Centralización en toma de decisiones afecta abasto de agua en CDMX: UAM

La gestión eficiente del agua en la Ciudad de México requiere del diseño de nuevas formas de gobernanza, lo que implica cambiar hábitos de los servidores públicos, así como mayor concientización y sensibilización respecto de la importancia de este servicio a los habitantes de la capital, más allá de intereses políticos, sostuvo la doctora Delia Montero Contreras.

La académica del Departamento de Economía en la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) reconoció lo complicado de un proceso en el que intervienen varias instancias de gobierno que centralizan la toma de decisiones, por lo que para lograr cambios debe conocerse la estructura misma de la organización, además de saber cómo y quiénes definen las acciones.

El Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACMEX) administra y gestiona el vital líquido de la metrópoli conjuntamente con las 16 delegaciones, pero aunque “se supone que debe haber una labor coordinada entre las instancias, no necesariamente es así”, expuso durante el Foro del Agua en Iztapalapa y su entorno. Agenda del Agua para la Ciudad de México. Hacia la Contraloría Social y el Buen Gobierno del Agua.

Hay un problema estructural relacionado con los flujos de información, los cuales no son constantes, pues si bien el organismo y las delegaciones tendrían que estar enterados en tiempo real sobre fugas, suministro y pipas, no hay una labor coordinada, ya que faltan acuerdos multilaterales de corto plazo para que los datos circulen no sólo de manera vertical sino también horizontal.

Las decisiones que se toman obedecen muchas veces a intereses políticos y no a necesidades sociales, sobre todo en tiempos de elecciones, cuando las disposiciones no son consensuadas, sino efectuadas por conveniencia política.

SACMEX maneja la red primaria de agua y las delegaciones la red secundaria; ambos organismos tienen problemas financieros, porque el líquido que paga el contribuyente no llega al organismo ni a las demarcaciones, sino al sistema de finanzas del gobierno capitalino, y desde ahí se decide a quiénes y cuánto les dan a esas dos instancias.

Después las delegaciones determinan cuánto presupuesto destinan al agua y si no es su prioridad inmediata los fondos se desvían y no se transparentan, además no hay un presupuesto acordado previamente, por lo que son muchas las irregularidades que existen en la materia.

Como organismo operador, SACMEX aplica una normatividad vigente que los funcionarios de todos los niveles deben asumir y que regula entre otros asuntos su colaboración con las demarcaciones. Una primera pauta dice que se deberá proveer agua a todos los habitantes de la Ciudad de México los 365 días del año, lo cual no se cumple.

También reglamenta el nivel organizacional, que incluye la estructura de gobierno y la forma como se aplican los principios y las políticas por parte de todos los individuos que conforman la organización, sin embargo en la práctica es vertical y reproduce hábitos y modelos, con poca participación de otros actores.

Un tercer nivel normativo es el individual, el cual se refiere al papel que asumen los individuos entre el sistema de gobernanza y la organización, y que en muchos casos está moldeado por intereses personales; en este caso se refiere a los tomadores de decisiones que son en general los grupos de poder. Estos tres niveles están relacionados entre sí y reflejan hábitos que se repiten constantemente y que han ido delineando ciertos comportamientos institucionales.

La doctora Montero Contreras concluyó que es imprescindible una verdadera descentralización y un trabajo interactivo adaptado a diferentes contextos y evaluado de manera constante, ya que no se pueden hacer cambios con herramientas del pasado, si no se requieren tecnologías nuevas.

La organización de este foro forma parte de las primeras acciones del recién nombrado Consejo Asesor de los Grupos Promotores de Comités Locales de la Contraloría Ciudadana Autónoma del Agua de la Ciudad de México, resultado de la labor emprendida por el doctor Pedro Moctezuma Barragán, profesor-investigador del Departamento de Sociología de la Unidad Iztapalapa de la UAM, mediante la Coordinadora Nacional Agua para todos. Agua para la vida.

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