Tasas de interés pegan a estados

El incremento en las tasas de interés del Banco de México ha encarecido el costo por financiamiento para las entidades federativas. Una solución es generar más recursos propios para no depender del financiamiento

FOTO: DREAMSTIME

El incremento en las tasas de interés ya presiona las finanzas de los gobiernos estatales, pues el costo de la deuda en algunas entidades ha experimentado incrementos de hasta 106 por ciento en el último año. Por lo anterior, algunas entidades federativas tendrán que inyectar mayores recursos sólo para cubrir el costo del interés —y no necesariamente a capital— sacrificando partidas clave, como programas para combatir la pobreza.

“Las tasas de interés se han incrementado de forma alarmante, porque si bien la deuda de las entidades federativas está disminuyendo, cada vez están pagando más por un servicio de deuda, porque los intereses son mucho más caros”, alerta Kristóbal Meléndez, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP).

Ante los casos de sobreendeudamiento que se registraron en estados como Coahuila y Chihuahua, en abril de 2016, el entonces Presidente Enrique Peña Nieto promulgó la Ley de Disciplina Financiera de las Entidades Federativas y los Municipios, cuyo objetivo central era poner orden a la forma en que utilizaban los gobiernos subnacionales sus recursos públicos y establecer candados para la contratación de deuda.

A partir de aquel entonces, la deuda total de los gobiernos subnacionales comenzó a bajar y al cierre del año pasado ya representaba 2.7 por ciento del producto interno bruto (PIB), mientras que en 2016 oscilaba en 3.1, de acuerdo con información de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De esta manera, las obligaciones financieras de los estados, municipios y sus entes públicos alcanzaron 601 mil 218 millones de pesos (mdp) al término del año pasado, lo que implicó un descenso de 1.41 por ciento a tasa anual.

Con ello, la deuda pública subnacional representó 71.3 por ciento de las participaciones federales, el nivel más bajo desde 2009, cuando se colocaron en 67 por ciento.

FINANCIAMIENTO MÁS CARO

En el marco de su anuncio de política monetaria, el 15 de diciembre de 2015, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico), terminó con 18 meses de no ajustar su tasa de interés líder, y la incrementó en 25 puntos base, al elevarla de 3.00 a 3.25. Era el inicio de un ciclo de alzas. Desde aquel entonces a la fecha, el banco central ha elevado dicho indicador en 525 puntos base, al pasarla de 3.00 a 8.25 por ciento, su mayor nivel en 11 años.

El impacto inmediato de la política monetaria del instituto central fue un mayor costo por financiamiento. De esta manera, así como empujaría tasas de interés de tarjetas de crédito, haría lo mismo en préstamos hipotecarios, automotrices y, por supuesto, al sector público, como los otorgados a estados y municipios.

En este sentido, Jorge Gordillo Arias, Director de Análisis Económico de Ci Banco, explica que una consecuencia natural y expedita de la política monetaria del Banxico es un mayor costo del financiamiento, particularmente para aquellos instrumentos contratados con tasa variable. Al respecto, el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados destaca que la tasa de interés promedio ponderada a nivel nacional aumentó de 5.5, en 2015, a 8.9 para finales de 2018.

Con ello, los gobiernos subnacionales no quedaron exentos de los ajustes que reporta el mercado crediticio.

De acuerdo con una investigación del CIEP, el incremento en las tasas de interés ya constituye un factor de presión para la asignación de recursos públicos en los gobiernos estatales, sobre todo para aquellos con altos niveles de endeudamiento.

“Sí hay algunas entidades federativas que han ido incrementando su deuda, por ejemplo, hay estados como Nuevo León que ha bajado su deuda, pero el costo de ésta se ha incrementado hasta en un 22 por ciento, es decir, de forma importante: es un costo que empieza a afectar a algunas entidades federativas”, apunta Kristóbal Meléndez.

“Esto afecta a los estados más endeudados, porque si sube la tasa de interés y tienes poca deuda, pues la pagas y no hay problema, pero entidades muy endeudadas no se pueden dar el lujo de bajar la deuda de la noche a la mañana, es muy complicado, entonces ni modo, tienen que afrontar el alza de interés y les afecta en menores recursos en sus finanzas públicas estatales.”

Lo anterior ha abonado, agrega un reporte del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas, a que la deuda subnacional per cápita en el estado de Nuevo León sea de 14 mil 90.5 pesos, la mayor a nivel nacional, seguido por Quintana Roo, con 12 mil 922.8 pesos; Chihuahua, con 12 mil 796.1 pesos; Coahuila, con 11 mil 960.3 pesos y Sonora, con 9,410.3 pesos. Estos montos superan en más de dos veces al promedio subnacional, que es de 4,488 pesos.

Por su parte, las cinco entidades federativas con menor deuda per cápita son Tlaxcala, con 29.5 pesos; Querétaro, con 345.5 pesos; Guerrero, con 1,065.4 pesos; Puebla, con 1,164.5 pesos y Guanajuato, con 1,289.5 pesos.

CÓMO ENFRENTAR LA SITUACIÓN

Al margen de medidas como renegociar la deuda, una solución de fondo que deben implementar los gobiernos estatales para sanear sus finanzas propias es impulsar la generación de recursos locales, toda vez que 90 por ciento de sus ingresos totales son aportados por las transferencias federales, de acuerdo con información de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

En este sentido, Jorge Gordillo Arias advierte que el factor político siempre ha sido un obstáculo para que los gobiernos locales implementen medidas que permitan elevar la recaudación local, pero asegura que esa desidia ha provocado severos problemas a las finanzas subnacionales, pues se han dejado de captar recursos importantes a través de impuestos locales, como es el impuesto sobre nómina, algunos impuestos especiales sobre producción y servicios, así como el predial (para el caso de los municipios).

Kristóbal Meléndez recuerda que está en puerta la celebración de una Convención Nacional Hacendaria, en la cual se podrían impulsar acciones para fortalecer las finanzas de los gobiernos subnacionales, pues advierte que sería un grave error apostarle a pagar deuda con más deuda.

“Tener un costo de deuda más alto ocasiona que mayores recursos se vayan a pagar esa deuda y eso provoca que se disponga de un presupuesto menor para programas sociales. Si esto presionara a las entidades federativas y éstas se tuvieran que endeudar más, sería más complicado”, refiere.

Dicha situación adquiere mayor relevancia ante el anuncio que han hecho firmas calificadoras como Fitch, en el sentido de que observarán a mayor detalle el desempeño de las economías locales y sus implicaciones en las finanzas públicas, las medidas de control de gasto y fortalecimiento de capacidad recaudatoria, así como los planes de inversión y nuevos requerimientos de financiamiento de los gobiernos subnacionales, luego de que las agencias pusieron en la mira el desempeño de las finanzas a nivel federal.

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