Tecnología contra viento y marea

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Además de tecnologíaEl 19 de septiembre de 1985 es una fecha que permanece en la memoria colectiva de la mayoría de los mexicanos que sintieron o sufrieron los embates del terremoto de 8.1 grados Richter, que devastó varias zonas del Distrito Federal y algunos estados cercanos al epicentro, que fue en las costas de Michoacán.

En aquella ocasión, los avances tecnológicos eran sumamente precarios, se limitaba a equipos de radiofrecuencia o de onda corta, lo que mermó en gran medida una pronta respuesta de las autoridades que fueron rebasadas ante la magnitud de los hechos y por consecuencia se perdieron muchas vidas humanas.

En la actualidad, eventos como el mencionado en México y también a nivel mundial, como el tsunami que arrasó en 2004 a 13 países, principalmente Indonesia, o el huracán Katrina que en 2005 dañó a la ciudad de Nueva Orleans, en Estados Unidos, detonaron el desarrollo de la tecnología con el propósito de minimizar el impacto de los fenómenos meteorológicos.

David KorenfeldLa cultura de la prevención va de la mano con los avances, y hoy se prepara para que el hombre interprete parámetros ambientales como luz, temperatura y humedad, entre otros, con el propósito de que cualquier cambio sirva de alerta. Celulares, cámaras contra fuego, infraestructura en telecomunicaciones, robots para localizar sobrevivientes, aplicaciones telefónicas en caso de emergencia, son algunos ejemplos de la industria que cada vez se desarrolla más.

Para el al titular de Manejo de Desastres Naturales y Riesgos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Sergio Lacambra, las nuevas tecnologías aportan numerosos desarrollos eficaces a la hora de mejorar el trabajo de prevención de catástrofes y emergencias. “Evitar incendios, prevenir inundaciones, sacar vivas a personas enterradas entre los escombros, restablecer una red de telecomunicaciones tras un terremoto que permita conectarse con pueblos aislados y localizar a personas accidentadas en zonas remotas, entre otras acciones, se han simplificado enormemente con la aparición de las nuevas tecnologías. Éstas están aplicándose a diario e intensivamente desde los diversos centros de prevención y emergencias, tanto para educar como para controlar y actuar en caso de que así lo requiera la situación”.

Más vale prevenir, que lamentar

InundaciónEn entrevista, Sergio Lacambra indica que Estados Unidos es considerado uno de los países más adelantados con respecto a la detección de los movimientos sísmicos y prevención de desastres naturales.

“Este país cuenta con un sistema de sismógrafos digitales computadorizados que han sido instalados en diferentes puntos del sur del estado de California, que proporciona información muy precisa sobre temblores percibidos en cualquier parte del planeta. Además, esta nación presta especial atención a este fenómeno en el sudoeste de su territorio debido a la presencia de la falla de San Andrés, que recorre California de norte a sur a lo largo de mil kilómetros. Esta falla marca el límite principal entre las placas del océano Pacífico y la de América del Norte”.

Comenta que ante esta experiencia, México no quiso quedarse atrás y al ser una de las 10 economías más importantes, el Gobierno Federal invirtió 13 mil mdp para inaugurar 21 obras que permitirán enfrentar fenómenos meteorológicos extremos, además de que en este sexenio se creará la Agencia Nacional de Huracanes y Clima Severo y la modernización del Servicio Meteorológico Nacional. Tan sólo la modernización del último organismo implicará una inversión de 170 millones de dólares (mdd), de los cuales, 105 mdd provendrán del financiamiento del Banco Mundial (BM).

El titular de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), David Korenfeld, quien ha aportado mayores datos de la Agencia, detalló que la conformación de este nuevo organismo tendrá la obligación de servir a comunidades, municipios, estados y al Gobierno Federal.

Sin especificar la fecha en que estaría operando, comentó que uno de los primeros trabajos consistirá en colaborar con la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) para definir cuáles son las zonas de riesgo donde no deben construirse casas, para no poner en riesgo a la población.

“Hay 1,200 kilómetros de márgenes que todos debemos respetar, emprendimos acciones para delimitar las zonas que pueden representar un riesgo y que la población aprenda a vivir consciente del mismo peligro”, asegura. El funcionario federal detalla que sin duda esta agencia tendrá que considerar la compra o utilización de satélites, pues mediante la contribución de la tecnología, a través de las imágenes satelitales, se puede conocer la cartografía de las zonas de riesgo, como por ejemplo de las áreas fácilmente inundables.

Incluso, comenta que en la lista de compras deben estar los satélites de percepción remota que utilizan técnicas fotográficas con rayos infrarrojos y que pueden emplearse para detectar modificaciones en la densidad de la vegetación en zonas proclives a las sequías.

Otra de las tecnologías que se aplicarán son satélites meteorológicos que permiten la predicción y seguimiento de las tormentas tropicales; y los satélites GPG —que son controlados por la National Aeronautics and Space Administration (NASA)—, que mide los desplazamientos de las placas tectónicas, aunque sean milimétricos, lo que permite advertir sobre una futura actividad sísmica o volcánica.

Coordinación bilateral

punto de reuniónJoe M. Girot, coordinador federal de las operaciones de recuperación por las tormentas de nieve en Carolina del Sur y miembro de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA por sus siglas en inglés), comenta que si México quiere estar a la vanguardia y ser una de las naciones élite que pueda mandar alertas sobre desastres, requiere del uso de sensores remotos en evaluaciones de amenazas naturales.

Explica que el sensoramiento remoto es el proceso de grabar información por medio de sensores ubicados en un avión o en satélites. La técnica es aplicable al manejo de riesgos naturales ya que casi todos los fenómenos geológicos, hidrológicos y atmosféricos “son eventos o procesos recurrentes que dejan huellas de los episodios anteriores. Al revelar la ubicación de eventos previos y/o distinguir las condiciones en las que hay posibilidad de que éstos ocurran, la técnica permite identificar áreas que puedan ser expuestas a eventos ambientales, de manera que las medidas necesarias para reducir el impacto social y económico de los desastres se pueden incluir dentro del proceso de planificación”.

Detalla que la fotografía aérea es lo más parecido a lo que puede captar el ojo humano. La película puede ser blanco y negro (que es lo más económico), en color convencional o en infrarrojo. Su uso está limitado por la cantidad de luz que haya y por las condiciones climáticas, pero sus imágenes son bastante más detalladas que las de un radar a la misma escala. A pesar de su gran utilidad, los estudios aéreos muy extensos son poco frecuentes, ya que generalmente exceden los límites de presupuesto de los estudios de planificación y pueden proveer más información de la necesaria, particularmente en las primeras etapas.

Comenta que en el caso de Estados Unidos, la NASA ha desarrollado un escáner térmico multiespectral de infrarrojos (TIMS) que opera desde un avión y puede detectar los cambios en la temperatura del magma de los volcanes. Esta información resulta sumamente útil para predecir sus erupciones o seguir la evolución de las nubes eruptivas.

En prevención de desastres naturales no sólo se involucran los Estados y sus comunidades científicas, sino también los organismos internacionales como la ONU. Las Naciones Unidas patrocinan redes de computadoras destinadas a la prevención de desastres: Unienet (United Nations International Emergency Network) y el Banco de Datos sobre Desastres son dos de los más importantes.

Unienet es una red de computadoras que permite a todas las personas del mundo que se ocupan de desastres mantenerse en contacto, disponiendo en un instante de antecedentes e información operativa relacionada con ellos. Además, funciona en forma conjunta con los organismos de las Naciones Unidas y otras organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales.

Ante inundaciones, huracanes y terremotos

PortadaDavid Korenfeld detalla que dentro de los trabajos de la nueva Agencia Nacional de Huracanes y Clima Severo, está hacer la prueba del potencial de inundación de un área, aparte de los datos históricos, que es en donde alcaldes, síndicos, gobernadores y el propio Gobierno Federal tendrán que echar mano dura para aportar mayores datos de las zonas más vulnerables del país.

Korenfeld asegura que estas áreas también son generalmente reconocibles en imágenes de sensoramiento remoto, que será la aplicación más valiosa para la evaluación del riesgo de inundación, “es el trazado de mapas de áreas susceptibles y la cobertura por satélite de un área de estudio el medio más práctico, en términos de costo y tiempo, para definir las planicies de inundación”.

En pocas palabras, dichos mapas pueden ayudar a definir las áreas potencialmente propensas a inundaciones o huracanes, donde el nivel de inundación definido excede los límites de pérdida aceptables. Sin embargo, para el presidente del Colegio de Ingenieros Civiles, Clemente Poon Hung, las nubes o la neblina pueden ocultar las imágenes del satélite de grandes porciones de los ecosistemas húmedos tropicales.

En algunos casos, la vegetación tropical muy densa enmascara muchas características geomórficas que serían obvias en climas secos. En estos casos es recomendable el uso de imágenes de radar ya existentes, tomadas desde satélites o aeronaves. Las imágenes tomadas por radar penetran la capa de nubes y definen muchas características de las planicies de inundación. La humedad de la tierra afecta notoriamente las imágenes que envía el radar, y esto, junto con las variaciones de textura enfatizadas por el sensor, hace que el radar sea una alternativa adecuada para el trazado de mapas de inundaciones.

Para los terremotos comenta que los radares aéreos han resultado útiles para localizar zonas de fallas, identificar depósitos de materiales no consolidados (donde la mayoría de los daños ocurren) y delinear las áreas donde un terremoto pueda causar derrumbes. La fotografía aérea convencional en blanco y negro o color puede también ser útil.

Por último, el investigador Craig Eldershaw, del Centro de Investigación de Asistencia Robótica de Palo Alto (California), creó dos robots, Hansel y Gretel, (que podrían ayudar a México) y que trabajan al unísono usando una combinación de radio y ultrasonidos para crear mapas en zonas devastadas antes de que actúen los grupos de salvamento.

Otros prototipos, como la ‘serpiente’ de Howie Choset, de la Universidad de Carnegie Mellon (Pittsburgh), consiguen escurrirse entre los restos de un edificio derrumbado en busca de supervivientes. Finalmente, Siemens ha lanzado recientemente el dispositivo Tedra (Through Earth Digital Radio Appliance), que permite comunicaciones de voz usando las estructuras sólidas como transmisor, lo cual facilita una comunicación fluida entre una persona enterrada, o sumida en una gruta, y la superficie donde están los equipos de rescate.

Así estas nuevas tecnologías, que están consideradas dentro de la nueva agencia que conformará el actual Gobierno Federal, mejorarán el trabajo de los servicios de prevención de catástrofes y emergencias.

Evitarán incendios, inundaciones, sacarán vivas a personas enterradas entre los escombros, restablecerán una red de telecomunicaciones tras un terremoto que permita conectarse con pueblos aislados y localizarán a personas accidentadas en zonas remotas.

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