Planes de desarrollo urbano, que cada municipio tenga el suyo

La Sedatu y la SHCP crearán un mecanismo para simplificar la elaboración de programas locales de desarrollo urbano, que además otorgue incentivos a municipios que los realicen, pues 80 por ciento de ellos carecen de un plan

Román Meyer Falcón es arquitecto egresado del ITESM, con estudios de maestría en Gestión Creativa y Transformación de la Ciudad por la Universidad Politécnica de Cataluña. Se ha desempeñado como Director de Proyectos Estratégicos de la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de México y como catedrático de la Universidad Iberoamericana.

Ciudad de México.- En abril pasado, a la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) le fueron conferidas nuevas atribuciones en materia de vivienda, con lo que la dependencia sumó a sus tareas de ordenamiento territorial y desarrollo agrario, la de planear, coordinar y ejecutar la política nacional que permita el acceso de todos los mexicanos a una vivienda digna; menudo reto.

Su titular, Román Meyer Falcón, hijo de los académicos Lorenzo Meyer y Romana Falcón, es uno de los integrantes más jóvenes del gabinete presidencial. Con sólo 36 años de edad, tiene encomiendas clave para lograr la meta prometida por el Presidente Andrés Manuel López Obrador: corregir el crecimiento sin control que han tenido las ciudades y ordenar la propiedad en el medio rural. Todo, en busca de crear espacios habitables ordenados y competitivos, que deriven en una mayor calidad de vida para los ciudadanos.

Los objetivos son titánicos y urgía empezar, por lo que para Román Meyer, uno de los retos más apremiantes es homologar y simplificar la normatividad que rige a los instrumentos de planeación y desarrollo urbano, a fin de que los municipios puedan establecer con éxito su uso de suelo, con base en un atlas de riesgo.

En entrevista con Alcaldes de México, el titular de la Sedatu alerta sobre el hecho de que alrededor de 80 por ciento de los municipios, no tienen actualizado su programa de desarrollo urbano o carecen de él.

“La mayoría de la población no tiene noción de cuáles son los usos de suelo que rigen la colonia o el barrio donde viven; en qué momento fueron conformados, bajo qué características técnicas, si están actualizados o no. Creemos que es poco entendible para la ciudadanía cómo se definen estos instrumentos de planeación y que esto genera ambigüedad y una sensación de poca transparencia”.

Por ello, La Sedatu ideará un mecanismo junto con la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), para simplificar la conformación de los programas de desarrollo urbano, los haga entendibles y proporcione incentivos a los municipios, para que los elaboren.

“Hay buena disposición de los municipios para colaborar con la Secretaría, muchos nos han pedido ayuda en la revisión de sus programas, pero tenemos que pasar de un apoyo individual, a un sistema que sea el punto de partida para que puedan elaborar sus planes de desarrollo, atlas de riesgo, registros, catastros, programas de ordenamiento territorial y metropolitano”, explica.

La dependencia está implementando mecanismos de participación ciudadana para fomentar el cuidado de los espacios públicos habilitados con inversión federal. La baja recaudación es otro aspecto que preocupa. Cuando los municipios no recaudan los recursos suficientes, pierden su capacidad de dotar de servicios básicos a la población.

Román Meyer habla de la necesidad de crear un círculo virtuoso en todo el país: con una mayor recaudación se invierte en obras y equipamiento, que a su vez generan plusvalía en la zona, lo que impulsa la economía y reduce desigualdades sociales.

MEJORAMIENTO URBANO

Para avanzar lo antes posible en el logro de los objetivos, la dependencia ejecuta el Programa de Mejoramiento Urbano (PMU).

El plan es atender a 100 ciudades durante la presente administración. En 2019 se definió a las primeras 14, de las cuales 10 son de la frontera norte y cuatro con características turísticas. En ellas se ejecutarán 350 proyectos, con una inversión de 8 mil millones de pesos (mdp). 70 por ciento de estos proyectos ya fueron licitados.

Las primeras 14 ciudades en recibir el apoyo del PMU a través de su vertiente de Mejoramiento Barrial son: Tijuana y Mexicali, en Baja California; San Luis Río Colorado y Nogales, Sonora; Ciudad Juárez, Chihuahua; Ciudad Acuña y Piedras Negras, en Coahuila y Nuevo Laredo, Reynosa y Matamoros, en Tamaulipas. Los de vocación turística: Los Cabos, Baja California Sur; Bahía de Banderas, Nayarit; Acapulco, Guerrero y Solidaridad, Quintana Roo.

El PMU se rige por tres componentes: dotar de servicios básicos a comunidades rezagadas, con alto índice delictivo, sin servicios y carencia de espacios públicos; ejecutar acciones de mejora o ampliación de vivienda a cargo de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), dentro de los polígonos con mayor marginación y carencias, y regularizar el uso del suelo a través del Instituto Nacional del Suelo Sustentable (Insus).

Para la siguiente fase del PMU, el Instituto de Geografía de la UNAM realizará una investigación en campo, con el fin de determinar la cartera de inversión para las próximas 17 ciudades beneficiarias del PMU en 2020. Se cuidará que los proyectos seleccionados sean congruentes con la capacidad técnica y factibilidad de operación de los municipios.

CONTINÚA LA RECONSTRUCCIÓN

La Sedatu también interviene en un tema socialmente sensible: el Programa Nacional de Reconstrucción. Lo hace en colaboración con las secretarías de Cultura, Educación y Salud, ya que además de las viviendas afectadas, también se rehabilitan escuelas, clínicas de salud, centros culturales y religiosos, entre otros inmuebles.

Se tienen programadas 38 mil acciones de reconstrucción de vivienda para concluir en el primer trimestre de 2020, las cuales corresponden a lo destinado en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2019.

En un contexto de austeridad y recorte presupuestal para 2020, detalla que los recursos del Programa Nacional de Reconstrucción no sólo provienen del PEF, sino también del Fonden, de fundaciones y otras instituciones, como el IMSS.

Y en este punto, habla de una diferencia fundamental entre lo hecho hasta 2018 y lo actual. “En la presente administración, el proceso de reconstrucción es acompañado de un seguimiento técnico de las viviendas, por parte de un arquitecto o ingeniero civil. Con ello se determina el costo adecuado para cada casa.

“Este proceso toma más tiempo, pero así aseguramos el buen uso de los recursos; cuando recibimos la Secretaría, el avance de la reconstrucción era del 21 por ciento, actualmente estamos llegando a un 42 por ciento, es decir el doble, y en 2020 seguiremos trabajando con el presupuesto asignado”, afirma.

PLAN DE VIVIENDA PARA 2020

En cuanto al Programa Nacional de Vivienda, hasta el cierre de esta edición, el plan era presentarlo a finales noviembre pasado, aunque su implementación iniciará a principios de 2020.

Algunos aspectos adelantados por Román Meyer, consisten en que el programa no sólo se enfocará en construir viviendas, sino en entender las distintas formas de producción existentes, como la construcción social o autoconstrucción. Respecto a esto último, las personas recibirán las herramientas necesarias, como acompañamiento técnico y asesoría, para que construyan sus casas en zonas adecuadas.

La elaboración del programa cuenta con la participación de empresarios, sociedad civil y academia. “Hemos organizado más de 12 mesas de trabajo, con más de 800 personas, al igual que foros regionales, con el fin de que los diferentes actores en el sector se ajusten a los lineamientos y acciones que establecerá el programa.”

Román Meyer tiene un ritmo intenso de trabajo, identificó desde el inicio la importancia de visitar cada localidad, urbana o rural, donde se implementan acciones de ordenamiento, de reconstrucción o de regularización. Tiene claro que el tiempo apremia, que los recursos no son muchos y que los resultados de su trabajo solamente se verán reflejados en ciudades más ordenadas, competitivas y amigables, así como en un entorno rural más desarrollado y en paz, sin conflictos originados por la tenencia de la tierra.

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