Alcaldes nocturnos para ciudades de 24 horas

Ante la pandemia de COVID-19 ha surgido la necesidad de mantener la productividad de las ciudades las 24 horas del día, en contraste con los horarios restringidos que se mantienen en muchas localidades por la persistencia de la emergencia sanitaria.

En el mundo, al menos 60 ciudades han nombrado “alcaldes nocturnos” encargados de liderar esfuerzos e iniciativas enfocadas en gestionar de mejor manera la vida de noche en las ciudades, señala Fernando Granados en un artículo publicado en La Jornada Aguascalientes.

“Las ciudades normalmente se planifican para facilitar la vida urbana en horarios diurnos. La realidad, sin embargo, es que las ciudades suelen estar activas también durante la noche: por ejemplo, entre las 6 pm y las 6 am en muchas ciudades no sólo suele realizarse la distribución de mercancías en tiendas, supermercados, etcétera, entre otras actividades logísticas, sino que además muchas personas trabajan en actividades nocturnas relacionadas, por ejemplo, con el entretenimiento, la gastronomía, la hotelería, la industria o la limpieza y el mantenimiento”, escribe Granados.

Ante este panorama, señala el autor, se requiere un modelo de gobernanza eficiente que permita gestionar las actividades nocturnas de manera estratégica, segura y eficiente, especialmente si una ciudad busca impulsar la economía nocturna.

Entre las actividades que se requieren realizar en una ciudad de 24 horas se encuentran las tareas de vigilancia, ofrecer servicios de transporte nocturno, alumbrado de calidad, recolección de residuos, etcétera.

“Es así que nace la figura del ‘alcalde nocturno’ como parte de la estructura del alcalde de una ciudad para apoyar a definir e impulsar una agenda nocturna consensuada e integral, coordinar acciones e instituciones y actuar como enlace entre establecimientos nocturnos, ciudadanos y el gobierno local para llevarla a cabo”, refiere Fernando Granados.

Entre las responsabilidades de los alcaldes nocturnos, señala el autor del artículo, está gestionar los espacios públicos para impulsar la economía nocturna, mejorar la iluminación, la seguridad, recolección de residuos y servicios accesibles como baños públicos.

También, crear o actualizar leyes o reglamentos que faciliten la actividad nocturna y ayuden a minimizar las molestias o conflictos durante la noche, incluyendo, por ejemplo, normas que establezcan horarios de operación tanto para negocios como para espacios públicos donde se realicen actividades nocturnas.

Y, además, actuar como una especie de mediador para promover el consenso entre los distintos actores involucrados en la gobernanza nocturna, entre los que suelen encontrarse los propietarios de establecimientos nocturnos, los habitantes de algún barrio, la policía, los operadores del transporte público, entre otros. Esta última función es clave para promover un entendimiento común sobre la economía nocturna de una ciudad.

 

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