Un instrumento para ganar elecciones

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Es posible conocer a fondo los valores, el sentir y pensar de los ciudadanos, y así construir una campaña exitosa que lleve al triunfo de un candidato

En las pasadas elecciones del 1o de julio quedó claro que la sociedad optó por un cambio de régimen, son diferentes las razones por las que se dieron los resultados ya conocidos, lo que no dejó duda fue que muchos de los candidatos a puestos de elección popular no pudieron o no supieron llegar a lo más profundo del electorado para convencerlos de ser la mejor opción, faltó conocer las necesidades más esenciales de los ciudadanos, donde la semiótica pudo haber hecho la diferencia.

En entrevista con Alcaldes de México, Marcelo López, experto en semiótica y en campañas electorales, comenta que lo primero que debe quedar claro es qué es y para qué sirve la disciplina, para poder después hacer lo correspondiente en su relación con la política. “Se tiene que partir por decir que es una hija de la lingüística que se ocupa de cómo se crean, cómo se transmiten y cómo se internalizan los significados de todas las cosas en las personas; porque puede haber significados conocidos y otros que están ocultos”.

Comenta también que el principal problema es que muchos políticos, cuando crecen en su actividad, piensan que ya han sabido todo lo que debían saber, que no necesitan volver a aprender y que con ello se pueden mantener vivos y funcionando.

La semiótica puede ser una herramienta efectiva cuando es analizada de la forma correcta, cuando un político recibe una investigación semiótica tiene la posibilidad de conocer la opinión de sus gobernados. “La disciplina se ocupa básicamente de lo que se llama energía subyacente de un proceso electoral”, gracias a lo que se puede conocer, como asegura Marcelo López, lo que la gente siente, teme, le da alegría y lo que le genera esperanza.

Si los encargados de tomar las decisiones y plantear políticas públicas simplemente se quedan con lo que los ciudadanos opinan, Marcelo López asegura que se desconoce entonces la mayor parte de las cosas que les suceden de verdad a los gobernados. “Hoy las personas están viviendo procesos de introspección muy grandes.”

“La persona es el individuo comunicándose, pero el individuo es el átomo más pequeño en que se puede convertir una persona. Te vuelves individual, te vuelves vinculado solamente a tu familia, a lo que sientes que te protege, a lo que más quieres, proceso que no puede ser visto en las investigaciones tradicionales”, asegura.

Con la ayuda de especialistas en semiótica en las alcaldías y gobiernos, se accede a la posibilidad de conectarse con sus gobernados a partir de un conocimiento más profundo. “La investigación semiótica te obliga a contestar en dos segundos”, gracias a eso las personas no tienen tiempo de pensar en una respuesta que pueda ser modificada por corrección política, miedo o pena, sin embargo “cuando contestas en dos segundos, la respuesta proviene desde lo más adentro de la persona”, explica.

Una vez que se obtiene la información mediante el método semiótico, se procede a armar mapas para conocer cuáles son los valores de la persona. “A partir de esos mapas, es posible hacerle saber a los líderes cuáles son las necesidades y qué acontecimientos suceden en diferentes zonas del territorio de interés.”

El proceso incluye dos etapas, en la primera de ellas se trabaja con los ciudadanos y se averigua cuáles son los valores de la cultura local, cuáles son los valores con los que se va a un proceso electoral y cuáles los que pretenden en los actores políticos. La segunda etapa comprende el trabajo con los candidatos políticos, para lo cual se le ubica en el mapa junto con los demás y se localizan los espacios donde el candidato puede gestionar sobre los electores; sobre los vecinos en el caso de ser un alcalde. “La principal característica es que se puede conocer lo que hay por debajo de la opinión de las personas.”

Comenta que en el caso de no ser un candidato, sino un alcalde en función, es de suma utilidad el hecho de que un presidente municipal tenga la posibilidad de llegar a un lugar de su territorio y conocer qué es lo que le duele a la gente que vive ahí. Saber qué es lo que necesita y cuáles son sus necesidades más urgentes contribuye a la toma de decisiones y a la creación de políticas públicas.

El trabajo de la segmentación ha dado frutos en campañas políticas, como menciona Marcelo López en algunos de sus casos de éxito, ejemplo de ello son las elecciones municipales de Santiago. “Al hacer la segmentación íbamos a trabajar sobre micro barrios, un barrio estaba dividido en pedacitos que eran tres o cuatro manzanas, y tu hablabas con ellos de seguridad y te decían que seguridad era tener más iluminación en la calle, y otro a lado, dos cuadras más allá, te decían que seguridad era tener mayor presencia policial, pero para el barrio más allá era tener un recinto cerrado donde pudieran jugar los niños. Y si tú le decías al que quería un recinto cerrado: ‘le ofrecemos más policías’, te decía que no porque podían sus niños caer en el narcotráfico y entonces se los llevarían presos.”

Para finalizar, explica que en cuanto a los discursos y cómo volverlos más entendibles “básicamente eso se logra con microsegmentación, con informática, y una vez que se tiene, no es quedarte con eso, eso es la base, porque lo único que te dice la microsegmentación es lo que tienes alrededor, y lo que tienes que hacer con eso es generar microdiscursos. No puedes generar microdiscursos si no tienes microsegmentación, y no puedes generar microsegmentación si no tienes una buena exploración semiótica que te dé los contenidos. Entonces es todo un paquete con lo que te armas”.

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