Jornadas notariales, 20 años de éxito en CDMX

Cada año, a través de este programa, los despachos que conforman el Colegio de Notarios de la Ciudad de México, autoridades de las 16 alcaldías y el gobierno central, brindan certeza jurídica a más de 120 mil familias sobre sus títulos de propiedad

Foto: Rosalía Morales

► Es licenciado en Derecho por la Universidad Panamericana. Cuenta con dos doctorados, uno por la Universidad Panamericana y otro por la Universidad de Castilla La Mancha, en España. Es Notario Público 242 de la Ciudad de México, y autor de diversos libros y artículos publicados por Editorial Porrúa y Editorial Tirant Lo Blanch, así como por revistas especializadas.

Ciudad de México.- La seguridad jurídica y administrativa de la propiedad privada es fundamental para el desarrollo y crecimiento económico de toda localidad, estado y país. De ahí la importancia de que los predios cuenten con su documentación en regla. En el caso de la Ciudad de México, que registra poco más de 2.6 millones de viviendas, de los 32.9 millones existentes a nivel nacional, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), se estima que alrededor de 50 por ciento de las propiedades capitalinas carece de escrituras o son irregulares, lo que representa uno de los retos más importantes para las autoridades locales.

En este contexto, la participación de las notarías es fundamental e imprescindible, toda vez que son las instancias legales encargadas de emitir la documentación que otorga esa seguridad a los dueños. Y esto lo hace en coordinación y colaboración con los gobiernos locales. Es por ello que Alcaldes de México acudió al Colegio de Notarios de la Ciudad de México, el cual está integrado por 243 notarías, para conocer cómo, desde hace 20 años se dio a la tarea de brindar asesoría gratuita a la población para que regularice sus propiedades.

Para enfrentar y resolver dicha problemática, los notarios crearon el Programa Jornada Notarial, en el que participan todos los despachos del Colegio, en coordinación con las autoridades de las 16 alcaldías y el gobierno central de la capital del país. Este trabajo ya ha rendido frutos, pues en los últimos cinco años, poco más de 120 mil familias por año, en promedio, se han visto beneficiadas al haber regularizado sus títulos de propiedad, de acuerdo con información de este órgano colegiado, que inició dicha “cruzada” en 1999, con la atención de 7 mil personas.

Roberto Garzón Jiménez, Notario 242 de la Ciudad de México e integrante de la Comisión de Comunicación Social del Colegio de Notarios, precisa que la importancia para las alcaldías del trabajo que se realiza a través de la Jornada Notarial, en la que participan las 243 notarías, “es mucha porque somos su apoyo en el control de la legalidad y de brindar seguridad jurídica en estos temas”.

En el programa, la función del notario es poner a disposición de la ciudadanía sus conocimientos especializados, sin costo, para avanzar en el diagnóstico veraz de su situación jurídica, lo que contribuye a que la población desarrolle una mayor confianza y credibilidad en las autoridades, en lo que respecta a la regularización de los predios, pues les da seguridad sobre sus propiedades.

MENOR REZAGO EN REGULARIZACIÓN

Garzón Jiménez recuerda que la Jornada Notarial nació hace 20 años con un esquema de asesoría, que consistía sólo en explicar y resolver dudas a la población sobre la situación jurídica de sus inmuebles y se les decía de qué forma podían resolver posibles irregularidades, a través de la escrituración de sus propiedades. La asesoría era, y sigue siendo, gratuita.

“Pero en los primeros años detectamos que muchas personas no continuaban con el trámite de escrituración debido a los costos por derechos e impuestos que implicaba. Sobre todo, para el sector social de más bajos ingresos, eso representaba un obstáculo.

Foto: Dreamstime

“Afortunadamente ese acercamiento que ya habíamos logrado con la población nos permitió detectar dicha problemática, que también fue vista por las autoridades y se sensibilizaron ante esa situación, por lo que establecieron un esquema de reducción de costos y pago de impuestos, de tal forma que en la actualidad los ahorros por el pago de derechos e impuestos para los trámites van de 10 a 60 por ciento”, puntualiza.

La respuesta de la población a esas disposiciones oficiales para regularizar sus propiedades fue prácticamente automática, pues las estadísticas del Colegio de Notarios revelan que de 6,805 personas que se atendieron en el año 2000 (que representaba una pequeña reducción respecto al año previo, cuando arrancó el programa), para 2003 el número ascendió a 23 mil 712 y para 2006 ya se había llegado a 39 mil 662 personas. Para 2013 esa cifra alcanzó 93 mil casos y al siguiente año ya se habían superado los 100 mil, para llegar en 2018, a 130 mil expedientes resueltos.

El crecimiento anual en la demanda de vivienda a nivel nacional es de poco más de 1 millón de casas habitación (2018), de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), y para la Ciudad de México, el Consejo Nacional de Población (Conapo) proyecta que el crecimiento en el número de viviendas para 2020 llegará a 2 millones 836 mil, es decir, 200 mil más de las actuales. En este contexto, el trabajo que hasta hoy realiza el Colegio de Notarios de la Ciudad de México resulta trascendental, pues ha logrado reducir el rezago en la regularización de la propiedad en la capital del país en alrededor de 60 por ciento desde que inició el Programa Jornada Notarial.

Como dice Roberto Garzón: “Dar seguridad a la propiedad y tenencia de la tierra es clave para detonar el desarrollo económico. Todas las economías se basan en la solidez inmobiliaria, que es la base de la riqueza de la sociedad. Por ello, en la medida en que la propiedad esté regularizada, y que haya transacciones sobre la propiedad, se pueden obtener créditos, garantías, hay movimiento financiero y desarrollo. Y si en una ciudad las propiedades están irregulares frenan el crecimiento y desarrollo. Al final, las grandes economías y riquezas se fundan en la garantía que dan los bienes inmuebles, lo que permite a los gobiernos llevar una mejor gestión y ejecutar sus programas de manera más sólida y eficaz”.

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