo 8 por ciento con aspersión, 3.3 por ciento por goteo, 1.2 por ciento con microaspersión y 10 por ciento con otro sistema de riego. Es decir, más de la mitad de las unidades de producción agrícola con riego no cuenta con tecnología que coadyuve a optimizar el uso del agua.

TECNIFICACIÓN DEL RIEGO AGRÍCOLA

Ante tal situación, es imperiosa la necesidad de modernizar la red hidroagrícola de México, desde las fuentes de abastecimiento hasta la tecnificación de los sistemas de riego, ya que tan sólo 46 por ciento del agua destinada llega a las parcelas. Adicionalmente, debe impulsarse y consolidarse el desarrollo de las diferentes regiones con el propósito de acortar la brecha que las separa en cuanto a calidad y volumen en materia de producción.

Resulta de especial relevancia rehabilitar y ampliar la infraestructura hidroagrícola, alcanzar un uso eficiente del recurso e impulsar prácticas sustentables que fomenten la cultura en el uso eficiente del agua, en la actividad agrícola, pecuaria, pesquera y acuícola.

Dentro de los retos que presenta el siglo XXI debe considerarse el mejor desarrollo de líneas de conducción del recurso a nivel de parcelas, la actualización del padrón de usuarios y superficies, así como la consolidación, rehabilitación y mejoramiento de la infraestructura con que se cuenta para irrigar, y en su caso, desalojar los volúmenes excedentes.

Sin duda, las acciones que se han trazado por los diferentes expertos para recorrer el camino a un uso eficiente del agua en el campo, en beneficio de sus regiones y las generaciones futuras, nos debe plantear un gran reto: de nosotros depende definir al agua como obstáculo o palanca del desarrollo de México.

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