Pobreza, el gran reto de los gobiernos en México

Los especialistas coinciden en la necesidad de involucrar a los municipios y a las comunidades alejadas en las tomas de decisión sobre las políticas a seguir para generar fuentes de empleo y disminuir las carencias

Foto:Dreamstime

En 2008, la población a nivel nacional, según estimaciones del Consejo Nacional de Población (Conapo), era de poco más de 106 millones 682 mil personas. En el mismo año, de acuerdo con información del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), 49 millones 489 mil personas se encontraban en situación de pobreza; en pobreza extrema, la cifra superaba los 12 millones 238 mil.

Para finales de 2016, la cantidad de personas en México ascendía a 123 millones, según estimaciones del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Ese mismo año, la situación de pobreza en la que vivían millones de mexicanos incrementó para llegar a los 53 millones 416 mil, mientras que en condición de pobreza extrema se encontraban alrededor de 9 millones 375 mil, es decir 43.6 y 7.6 por ciento del total, respectivamente, de acuerdo con el Coneval.

Lo anterior representa un incremento de casi 4 millones de personas en la categoría de pobreza, en comparación con 2008, sin embargo en pobreza extrema hubo una disminución de poco más de 3 millones.

El incremento de la población en situación de pobreza y la disminución del número de personas que en pobreza extrema se puede explicar de dos maneras, una de ellas es debido a la modificación que se realizó en los métodos para recabar la información y en la medición de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) de 2016, del Inegi, cuyos resultados eran retomados por el Coneval (que también cambió sus mecanismos de medición) para la elaboración de su estudio de la medición de pobreza que se publicó el mismo año.

Ambas mediciones basan parte de sus estudios en el ingreso laboral, que representa 65 por ciento de la economía del hogar. Es por lo anterior que uno de los más grandes retos a los que se enfrenta la presente administración y, en general, cualquiera que quiera disminuir la pobreza en el país, es la creación de políticas públicas que permitan generar empleos, asegura Rogelio Gómez Hermosillo, consultor internacional experto en programas sociales y coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza y Alianza Cívica.

Foto: Yaotl Silva / Cuartoscuro

UN PROBLEMA MULTIDIMENSIONAL

Existen diversos factores que influyen en la distribución de la pobreza y en las dimensiones de las mismas, como la condición de las personas, la región geográfica y si se encuentra en una zona rural o urbana, son sólo algunos de los factores que se deben tomar en cuenta.

En la medición de pobreza que realiza el Coneval, se consideran el bienestar económico y, en derechos sociales, el primero se relaciona directamente con el ingreso por persona en el hogar; el segundo concierne a la educación, salud, seguridad social, alimentación y vivienda con todos los servicios. Para pertenecer a la pobreza moderada, el hogar debe presentar una o más carencias sociales e ingresos por debajo de la línea de bienestar, sin embargo, para considerarse en condiciones de pobreza extrema, las personas deben presentar tres o más carencias sociales e ingresos por debajo de la línea de bienestar, como mínimo. Ambos tipos de pobreza son el resultado del método multidimensional de medición de la pobreza que emplea la institución.

La pobreza multidimensional, apunta Gonzalo Hernández Licona, Secretario Ejecutivo del Coneval, “se mide según la situación en la que se encuentre una persona que no tiene garantizado cabalmente al menos uno de sus derechos para el desarrollo social, al mismo tiempo que mide si los ingresos que genera no son los suficientes para adquirir los bienes y servicios que requiere para satisfacer sus necesidades mínimas y básicas”.

Las líneas de pobreza y de bienestar son las que determinan la situación en que se encuentra una persona; al encontrarse todas ellas relacionadas íntimamente con el ingreso y la capacidad del individuo de generar recursos económicos, Rogelio Gómez sostiene que “las acciones de gobierno han sido mal encausadas, pues la pobreza no puede ser atacada únicamente con programas sociales, ningún país ha podido salir adelante apoyándose por completo en programas de ese tipo”.

Por su parte, Gonzalo Hernández concuerda con la importancia de crear políticas públicas y programas sociales generadores de empleo. “Las condiciones de vida, así como el grado de pobreza y el abandono de la misma, dependen en gran medida de los ingresos, por lo que es necesario aumentarlos”, asegura.

PROGRAMAS POCO EFECTIVOS

Entre 2012 y 2018, sólo 2 de cada 10 programas sociales cumplieron con su función, se trata de iniciativas cuyos principales objetivos eran atender temas como la educación, la salud, viviendas dignas y la falta de empleo, la falla principal según la Agencia para el Desarrollo (Gesoc) fue la falta de un diseño adecuado. En su reporte de 2018, destaca que 81.45 por ciento de los programas presentaron problemas en su desempeño.

Como parte del problema de desempeño que detectó la Gesoc, se encuentra también una distribución y asignación contraproducente para los programas: desde 2014 se asignaron menos recursos a programas con un nivel de desempeño óptimo y otros con alto potencial, mientras que más recursos se direccionaron a acciones federales que, como se mencionó en el reporte, debieron ser rediseñados por su falta de resultados y poca transparencia.

El punto principal de la pobreza es que se relaciona directamente, y en gran medida, con el ingreso económico, lo cual significa que tiene más que ver con la creación y desarrollo de políticas económicas que con programas sociales, sostiene Rogelio Gómez.

Una de las principales causas del incremento de la pobreza en México, enfatiza el especialista, es que se han creado políticas públicas que, lejos de ayudar, han contribuido a la generación de más pobreza, principalmente por la idea de cargar toda la responsabilidad a los programas sociales. “En México se da el caso especial de que los más pobres son quienes más trabajan, de tal manera que aun trabajando jornadas completas puedes ser pobre mientras que en países desarrollados y competitivos, la mayoría de los pobres se encuentran en esa situación porque no encuentran trabajo. Aquí en México se puede trabajar de tiempo completo y vivir en pobreza”.

A pesar de que el gobierno mexicano invirtió cada vez más recursos en sus más de cinco mil programas y acciones de desarrollo social federales, estatales y municipales entre 2012 y 2018, el Coneval y la Gesoc realizaron sus respectivos estudios en los que sus resultados coinciden con ciertas variaciones y concluyen que los efectos no fueron los esperados ni los prometidos. “El balance que tenemos en Gesoc de las políticas y acciones para disminuir la pobreza en el sexenio anterior es negativo”, afirma Alfredo Elizondo Rosales, Coordinador de Proyectos de Gesoc.

Lo anterior, debido a que en algunos casos, los recursos económicos, asegura, aumentaron sin dar buenos resultados. “Destinaron mayores recursos a programas que según nuestros estudios, eran opacos o con resultados poco óptimos”, asegura Gonzalo Hernández Licona secretario Ejecutivo del Coneval.

Para 2017, el número de programas sociales a nivel federal se redujo de 233, en 2015, a 149, tomando en cuenta las consideraciones del Coneval realizadas en el estudio previo de 2014, sin embargo, se puede leer en el documento del Informe de Evaluación de la Política de Desarrollo Social 2018 que dicha acción no se reflejó en ahorros, toda vez que “el presupuesto se ha mantenido relativamente estable”, apunta Hernández Licona.

En el análisis realizado por Gesoc, Alfredo Elizondo destaca que “en los 119 programas que estudiamos en 2018, los recursos destinados fueron de casi 900 mil millones de pesos (mdp), recursos que no demostraron una mejora en la condición social y que, por el contrario, no tenía sentido destinar más recursos a ciertos programas por que no eran funcionales”. En el documento presentado por la organización, con información hasta 2018, sobresale que 8 de cada diez programas fueron catalogados como opacos o con desempeño mediocre, mientras que los otros dos eran aceptables.

Gonzalo Hernández Licona
Foto: Rosalía Morales

En ese mismo sentido, el Índice de Desempeño de los Programas Públicos Federales de 2016, elaborado por Gesoc, expone que la administración federal había gastado, en 39 programas sociales federales que operaban con opacidad, más de 72 mil 187 mdp. Por su parte, el Coneval aseguró en su estudio, a finales de 2016, que del total de los programas federales, sólo 69 se consideraban como prioritarios por su “contribución directa al pleno ejercicio de los derechos sociales y a la disminución de las carencias sociales y bienestar económico” a la vez que identificaron que de los 5 mil 491 programas existentes hasta ese momento, 37 tenían “similitud al cien por ciento con uno o más programas” catalogados también como no productivos.

En cuanto a las desigualdades, tanto Acción Ciudadana Frente a la Pobreza como el Coneval diagnostican en documentos propios que las acciones efectuadas por el Gobierno Federal, entre 2012 y 2018, en lugar de disminuir la pobreza y las carencias sociales, aumentaron las condiciones de discriminación por políticas públicas generadoras de pobreza o por omisión de la problemática.

Lo anterior, a consideración de la especialista María Regina Martínez Casas, investigadora del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS) se deriva de una errónea planeación. “Algunos de los programas sociales, porque no puedo hablar de todos ellos, no fueron planeados de manera adecuada con estudios sobre a quienes iban dirigidos y se trató a todas las personas en condición de pobreza de la misma manera, cuando cada grupo tiene características diferentes”.

Asimismo, la especialista asegura que “la situación de discriminación que han vivido algunos grupos sociales en el país ha propiciado que la situación de pobreza y marginación en los que se encuentran, se endurezca aún más y las acciones de combate a la pobreza no surtan efecto. Lo importante es reconocer que las condiciones influyen mucho, como la educación, que aún es precaria en zonas rurales y marginadas dentro de las urbanas”, recalca Regina Martínez, lo que se contrapone con el aumento de 4.6 por ciento en 2016 a los programas de educación.

Carlos Gadsden
Foto: Rosalía Morales

EL PAPEL DE LOS GOBIERNOS LOCALES

Una de los agravantes de la pobreza en México tiene que ver directamente con la condición de las zonas en las que habitan las personas, es decir, si es un entorno rural o urbano, así como la ubicación geográfica. En 2017, a nivel nacional, seis de cada 10 personas en comunidades rurales no tenían dinero para comprar la canasta alimentaria, en la misma situación se encontraban cuatro de cada 10 personas en las zonas urbanas, según información del Coneval.

Los especialistas coinciden en la necesidad de involucrar a los municipios y a las comunidades alejadas en las tomas de decisión sobre las políticas a seguir en materia de fomento del empleo y de programas sociales.

A finales de enero de este año se dio a conocer el incremento en los recursos económicos que ejercerán los municipios, una medida que fue bien recibida por expertos municipalistas como Carlos Gadsden, Presidente la Fundación Internacional para el Desarrollo de Gobiernos Confiables (Fidegoc) y promotor de la Norma ISO 18091, quien asegura que “destinar más recursos a los municipios puede permitir que sean mejor ejecutados y así generar un mayor desarrollo, siempre y cuando sean manejados con transparencia”.

Las políticas públicas y programas, coincide Gadsden, deben ser generadoras de trabajo bien pagado. “Las personas en las comunidades alejadas de las grandes ciudades no pueden acceder a empleos y no pueden generar para sí mismos actividades que les sean bien remuneradas por diversos factores como la distancia con centros más urbanizados como las capitales”.

Gadsden asegura que el problema se agrava en el sur del país. “Las acciones del nuevo gobierno tienen que estar enfocadas en la generalidad del país, pero especialmente a las regiones que tienen los mayores índices de pobreza y pobreza extrema”. Según el Coneval, los tres estados con mayor índice de pobreza son Chiapas, Oaxaca y Guerrero con 28.1, 26.9 y 23 por ciento del total respectivamente.

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