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Pemex y las falacias de desarrollo social Municipal

La actividad petrolera en México es muy intensa pero no generalizada para todas las entidades federativas, las de mayor actividad son Campeche, Chiapas, Tabasco, Tamaulipas y Veracruz. Otros estados con mediana participación en la industria petrolera son Coahuila, Guanajuato, Hidalgo, Nuevo León, Oaxaca y Puebla, de tal forma que cinco entidades son las que generan la mayor parte de la riqueza que se distribuye a nivel nacional y otras seis más la complementan; esto es, 21 entidades más el Distrito Federal reciben beneficios económicos que no generan, pero son favorecidas por el pacto federal.

De 2,446 ayuntamientos sólo 50 (2 por ciento) son los que tienen alto impacto petrolero y es donde se genera más del 36 por ciento del ingreso de la Federación, que anualmente se reparte entre los gobiernos locales del país. Esos 50 municipios tienen en su mayoría importantes índices de marginación, pobreza y principalmente contaminación.

Los programas de responsabilidad social de Petróleos Mexicanos (Pemex) tienen por objetivo fomentar el desarrollo integral de las comunidades localizadas en las zonas petroleras por medio de donativos. Habría que precisar que dichos programas, desde 2010, se han reducido en 39.8 por ciento del total de los recursos previamente aprobados, acción que se fundamenta en los objetivos de reducción del gasto de las dependencias dentro del Plan Nacional de Reducción del Gasto Público en la sección V en el Artículo 23, el cual dictamina que habrá una disminución de 6 por ciento anual en los donativos y donaciones, que en 2010 totalizaron más de 2,200 millones de pesos (mdp); ahora es posible que para 2016 el recorte sea de 36 por ciento respecto a ese año y el recurso se reduzca a 1,400 mdp.

En 2013 el presupuesto para esos programas fue de 2,791 millones 983 mil 95 pesos y la entrega en donaciones (asfalto y combustible) fue de 82 por ciento; es decir, sólo 18 por ciento se invirtió en infraestructura educativa y desarrollo social realmente. En 2014 el presupuesto fue de 2,856 millones 629 mil 703 pesos, no obstante, sólo 8.75 por ciento se entregó para desarrollo social, resarcimiento de las afectaciones al medio ambiente, educación y generación de empleo; más aún, esos recursos sólo llegaron en un 55 por ciento a las zonas de impacto petrolero en 2013 y 60 por ciento en 2014, el resto se invirtió en municipios no petroleros.

En síntesis, los programas de responsabilidad social de Pemex son una falacia en términos de apoyar realmente el desarrollo social de los municipios de donde se extrae la riqueza nacional, como tampoco están orientados a resarcir las afectaciones al medioambiente que genera la actividad petrolera.

Tres acciones parecen ser las adecuadas a considerar de manera inmediata: 1) Integrar un programa de desarrollo social exclusivamente para los municipios de donde se extrae gran parte de la riqueza nacional, de tal forma que puedan resarcir las afectaciones al medioambiente.

2) Crear zonas de excepción económica para que los ayuntamientos puedan captar recursos propios, actualmente exclusivos de la Federación, con los cuales puedan invertir en infraestructura para el desarrollo, equipamiento urbano, crecimiento económico y generación de empleo.

3) Permitirles poner en operación su código hacendario municipal para que las empresas beneficiadas con la reforma energética, al igual que Pemex, paguen impuestos por uso de suelo, actividad mercantil, de distribución y de explotación petrolera.

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  1. Raul Jasso Aguilar 5 febrero, 2016

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