Candidatos cuestionados: El mundo del espectáculo y el deporte

 Por José Alberto Márquez Salazar

 

 

¿Existe alguna razón para rechazar la propuesta de diversos partidos políticos para que figuras del espectáculo y del deporte sean candidatos a cargos de elección popular? ¿Existe algún riesgo, para la política pública y el trabajo legislativo, por la supuesta ausencia de capacidad y experiencia de las personas para ser legisladores o ejercer un gobierno eficiente y eficaz?

En las últimas semanas hemos leído que diversos partidos políticos han “convencido” a diversas figuras del deporte y el espectáculo para que sean candidatas y candidatos a diferentes cargos de elección popular.

Hasta este 17 de febrero, hay 19 personalidades postuladas por partidos políticos: 12 del espectáculo y 7 deportistas; 7 mujeres y 12 hombres. Por instituto político, el Revolucionario Institucional pretende impulsar a 4, Acción Nacional a 3, MORENA 2, Movimiento Ciudadano-Verde Ecologista 2, Redes Sociales Progresistas a 5, y Encuentro Solidario 3.

Frente al número de candidatos que habrá en esta elección o el total de cargos que se elegirán en este junio, la cifra es muy baja. Sin embargo, miles de ciudadanos cuestionan ese hecho porque cada una de esas figuras, se supone, tiene mayor notoriedad que el candidato indeseable de una Alcaldía pequeña.

Y hay que recordar que la postulación de figuras públicas no es nueva. Probablemente la difusión en medios de comunicación sea mayor, porque ahora la vida política mexicana está más expuesta a la opinión pública.

Durante la existencia del Partido Revolucionario Institucional, como partido hegemónico, la distribución de candidaturas tuvo como base a los denominados sectores (obrero, campesino, popular). Así, por ejemplo, la Asociación Nacional de Actores tuvo representantes del mundo de la actuación: Ignacio López Tarso, Julio alemán, entre otras y otros. En lugar de dudosas encuestas, había Asambleas donde los sectores decidían.

Para mirar este tema, también debemos diferenciar entre los partidos políticos que tienen una historia corta de vida y los históricos. Dada la conformación de MORENA, lo considero un partido con tintes históricos por sus integrantes, pero reciente dada su construcción institucional.

Entre las diferentes tipologías de los partidos políticos existe la denominada catch all (atrapalotodo). En esta categoría puedo observar a los partidos recientes porque buscan ampliar su base de apoyo y, sobre todo en el caso de México, buscan mantener su registro a través de una votación mínima. Sería correcto, en el caso de Movimiento Ciudadano, señalar que, aunque es reciente (1999, como Convergencia Ciudadana), ha logrado ganar una gubernatura. Pero esta derivó de una alianza con Acción Nacional y el de la Revolución Democrática. No tiene una base electoral nacional y, en el caso de muchos estados de la República, busca mantener su registro local.

Así, Es entendible que los partidos de nueva creación como las Redes Sociales Progresistas busquen a figuras a través de las cuales confían poder obtener un mayor número de votos. Y, tampoco es extraño que los partidos históricos lo hagan.

¿Estoy a favor de que las figuras deportivas y del espectáculo sean candidatos a cargos de elección popular?

La Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos garantiza la posibilidad para que las y los mexicanos aspiren a un cargo de elección popular (Artículo 35).

Sin embargo, creo que al mirar y cuestionar la presencia de figuras del espectáculo o del deporte solamente estamos mirando una parte de las dificultades que nuestro sistema político tiene y no, los temas fundamentales:

1.- El sistema de representación, a nivel mundial, vive un proceso de transformación y, ahí los partidos políticos se ven envueltos. Agréguenle la “crisis” de la democracia liberal.

2.- En México, ese proceso de transformación de la representación se ha expresado en nuestros partidos políticos desde hace décadas, pero también en otros aspectos como las organizaciones de la sociedad civil. La frase “no me representan”, puede ser aplicada en todos días y horas.

Definiré algunos puntos que deben preocuparnos sobre la posibilidad de que a cargos de elección popular lleguen figuras del espectáculo y del deporte, en estos momentos y en esta coyuntura.

a) Qué está pasando con la formación de cuadros dentro de los partidos políticos ¿Acaso la distribución entre élites de los cargos está frenando a nuevas generaciones? Pienso inmediatamente en el sempiterno Carlos Aceves del Olmo, que –se supone- representa a un sector del Revolucionario Institucional.

Las prerrogativas que se otorgan a los partidos políticos contemplan recursos para la formación y capacitación de cuadros: ¿cómo lo han erogado? Para 2021, se destinarán para actividades específicas de los partidos, 148 millones de pesos: ¿Cómo lo van a erogar?

¿De dónde surgen los nuevos candidatos a cargos de elección popular?

b) Al no ser parte de un grupo político dentro de los partidos o de algún “sector”, ¿cuál es la agenda que presentarán cuando lleguen al legislativo?

Al no tener una plataforma política propia, social o ciudadana que los impulse, llegarán al legislativo para sumarse a lo que determine el Coordinador del Grupo Parlamentario o “levantar el dedo”, según les digan.

¿Cómo van a ser “correa” de transmisión entre su electorado y sus acciones legislativas?

Lamentablemente, muchos de ellas y ellos serán un número más para su Grupo Parlamentario y generarán menor comunicación entre la representación y los representados.

Es evidente que los que fueron candidatos de la ANDA, tenían una visión específica. Ahora, los nuevos postulados no la tienen.

c) Ahora bien, se pensará que algunos de ellos podrían ser “disruptivos”. La experiencia nos dice que los que hoy tienen una curul en el Congreso de la Unión no lo han sido. Salvo Lilly Téllez, que pasó de un Grupo Parlamentario a otro, los demás han pasado de noche.

Ninguno de los personajes del espectáculo o del deporte que hoy están postulados por los partidos políticos han demostrado su capacidad para ser disruptivos en la política o en la visión social. No hay que esperar mucho de ellos.

Para concluir. La postulación de candidatas y candidatos del mundo del espectáculo y del deporte, a cargos de elección popular, no debe preocuparnos. En lo que debemos poner atención es en la incapacidad de los actuales partidos para entender que la representación se está modificando y que el sistema de partidos, como lo vemos hoy, está muriendo lentamente.

Y, finalmente, hay un elemento esencial en la democracia, que nos salva de cometer los menos errores. Si usted tiene en su boleta electoral a una persona del espectáculo o del deporte, no vote por ellas o ellos. Mire sus películas, sígalos en sus actividades deportivas, pero no vote por ellos, pues, al final, su voto no tendrá mucho sentido en el cargo que ocupen.

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