Ventajas de especializarse.

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Caso tequilaPortadaEn Tequila, Jalisco, se elabora la bebida que ha dado renombre mundial a México, y a ese municipio su nombre. Tal es su importancia.

Ese producto elaborado a partir del agave, además de proporcionar empleo directo e indirecto a 80 por ciento de la población de la localidad, ha sido el detonador de su economía y de la de sus alrededores, así como factor de crecimiento.

Tequila es un caso emblemático de las bondades de elaborar un producto o proporcionar un servicio colectivamente.

Pero como éste, hay muchos municipios que han hecho de su vocación productiva la palanca de su desarrollo. Ejemplos sobran: Santa María del Río, San Luis Potosí, remite a hermosos rebozos de seda, de artisela y de otras fibras; Tonalá, Jalisco, a artesanía fina en barro y cerámica, al vidrio soplado; León, Guanajuato, al calzado, las chamarras, los bolsos y demás artículos de piel; Uruapan, Michoacán, a uno de los mejores aguacates del mundo; Chignahuapan, Puebla, a las esferas navideñas; Ciudad del Carmen, Campeche, al petróleo.

Calidad, experiencia y variedad en los productos, así como generación de empleo y mano de obra calificada, son algunos de los beneficios que ofrece la especialización económica. Pero hay otros.

Adolfo SánchezSe generan clusters, el lugar adquiere prestigio por la gran oferta, en variedad y cantidad, de ciertas mercancías, y cuando ésta aumenta con más empresas produciendo lo mismo, normalmente mejora la calidad, asegura Adolfo Sánchez Almanza, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

“Al haber cadenas productivas integradas se fomenta la competitividad y el desarrollo regional, además de que se atrae inversión, la cual va asociada con la especialización de la mano de obra”, explica el especialista en economía municipal.

Lo que observamos en México, continúa el también presidente de la Asociación Mexicana de Ciencias para el Desarrollo Regional, son municipios muy especializados, en los que hay fuertes inversiones. “Los de la Riviera Maya, como Tulum, Playa del Carmen o Cancún, captan gran cantidad de turismo internacional y están muy enfocados en esta actividad que atrae mucha mano de obra del resto del país: población que ya tiene experiencia en servicios turísticos, pero también fuerza de trabajo menos calificada como albañilería, plomería, que es también requerida en la zona. Estos lugares se convierten en motores de desarrollo de la economía regional cuando están muy especializados”, subraya.

CADENA DE VALOR

Cuando se generan clusters, los municipios aportan tres fortalezas: la experiencia, el talento y la calidad, expresa por su parte Juan Pizano, director de Comercio Internacional y Aduanas de la firma KPMG. “Al irse creando esta especialización económica se comienza con lo más sencillo, con las manufacturas más simples o haciendo ensamble de lo más básico, pero cada vez que se va ganando experiencia en la industria, se pueden hacer elementos más complejos”, sostiene el analista.

La experiencia permite ofrecer al inversionista mano de obra cada vez más calificada, y ésta se forma también en las escuelas, universidades o centros tecnológicos de la localidad. “Pensemos en la ciudad de Querétaro, donde habrá cada vez más carreras técnicas y licenciaturas enfocadas a la industria, debido al auge de los sectores aeroespacial o automotriz; éste último en el Bajío”, advierte.

Juan PizanoCuando una localidad tiene una vocación productiva, las instituciones educativas del lugar ofrecen la capacitación. Al principio es necesario traer gente de fuera, lo cual genera una migración interna con el objetivo de suplantar esas capacidades que aún no están desarrolladas en esas regiones, pero con el paso del tiempo, lo que se intenta es que la misma sociedad pueda absorber esa generación de empleos, puntualiza Pizano.

Y ejemplifica con los casos de las nuevas armadoras, Mazda y Honda, que están en el Bajío, específicamente en Salamanca, Celaya y Silao. Es un cluster en ciernes y seguramente es más difícil conseguir trabajadores especializados en el ramo automotriz. Sin embargo, las políticas estatales y municipales van incentivando a las escuelas técnicas y a las universidades a ofrecer programas que forman a los jóvenes en carreras específicas que demanda la región, enfatiza el especialista de KPMG.

Pizano abunda que en los clusters automotriz, aeroespacial, eléctrico o electrónico, “hay empresas ancla que se instalan en un municipio, pero ellas mismas no generan la totalidad de los empleos, sino sus proveedores. Por cuestiones de logística hay materias primas que se pueden traer del exterior, pero también una serie de componentes se deben fabricar localmente para llegar a los objetivos de costos.

Si bien no es la totalidad de la población la que vivirá de eso, sí se modificará la fisonomía de la región de manera dramática.

Lo observamos en el área de servicios: quizá no toda la población de un municipio como Salamanca se dedique a la producción de partes automotrices, pero seguramente habrá muchas mujeres que abrirán una fonda porque la colocación de una planta como Mazda y su círculo de proveedores generarán derrama económica”, asegura.

El directivo de KMPG indica que esto mismo ocurre cuando la vocación productiva de un municipio no es un sector industrial, sino la elaboración de rebozos, como en Santa María del Río, San Luis Potosí; o de artesanías, como en Tonalá, Jalisco. “También ahí hablamos de gente que se está especializando, otorgando su talento y calidad a un solo fin.”

HACER QUE SUCEDA

Guillermina RodríguezGuillermina Rodríguez, responsable de Estudios Regionales de Banamex, indica que la dotación de recursos naturales determina primeramente la vocación municipal. “Ahí están los casos del petróleo en Ciudad del Carmen, Campeche; el gas en Tabasco; o el turismo en Cancún, Quintana Roo, a partir de las playas; o las localidades mineras en Coahuila.”

Igualmente, añade la también asesora de la Dirección General de Banamex, la especialización está dada por la tradición. “Están los casos de las guitarras en Paracho de Verdusco, Michoacán; los rebozos en Santa María del Río, San Luis Potosí; el calzado en León, Guanajuato, donde esos productos han sido elaborados de generación en generación, y así seguirá.”

“Hay, asimismo, vocaciones inducidas —como sucede en los municipios cuya población se especializa en las manufacturas— a partir de las ventajas comparativas de una localidad, como los costos de la fuerza de trabajo y de transporte, la mano de obra calificada, los servicios que ofrece, los apoyos fiscales que pudieran dar los gobiernos”, puntualiza Guillermina Rodríguez.

Al respecto, Juan Pizano menciona el caso de Uruapan, cuya población se dedicaba al cultivo de café hasta que éste entró en crisis; fue entonces cuando optó por el aguacate. Hoy, ese municipio es el mayor exportador del mundo, por una sola región, y la calidad del Hass es excelsa.

Ahí se formó una cadena productiva que le imprimió valor agregado al producto. “Hoy se está convirtiendo en un sector agroindustrial no sólo de cultivo, cosecha, empaque y exportación, sino que se vende guacamole procesado, congelado, cremas faciales elaboradas a partir del aguacate y otros derivados de éste.

Se ha ido agregando valor y eso beneficia a la sociedad, porque no vale lo mismo una mano de obra que sólo selecciona aguacates, a empleados que saben sobre procesos de congelación inmediata, cómo preservar alimentos perecederos, etcétera”, dice el especialista de KPMG.

LOS RIESGOS

Beneficios de la especializaciónGuillermina Rodríguez admite que el hecho de que una localidad dependa altamente de una sola actividad económica puede derivar en que si ésta se desploma hay desempleo y se afecta a toda la economía del lugar. En el caso de los municipios manufactureros, si hay menor demanda en Estados Unidos, por ejemplo, ello impactará directamente en las empresas locales. “Lo vimos en la crisis de 2009, cuando se contrajo la demanda internacional de manufacturas, lo que afectó al norte del país”, expone.

Lo mismo ocurre con los que dependen de un solo cultivo. Sánchez Almanza menciona el caso de los ayuntamientos de la península de Yucatán, que basaban su economía en el henequén. “Vino la competencia con fibras sintéticas y la exportación del producto cayó. En otros casos, si una plaga invade algún cultivo, también la afectación es mayor, o bien cuando en una localidad turística impacta un huracán o se presenta una pandemia”, advierte, y agrega que la especialización muy elevada también puede derivar en la sobreexplotación del recurso.

POLÍTICAS DE FOMENTO

De viva vozA los gobiernos, sostiene el especialista del IIE, corresponde fomentar esa especialización económica, y lo hacen por medio de sus planes de desarrollo económico.

“Detectan la vocación municipal y la promueven. ¿Cómo? Impulsando el capital privado o facilitando su llegada por medio de exenciones o estímulos fiscales; reduciendo sus costos de inversión, a veces regalándoles terrenos para que se instalen; destinando recursos para desarrollo de infraestructura física y social; creando parques industriales; construyendo carreteras o caminos y vinculando a las universidades con empresas, entre otras acciones. Incluso, muchos gobernadores o alcaldes andan por el mundo promocionando sus localidades”, concluye Sánchez Almanza.

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