Ensayan municipios con Energías limpias

Para que México pueda dar un salto en el uso de energías renovables es necesaria una mayor participación de los municipios del país, ya sea mediante la explotación de recursos como el agua, el viento y el sol, o incluso, aplicado medidas de eficiencia energética que redundarán en menores consumos y costos.

Otro aspecto que deberá ser promovido es el uso de los biodigestores en comunidades rurales, para obtener gas natural por medio del manejo de residuos orgánicos, debidamente confinados y descompuestos para su aprovechamiento.

Entre los primeros esfuerzos que existen se encuentra el Atlas del potencial eólico y solar —presentado por el gobierno mexicano en la COP 16— que permite ubicar a las mejores zonas del país. Actualmente, la capacidad instalada de generación de electricidad por la fuerza del viento es de 500 Megawatts (MW), entre proyectos públicos y privados, y se espera alcanzar la meta de 2,200 MW en 2012, con inversiones de 5,500 millones de dólares (mdd), según la Secretaría de Energía (Sener) y la Asociación Mexicana de Energía.

El potencial energético del recurso eólico estimado a nivel nacional es 71 mil MW en zonas con vientos regulares, aunque de este monto hay 11 mil MW que podrían funcionar muy por encima del promedio mundial.

En el caso de la energía solar, las instalaciones en México suman 25.11 Megawatts pico (MWp), lo que ha significado una inversión total por este concepto de 125.55 mdd. A nivel nacional, las autoridades de energía han puesto en marcha el Programa de Promoción de Calentadores Solares de Agua, que impulsa el ahorro de energía en el calentamiento de agua de los sectores residencial, comercial, industrial y agrícola. La meta es instalar 1 millón 800 mil metros cuadrados de nuevos calentadores solares de agua para 2012.

Todos estos proyectos tienen como origen la nueva Ley de Energías Renovables de 2008, así como una serie de políticas públicas encaminadas a generar las condiciones favorables para aprovechar el potencial del país. La Comisión Reguladora de Energía (CRE), que dirige Francisco Salazar, considera que México cuenta con las tarifas de porteo (transporte de energía eléctrica) más competitivas a nivel internacional, no obstante se trabaja con la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para mejorarlas aún más.

MUNICIPIOS SIN DIAGNÓSTICO

Las tecnologías limpias

A la hora de aterrizar la política pública sobre energías renovables a los municipios, se observa que no todos ellos tienen las capacidades necesarias, ya que enfrentan altos costos y poca generación de recursos.

El principal desafío es reducir los costos de los municipios y después comenzar a trabajar en la creación de sus planes de desarrollo de energías renovables, comenta en entrevista José Trinidad Sandoval, director general de la Unidad de Tecnología para el Ahorro de Energía, que depende de la coordinación general de Fortalecimiento Municipal del Gobierno de Guerrero.

“El primer dilema del ayuntamiento es el costo del alumbrado público y lo que hemos hecho es sustituir las lámparas tradicionales por ahorradoras y de esa manera bajar de 40 hasta 60 por ciento el costo de la energía”, refiere el funcionario estatal.

“Otras de las medidas que aplicamos en los municipios de Guerrero son reconocer la cantidad de recursos que tenemos y elaborar un mapa para determinar cuáles son las opciones a las que podemos acudir y dónde. Guerrero tiene montañas pero poca agua. Tiene zonas con mucho sol y a donde no puede llegar la CFE. La idea es llevar energía eléctrica a esos lugares, es lo que denominamos ‘banderas blancas’ ”, dice José Trinidad Sandoval.

En ese estado, lo primero que se hizo fue promover el ahorro de energía, la eficiencia energética y después la utilización de la energía solar, por medio de fotoceldas, para atender las zonas alejadas y a las que la CFE no va a llegar por ser comercialmente inviables.

Pero luego del diagnóstico se requiere de la acción, al menos eso piensa Daniela Hernández Delgadillo, secretaria de Gestión y Participación Ciudadana del Municipio de Zacatecas. La funcionaria advierte que, aún cuando hay mucha distancia entre los planes y la realidad, se puede empezar a tomar acciones al respecto.

FOTOCELDAS EN ZACATECAS

RenovablesEn el caso específico de la capital zacatecana, los programas consisten en llevar la energía eléctrica a los ejidos, con al menos 100 fotoceldas, para lo cual se prevé establecer convenios con la Secretaría de Desarrollo Social y el gobierno del estado.

El reto es grande porque al menos 22 comunidades están alejadas de la ciudad. “Son casitas en medio de la nada”, relata Daniela Hernández. “El municipio de Zacatecas es de los primeros interesados en hacerlo. Sé que Campeche y Chiapas también tenían proyectos impresionantes de energías sustentables. Aunque ha sido poca la difusión que se le ha dado, al final son cosas de mucho beneficio para la gente”, refiere.

Incluso hay beneficios en costos, porque estas comunidades se gastaban hasta 300 pesos a la quincena para comprar diésel y ahora dependerán de sus paneles solares. La intención es cubrir a las 22 comunidades, porque hay muchas viviendas que no cuentan con el servicio de energía.

El programa del municipio es trienal y acaba en septiembre de 2013. “Estamos hablando de 22 fotoceldas en 2011, luego de 100 en 2012 y luego otras 100 en 2013; sería una fotocelda por vivienda”, comenta la funcionaria del ayuntamiento.

En términos de negocio se requiere una licitación que debe hacer el comité de adquisiciones y en el que se van a gastar, en la primera etapa, 150 mil pesos. En total, la partida autorizada es de 550 mil pesos. Cada celda cuesta alrededor de 25 mil pesos y trae una batería de gel —y no de ácido— que tendrá una duración mayor a 10 años y que funcionará con los requerimientos de seguridad, lo que las encarece de manera importante, señala Daniela Hernández.

“La gente que más lo necesita es la que debe ser más beneficiada. Este proyecto mejora la calidad de vida y la gente no va a pagar nada por 10 años, su inversión será una aportación de 1,250 pesos para la luz de su vivienda.”

Daniela Hernández

Pese a los esfuerzos que se realizan con la instalación de fotoceldas, la tendencia en otros municipios es la generación de energía eléctrica a través de biogás, con la participación de la iniciativa privada, lo que es permitido por la Constitución de la república, a través de sociedades de autoabastecimiento.

Hidalgo es una entidad federativa que trabaja en potencializar la producción de biogás para alumbrado público, lo que constituye una opción en aras de resolver los problemas que enfrenta la entidad por los altos costos del consumo de energía eléctrica que debe cubrir ante CFE.

En este sentido, el gobierno del estado pretende utilizar 14 rellenos sanitarios de municipios como Chapantongo, Tulancingo, Tizayuca y Pachuca, para generar electricidad.

Casildo Delgado Contreras, director de Fuentes Alternas de Energía de la Comisión Estatal de Fomento y Ahorro de Energía de Hidalgo, explica que el primer paso es el relleno sanitario de Chapantongo, donde se espera generar electricidad para uso propio. Los resultados sobre la viabilidad del proyecto quedarán listos este año y se determinará la capacidad de generación de energía eléctrica y la viabilidad económica del mismo.

El siguiente paso será analizar los esquemas de financiamiento y entonces, a partir de ahí, se decidirá avanzar hacia los demás municipios, añade el funcionario hidalguense. “La idea es generar electricidad para alumbrado público y reducir la facturación que se tiene con la CFE, sobre todo en las zonas donde abastecía la extinta Luz y Fuerza del Centro.”

Sergio Segura, consultor de energías renovables en Energía, Tecnología y Educación (Ente), explica que la gran opción que se tiene con el biogás es aprovechar los desechos de los rastros municipales, las aguas residuales y la basura en general.

Este tipo de proyectos son los que mayor apoyo tienen de la iniciativa privada y se pueden llevar a cabo por medio de Asociaciones Público Privadas (APP). “Ésta es la tendencia en municipios, comparado con el resto de las distintas formas de generación de energías alternativas”, comenta el experto.

El biogás no es más que gas natural producido a partir de la descomposición del material orgánico que puede usarse como combustible. Lo que se necesita es guardarlo en un depósito cerrado y sellado, que no haya filtraciones, esperar a que se descomponga la materia prima y por medio de tubos llevarlo a donde será consumido.

Pero no todos los municipios están interesados en este tipo de proyectos, porque tienen otras preocupaciones, como la seguridad o la marginación. “Los municipios tienen otras prioridades y son los gobiernos de los estados quienes deben promover estos proyectos”, observa Segura.

Entre los municipios y las energías renovables en general existe una débil relación institucional, no hay promoción suficiente, falta identificar las oportunidades y tanto la Sener como la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) están muy lejos de esos niveles de gobierno.

Sergio Segura

Actualmente, menos de 2 por ciento de los municipios han organizado algún programa relacionado con el manejo de residuos sólidos para su posterior uso en la producción de biogás. Según el consultor Sergio Segura, los municipios de Hidalgo son los que mayores oportunidades tienen, gracias a los 14 rellenos sanitarios regionales que se utilizarían para dicho propósito.

Cada relleno regional podría atender a más de un municipio a la vez —con la excepción de Pachuca donde hay una demanda muy grande—, lo que indica que potencialmente habría manera de generar energía eléctrica en todos los municipios del estado.

Los rellenos serían conectados a una minicentral eléctrica, que llevaría la energía a la red de la CFE, quien posteriormente la entregará al servicio de alumbrado público. Asimismo, la utilización de esa energía permitiría reducir hasta en 40 por ciento los costos para iluminar estas localidades.

“Hidalgo es el estado que más problemas tiene en ese sentido, hay un gran número de municipios con adeudos importantes y con este tipo de proyectos esa situación se reducirá”, comenta Segura. Para el financiamiento de estas iniciativas se puede considerar a la banca de desarrollo, como Banobras, o a los esquemas público-privados promovidos por la banca comercial.

La agencia Gobiernos Locales por la Sustentabilidad (ICLEI por sus siglas en inglés) —que deriva del Consejo Internacional para las Iniciativas Ambientales Locales— es una organización que promueve un esquema de financiamiento interesante para los municipios mexicanos.

BiogasBajo el esquema de contratación integral de Proyectos de Prestación de Servicios (PPS), los particulares asumen los riesgos del proyecto, con su presupuesto aplican la inversión y tienen como pago un contrato multianual de largo plazo.

Las ventajas son varias: no se requiere de endeudamiento, se minimiza la erogación presente, los privados tienen incentivos para ser más eficientes y los municipios pagarán sólo si el servicio se presta con la calidad acordada, refiere el ICLEI.

Hasta ahora, la mayor parte de las asesorías del ICLEI están enfocadas al alumbrado público, ya sea con lámparas individuales de celdas solares, sistemas centralizados o sistemas interconectados a la red. En cualquiera de los tres, el municipio hace un contrato de PPS y el privado se encarga del resto, pero siempre con la garantía del municipio.

Se prevé que los estados de Campeche, Quintana Roo, Chihuahua, Sinaloa, Colima, Hidalgo, Tlaxcala, Guerrero, San Luis Potosí, Oaxaca y Puebla hagan lo necesario para aplicar este esquema de financiamiento en los municipios.

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