¿Por qué hay tan pocas ciudades digitales?

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Andrés CorralesImaginar un municipio en el que se pueda acceder libremente a Internet desde cualquier punto, sea un parque o la misma calle; que cuente con un sistema de video vigilancia que incremente la seguridad de los ciudadanos y abata los índices delictivos; en el que se paguen impuestos, multas y servicios vía la red de redes, no es una utopía: las ciudades digitales operan así, y en México hay varios ejemplos en los que existe al menos una de esas aplicaciones.

Acceso inalámbrico, seguridad pública, tele-centros, tele-medicina, tele-educación, e-gobierno, instituciones interconectadas son, entre otros, algunos de los conceptos que dan forma a una ciudad digital. Sin embargo, pese a los enormes beneficios de la digitalización, a los municipios de México y América Latina les falta mucho camino por recorrer y demasiado por hacer en esa materia.

Andrés Corrales, vicepresidente de Motorola Ventas y Servicios Internacionales, Sector Gobierno y Mercados Comerciales, señala que las ciudades grandes del país han tomado mucha conciencia de este tema, como Monterrey, Guadalajara y el Distrito Federal, donde hay buenos ejemplos de iniciativas de digitalización. En cuanto al resto de las capitales de los estados, todas, en alguna medida, tienen programas. Sin embargo, en las ciudades de segundo orden apenas existe un poco de trabajo al respecto, y sólo las más vanguardistas están trabajando al respecto. Mientras tanto, asegura, en las pequeñas hay muy poco trabajo porque no se le ha dado importancia.

Entre los enormes beneficios de la digitalización para los gobiernos locales, Corrales también menciona los siguientes: “Encontramos aplicaciones relativas al catastro, para que los funcionarios que trabajan en él puedan entrar rápidamente a las bases de datos a reportar sus informes, entre otras actividades. Asimismo, para que los empleados de obras civiles tengan la posibilidad de acceder a planos e información del ayuntamiento; que el personal de tránsito registre en bases de datos a las personas que incurran en alguna falta, además de que pueda ver si el vehículo está en regla, y si la persona que cometió la infracción puede ser detenida por algún motivo”.

En lo referente a la seguridad pública, la aplicación es un poco más compleja. Si una ciudad está digitalizada —expresa el ejecutivo—, ello le permite a las instituciones policiacas acceder a bases de datos a través de redes digitales, ejercer la videovigilancia y localizar vehículos más fácilmente. Este es el nivel más alto para el que un ayuntamiento ocupa las redes digitales, afirma Corrales, y añade: “los beneficios de la digitalización están en tres niveles: primero el ciudadano; luego los órganos administrativos que prestan servicio a los ciudadanos, y después, la seguridad pública, que tiene una connotación particular”.

LA DIGITALIZACIÓN EN LATINOAMÉRICA

Motorola, en coordinación con Convergencia Research, llevó a cabo un ranking de ciudades digitales en Latinoamérica, con el objetivo de conocer cuántas han iniciado el proceso hacia la digitalización y el nivel de desarrollo alcanzado.

El estudio —para el cual se invitó a todos los municipios de Latinoamérica— se llevó a cabo en tres etapas: en la primera, realizada de octubre de 2008 a enero de 2009, fue aplicado un cuestionario en línea a la administración pública de cada ciudad. En esta etapa fueron medidos infraestructura, acceso y disponibilidad de servicios, así como utilización y nivel de digitalización.

En la segunda etapa, efectuada de febrero a abril de este año, se midió el nivel de integración entre estados, individuos y empresas, mediante encuestas telefónicas y entrevistas. Y los resultados de la tercera se darán a conocer antes que termine este año.

El Ranking Motorola de Ciudades Digitales tuvo como objetivo definir las 25 urbes latinoamericanas más digitalizadas en su administración pública, e incluyó en su evaluación aspectos como la infraestructura de banda ancha, el acceso a Internet en las dependencias municipales, las redes inalámbricas gratuitas y las aplicaciones de e-gobierno, tele-salud, tele-educación y tele-seguridad, entre otros.

El ranking abarcó a 150 ciudades de 15 países de América Latina, y fueron seleccionados 25 municipios finalistas. Por México aparecieron Guadalajara, San Pedro Garza García, Mérida, Chihuahua, Tuxtla Gutiérrez, Boca del Río y San Nicolás de los Garza. De ellos, dice Corrales: “Creo que el factor que ha permitido a estos municipios mexicanos ser exitosos y lograr una buena posición en el ranking, ha sido que sus administraciones tomaron la digitalización como parte seria de su agenda, en algunos casos a través del modelo de concesiones, y en otros de manera directa”.

En el caso de Chihuahua, por ejemplo, al presidente municipal le pareció importante que los ciudadanos tuvieran acceso a Internet. En los municipios de Nuevo León “el éxito está más relacionado con dar a los trabajadores administrativos continuidad para que su desempeño sea mejor”, reconoce el directivo de Motorola.

DIGITALIZACIÓN SUSTENTABLE

¿Qué hace falta para que haya más municipios mexicanos exitosos en materia de digitalización? “Primero, divulgación sobre sus beneficios, y luego crear un modelo de sustentabilidad. La gran preocupación de los alcaldes es: ¿de qué vale destinar dinero a esto si la administración que los suceda no tendrá las mismas prioridades de inversión? Tendría que haber continuidad e involucrar al sector privado. En colaboración con éste se puede lograr que dichos modelos sean sustentables”, establece Corrales.

La digitalización puede funcionar de la siguiente forma: si el gobierno concesiona a los empresarios el uso de su infraestructura física, así como sus permisos de uso de espectros para que conecten a los ciudadanos y les provean de ciertos servicios de manera libre —quizá acceder a la biblioteca o a la Secretaría de Finanzas, por ejemplo—, el retorno de la inversión para el sector privado podría estar, por ejemplo, en que cuando el ciudadano quiera acceder a la página de Google, eso sí tenga un costo”, señala.

“De esa manera habría un modelo de sustentabilidad y un acceso libre y universal a todos los servicios del ayuntamiento. Si algún modelo logra configurarse en ese sentido, generará una explosión en términos de adopción de las tecnologías digitales, porque las ventajas serían al menos dos: que el ayuntamiento ya no tendría que invertir sus escasos recursos en esas tecnologías y, segundo, sería sustentable en el futuro, pues ya no sería ‘hagamos un contrato ya, y dentro de un año no funciona más’.” Corrales añade que esto se ha hecho ya en Guadalajara y en Boca del Río.

Cabe señalar que la digitalización de Boca del Río y Veracruz comenzó con un convenio firmado entre el proveedor de acceso a Internet Intra Networks, el gobierno federal y el gobierno del estado.

De la inversión total del proyecto, 70 por ciento fue aportada por Intra y el 30 restante por los gobiernos federal y estatal. Para compensar este último porcentaje se acordó establecer la prestación del servicio gratuito de Internet inalámbrico a la ciudadanía durante tres años por parte de Intra, que será propietaria de la red en su totalidad.

Éste es sólo un ejemplo de cómo la digitalización de las ciudades puede ser un modelo sustentable, pero cada ciudad puede diseñar su propia estrategia.

“En Motorola creemos en un crecimiento de la digitalización, la cifra de computadoras por millón de habitantes y el mayor acceso a Internet muestran un crecimiento exponencial al respecto. Es una tendencia mundial y Motorola quiere ser partícipe de ella mediante la colocación de las mejores tecnologías. Siempre hemos sido líderes en innovación tecnológica, y lo que queremos es poner en la mesa de nuestros clientes — sean ciudadanos o gobiernos— las tecnologías disponibles para que su agenda encuentre respuesta en nuestro portafolio. Por ello, estamos preparándonos con tecnología de vanguardia”, concluye.

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