Mujeres encabezan SÓLO 5 % de alcaldías

Ma Gpe Buenrostro

La creación de instituciones enfocadas a la mujer, la formación de asociaciones, e incluso las modificaciones que se hicieron en 2008 al Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (Cofipe), para incrementar la participación de la mujer en las candidaturas para ocupar puestos de elección, no son aún suficientes para que el género femenino avance en posiciones de mando. Peor aún, en los últimos años su incursión en la política local ha menguado al pasar de 6 por ciento, a principios del presente siglo, a 4 por ciento en los recientes procesos electorales. Un botón de muestra es que, de 2,440 municipios que hay en el país, apenas 5 por ciento es administrado por ellas, unos 130, de acuerdo con el Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres).

Van por másLos motivos de este retroceso son variados y dependen de la zona donde se ubiquen los ayuntamientos. Van desde las circunstancias familiares (cuidado del hogar, los hijos) y, por lo tanto, falta de tiempo para la tarea de la política; la resistencia de los partidos políticos a permitirles la incursión a puestos de mayor envergadura; la falta de decisión de las propias mujeres a levantar la voz para presentar propuestas; la inequidad en el apoyo hacia las mujeres en cuanto a recursos económicos, materiales y humanos, en comparación con los hombres, y la resistencia de los varones a ser dirigidos por una mujer, principalmente.

La caída de la participación de las mujeres en la política del ámbito local resulta preocupante, porque las medidas establecidas —el Cofipe instituyó un incremento de 30 a 40 por ciento de la cuota de género en partidos políticos— se hicieron para que la mujer incursionara y se adentrara en la solución de la problemática del país, sostiene Claudia Salas Rodríguez, directora general de Institucionalización de la Perspectiva de Género del Inmujeres.

Es lamentable la falta de compromiso de los partidos políticos, donde las mujeres siguen careciendo del apoyo para llegar como candidatas a encabezar una fórmula en municipios y diputaciones locales. También, es importante subrayar que la reforma donde se está pidiendo que los plurinominales desaparezcan afectaría más a las mujeres, porque la cuota de género opera justamente en las plurinominales, indica.

Los trabajos en desarrollo de lo local dejan mucho por hacer, considera Salas, pero en la medida en que los partidos políticos se comprometan a modificar las convenciones que hacen para elegir las presidencias municipales, e incluso la forma de hacer campaña —que ya es excluyente para las mujeres—, habrá avances.

A esto se suma la crisis económica que afectó la posición de las mujeres, porque frente a la situación, muchas de ellas debieron incorporarse al trabajo y dejar de lado el proyecto político.

Ante este panorama, Alcaldes de México se dio a la tarea de platicar al respecto con seis mujeres alcaldesas que lo mismo gobiernan poblaciones de 1.5 millones de habitantes, que de 2 mil. Las presidentas municipales son de regiones del sur, el oriente, centro y occidente del país; de municipios desde los más desarrollados, hasta rurales.

16% en TLAXCALA

Ivonne Álvarez

Rosa Linda Muñoz Sánchez, presidenta de Tlaxco, Tlaxcala, señala con orgullo que en su entidad, de 60 presidencias municipales, 10 son encabezadas por mujeres (16 por ciento), lo que muestra un adelanto importante gracias al apoyo que la gente ha dado con su voto, de modo que las mandatarias pueden avanzar en su carrera política.

“¿A qué se debe? En nuestra opinión a que la gente confía más en una mujer porque va a llevar la administración en forma más transparente, va a cuidar más a la niñez, y al cuidar a los niños se preocupa más por el futuro de cualquier municipio”, comenta.

El perfi l de las mujeres en Tlaxcala es variable, refi ere. “En mi caso soy soltera, de profesión contador público y tengo todo el tiempo para dedicarme al ayuntamiento. Ahora la tarea inmediata por delante es elegir al equipo, sin olvidar que la juventud no está peleada con la capacidad.”

Este escenario halagador, considera, se debe a que en su partido político, el Revolucionario Institucional (PRI), ha habido apertura. De esta forma, asegura que las mujeres deben atreverse a incursionar en la política, pues pueden combinar sus actividades con la administración del municipio.

ABREN PUERTAS EN NL

Precursoras

Para la alcaldesa de Guadalupe, Nuevo León, Ivonne Álvarez García —que gobierna un municipio de casi 900 mil habitantes—, el tema de género no es relevante porque “hombres y mujeres me brindaron su confianza para llegar a la presidencia municipal. Lo importante es el trabajo y gestión, para dejar los espacios de mujeres bien posicionados, y cuando se nos abra una puerta ya no la dejemos cerrar. Le trabajamos muy duro y demostramos lo que podemos hacer”, menciona la priista.

En Nuevo León tres mujeres están al frente de otras tantas alcaldías, de las 51 que hay en la entidad —las tres del PRI—. En el área más grande, de más población —Escobedo con 400 mil habitantes— hay dos mujeres gobernando. “Yo soy esposa, hija, hermana, madre y tengo la misma responsabilidad que un hombre. Estoy puesta, soy firme. No se trata de género, sino de la confianza que des”, insiste.

La diferencia de gobernar entre un hombre y una mujer puede ser la sensibilidad; ese sexto sentido que le permite a la mujer sentir y percibir lo que le sucede a la población. Álvarez fue diputada local y directora del DIF, y fue en esta última instancia donde supo lo que la gente necesitaba debido al contacto estrecho con la ciudadanía.

RESPETO Y EXIGENCIA

Gráfica pastelBlanca Alcalá Ruiz, presidenta de Puebla, Puebla, comenta que actualmente ya se ve muy natural la participación de la mujer en la política, en los espacios públicos. Hay mayor respeto, pero también es mayor la exigencia. En esto, los institutos y las organizaciones han ayudado a impulsar la participación del sexo femenino en los espacios, pero ahora es insuficiente.

“Para las mujeres, al igual que para los hombres que están decididos a hacer un ejercicio de lo público, el gran reto es recuperar la confianza de la población, rescatar la confianza de los ciudadanos y esto exige un gran ejercicio de la congruencia: hacer lo que se dice y decir lo que se hace”, afirma Alcalá, quien llegó a la presidencia de la capital poblana a través del PRI.

Menciona que en el caso de las mujeres la exigencia es doble, porque cuando un hombre se equivoca dicen que es humano, pero en el caso de las mujeres eso no sucede. Además, asegura que a la hora de rendir cuentas, si bien los ciudadanos no voltean a ver si eres mujer u hombre, como alcaldesa sí existe duda de si podrá con los temas de seguridad o de finanzas, porque es común que la salud y la educación se vean como rubros naturales para el género.

La ciudad de Puebla, con más de 1.5 millones de habitantes, ha cambiado, pero no así en el rigor con el que se mide a la administración municipal. Por ello, destaca que en el tema municipal no hay lugar para la improvisación, y si bien no se estudia para ser alcalde hay que escoger las herramientas, la información, el personal adecuado para adaptar las políticas públicas y prácticas de gobierno.

Respecto a las cuotas de género para los partidos políticos, considera que en los últimos años el modelo parece agotarse, por lo que ya no sería necesario que la ley lo señale, sino que la sociedad lo apoye.

RESISTENCIA EN JALISCO

“En Jalisco todavía no hay aceptación, por parte del género masculino, para que la mujer pueda escalar a cargos políticos. En el estado somos ocho presidentas municipales —cinco del PAN y tres del PRI—, a quienes nos costó mucho trabajo llegar”, advierte María Guadalupe Buenrostro Ortíz, presidenta de Concepción de Buenos Aires, Jalisco.

“Estamos trabajando y tenemos que hacerlo todas las mujeres de México para escalar cada vez más puestos, porque la mujer es más responsable, se corrompe menos y tiene más sensibilidad que, en muchos casos, los hombres que están en la política”, expone la alcaldesa del Partido Acción Nacional (PAN).

Añade que en las zonas rurales es poco común ver que las mujeres se dediquen a la política, a gobernar, porque se tiene la idea de que ésta tiene que estar pendiente de los hijos y del marido, y que sólo debe atender esas funciones.

Del perfil de la mujer actual en Jalisco, comenta, la mayoría tiene más preparación, y respecto a la diferencia de gobernar frente a los hombres, señala que cualitativamente las mujeres son más sensibles y tienen mayor acercamiento a la gente.

Sin embargo, lamenta que a estas alturas del milenio haya mucha resistencia de parte de los hombres, dentro y fuera de los partidos políticos, para que las mujeres logren contender, ganar y luego administrar puestos de decisión.

DIVERSIDAD POLÍTICA

Concepción Robles Altamirano, alcaldesa de Tlacolula, Oaxaca, menciona que aunque no es fácil, las mujeres en su entidad van ganando espacios. Ha habido avances: incluso ahora en su distrito hay dos presidentas municipales —una de usos y costumbres y otra por el régimen de partidos políticos—. “La resistencia ha estado presente y para las mujeres no es fácil incursionar en la política, porque es un ámbito de mucha competencia, sobre todo por los compañeros varones”.

Detalla que quienes participan en el régimen de partidos políticos encuentran muchas dificultades para llegar a los puestos. “Falta mucho, pero sí hemos avanzado”, comenta.

Advierte que la confianza surge porque resulta más difícil que las mujeres caigan en corrupción, que se presten al juego de intereses. “Como somos menos corruptibles es más difícil que nos dejen ganar esos espacios”, expone. De los 570 municipios del estado, sólo unos 15 están administrados por mujeres.

De la mujer oaxaqueña que participa en política, menciona que hay de todo: “Profesionistas, la mayoría somos madres de familia, algunas casadas, algunas jefas de familia, otras no tienen la profesión, pero que por las mismas necesidades de sus comunidades se ven con esos compromisos sociales de salir adelante”.

PASO LENTO

Dulce María Romero Aquino, ex presidenta de Camerino Z. Mendoza, Veracruz— estuvo en el cargo hasta diciembre de 2010—, sostiene que: “Los pasos que ha dado el sexo femenino no son grandes”. Y refiere que las circunstancias que han propiciado dicha situación son distintas, y van desde lo laboral a lo familiar, porque es más difícil para una mujer andar en campaña y luego tener un cargo que para un hombre.

Pero esto: “No significa que no tengamos capacidad. Las mujeres somos más honestas y trabajadoras y comprometidas con lo que hacemos, en ese sentido podemos avanzar mucho”, afirma la perredista .

Además, ahora hay más presión porque tanto los partidos políticos, sus estatutos y la norma electoral exige que haya mujeres en las contiendas políticas, dice. En algunos casos la cuota que se exige a los partidos sólo es compromiso de género; sin embargo, las mujeres tienen gran espíritu de servicio, pero también político. Añade que aún cuando los hombres tienen mayoría aplastante, las mujeres deben proponerse tener un espacio para evitar ser apabulladas en la política.

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