Termovalorización, ¿qué es y cómo impacta en el medioambiente?

El vocablo “termovalorización” denomina los procesos de incineración de residuos, donde el calor residual se utiliza para generar energía eléctrica. Se dice “termovalorización” en lugar de “incineración” en un intento por evitar el rechazo social.

Tiene beneficios y riesgos, tanto ambientales como económicos, y debe ser evaluada en función de las condiciones de las localidades donde se vayan a ubicar las instalaciones. También se emiten gases, cenizas y escorias (sustancias tóxicas) que deben ser tratadas antes de liberarse a la atmósfera.

Hay normas que fijan límites para la emisión de gases contaminantes a la atmósfera en los procesos de incineración de residuos, las cuales, se supone, deben ser cumplidas por cualquier instalación; sin embargo, todas las normas son genéricas y no consideran las condiciones atmosféricas particulares donde se pretenden ubican las plantas de incineración.

En el Valle de México hay una cuenca atmosférica cerrada, con un frágil equilibrio y donde los gases contaminantes tienen una alta tasa de permanencia antes de dispersarse, lo que origina que tengamos muy pocos días de buena calidad del aire al año.

Una planta de incineración dentro de la cuenca atmosférica del Valle de México va a arrojar gases contaminantes a la atmósfera, independientemente que cumpla con las normas de emisión, y esos gases van a deteriorar aún más las condiciones atmosféricas y el delicado equilibrio que hoy existe, sin considerar las condiciones de riesgo de emisión de dioxinas y furanos, en caso que los sistemas de depuración no funcionen adecuadamente.

Si de verdad se requiere una planta de incineración, lo cual es muy cuestionable, ¿por qué no ubicarla fuera de la cuenca atmosférica del Valle de México para minimizar el peligro?

Otra condición de riesgo de las plantas de incineración lo constituye el manejo de las cenizas y las escorias que se generan, las cuales son consideradas residuos nocivos. Por cada tonelada de residuos incinerados se obtienen entre 200 y 300 kilogramos de cenizas y escorias que deben ser manejadas o aprovechadas de manera adecuada para que no entren en contacto con el suelo, ya que contienen sustancias tóxicas que pueden ser deslavadas por el agua de lluvia, llevando contaminantes hacia los acuíferos.

En los procesos de incineración se tiene que prever dónde se van a depositar las cenizas. En el caso de la pretendida incineradora de la CDMX, se van a generar entre 800 y mil toneladas de cenizas y escorias al día, que si no se manejan de forma correcta van a contaminar los acuíferos subterráneos, de donde proviene la mayor parte del agua potable que consumimos en la ciudad.

Además de lo señalado, quizá el mayor riesgo de la incineración de residuos es que cuando se opta por este método de eliminación de deshechos, además de su alto costo, evita que se hagan esfuerzos para reducir la generación de residuos y para incrementar su reciclaje, ya que se compromete a entregar una determinada cantidad a las incineradoras, y tanto la reducción de la generación como el reciclaje reducen la cantidad de basura a incinerar.

Lo anterior quita responsabilidades a todos los que intervienen en el ciclo de vida de los residuos, desde los fabricantes de productos que generan residuos hasta los consumidores y las autoridades.

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