Reglas más rígidas para cabilderos

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Código de éticaRosario GuerraEl cabildeo en México es un oficio que en la última década ha atravesado por un proceso de profesionalización para quitarse esa imagen de “oscurantismo”, con la que a menudo se le ha relacionado. “La importancia de los cabilderos estriba en que a través de ellos se crea un canal de interlocución muy eficaz para hacerle llegar información a los que toman las decisiones, y con eso darles mayores elementos para que esas decisiones respondan a las necesidades de la sociedad”, dice Javier Medina, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales de Cabildeo (Procab).

Consiste en la práctica de informar para influir en los tomadores de decisiones a favor de los intereses de una empresa, una asociación o un particular representado por el llamado cabildero. Esta práctica se observa con frecuencia en los congresos estatales y en el Congreso de la Unión, a donde los interesados envían a sus cabilderos para influir en las legislaciones que ahí se discuten.

Si bien las compañías y las asociaciones civiles son los entes más interesados en contar con los servicios de cabilderos profesionales, esta práctica es más visible del lado del sector empresarial.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

Uno de los primeros pasos para lograr la profesionalización y la transparencia del cabildeo fue la creación de la Procab, que concentra a los despachos más reconocidos, áreas de cabildeo de empresas y cabilderos independientes quienes se rigen por un código de ética diseñado por la asociación, que pondera principios como el respeto a la ley y la transparencia para el desarrollo colegiado de esta práctica.

Raúl RodríguezRaúl Rodríguez Márquez, vicepresidente de la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin), considera que esta actividad parte del principio de que no todos los actores políticos están obligados a saberlo todo, por lo que hay que sensibilizar a los tomadores de decisión proporcionándoles la información necesaria, suficiente, objetiva y sustentada del posible impacto social o económico que pudiera tener en las empresas, las decisiones de políticas públicas que se tomen en los congresos sin contar con esta información.

Rosario Guerra, socia de la empresa consultora de comunicación Guerra Castellanos y Asociados (GC&A) complementa la idea al señalar: “Hay que estructurarnos, tener nuestros valores perfectamente establecidos y el conocimiento del tema que vamos a tratar. Auxiliarnos de los expertos que sean necesarios y por supuesto transmitir este conocimiento de manera adecuada con equilibrio, sin buscar un interés que pueda dañar tanto a particulares como al propio país”.

TRABAJO PROFESIONAL

abildero sólo es profesional si se ejerce en el marco de un código de ética, donde se construyen alianzas con diferentes actores, como los organismos empresariales cúpula, donde existen coincidencias y convergen en torno a una agenda común del sector.

Pero esto no siempre ha sido así. El vicepresidente de Concamin comenta que el trabajo antiético de algunos cabilderos en el pasado, que solían incurrir en prácticas cuestionables, como promover prebendas entre los legisladores para favorecer a sus representados con ciertas legislaciones, le dio mala fama al cabildeo mexicano. Al margen de estas prácticas, indica, existe una actividad profesional y sujeta a normas incluso desde el propio Congreso de la Unión.

En febrero de 2011, la mesa directiva de la LXI Legislatura de la Cámara de Diputados aprobó un acuerdo que establece normas relativas al procedimiento para el registro de cabilderos dentro de la Cámara Baja.

Cámara de DiputadosEntre otras cosas, el documento dispone que todas las personas que realicen actividades de cabildeo deberán inscribirse en el Registro de Cabilderos que formule la Mesa Directiva, la cual les entregará a los cabilderos acreditaciones que deberán portar en todo momento durante su estancia en el recinto legislativo. Asimismo, deberán informar a la secretaria de la Mesa Directiva los cambios o modificaciones que se den en sus datos e información proporcionada al momento de su registro en el padrón.

En octubre de este año, la Cámara de Diputados emitió un nuevo acuerdo que endurece aún más las disposiciones en torno a esta práctica. En el nuevo documento se señala que la falsedad de cualquier información aportada por el cabildero a los legisladores, comisiones, órganos, comités o autoridades de la Cámara de Diputados implicará la inmediata cancelación de su registro. Además se garantiza que toda la información que éstos manejen podrá hacerse pública.

DESDE LAS AULAS

Javier MedinaPara Roberto Ehrman, presidente de la firma consultora Dynamis, la formación de los cabilderos tiene que pasar por las aulas si se le quiere dar mayor legitimidad y reconocimiento a la actividad y evitar que se asocie con prácticas que nada tienen que ver con el cabildeo profesional

El experto sugiere que quienes aspiren a ser cabilderos se sujeten a un proceso de formación académica en materia de comunicación política, relaciones públicas y proceso legislativo, así como conocer sobre técnica legislativa, metodología de la investigación, estadística, micro y macroeconomía.

“Todo eso se necesita en el cabildeo porque nosotros somos parte de la elaboración de políticas públicas, de diseño legislativo, de encontrar soluciones factibles para todos y una parte invisible en la política en México. Es la hora de tener un reconocimiento y visibilidad, además para crear cuadros de cabildeo”, explica.

Actualmente la Universidad Iberoamericana(UIA) y el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) imparten los diplomados en Técnicas de Cabildeo y Negociación Política, y Planeación y Operación Legislativa, respectivamente.

 

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