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“El Niño” amenaza con regresar a finales de año

Era 1998 en el país, se había creado el Fobaproa, bajaba el precio internacional del petróleo y aumentaba 15% el precio de la gasolina, sin embargo, lo que acaparaba los ocho columnas de los diarios era los permanentes incendios forestales, los peores registrados en México con un total de 14 mil 445 incendios que afectaron 849 mil hectáreas y el responsable era un “niño”.

El fenómeno meteorológico a nivel mundial causó más de 2,000 muertes entre 1997 y 1998 y las pérdidas materiales ascendieron a los 27,000 millones de euros en todo el mundo.

Ante tales antecedentes, el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) monitorea a El Niño y destaca que se mantiene en fase neutral, pero las condiciones de la atmósfera y del océano Pacífico indican que son favorables para su desarrollo a partir del verano.

El SMN explicó que El Niño y La Niña se forman entre abril y junio y alcanzan su fase de madurez entre diciembre y febrero; pueden persistir de 9 a 12 meses en promedio, pero ha habido eventos mucho más largos, que han durado dos años, no tienen un periodo definido y son recurrentes entre cada dos y siete años.

Entre los fenómenos intensos ocurridos en México están los de 1982-1983 y 1997-1998, que en México han generado altas temperaturas con sequías en la mayor parte del país, a excepción de las penínsulas de Baja California, Yucatán, y el sur de Veracruz, en el norte de Chiapas y en Tabasco. Generalmente, cuando hay condiciones de El Niño, en el océano Atlántico hay menos huracanes, pero aumentan en el Pacífico.

 La advertencia

La Organización Meteorológica Mundial (OMM), perteneciente a las Naciones Unidas, informó que hay una probabilidad del 60% de que se produjera el fenómeno meteorológico conocido como ‘El Niño’ entre junio y agosto de este año, posibilidad que aumenta entre el 75% y el 80% en el último trimestre de 2014.

Michel Jarraud, secretario general de la Organización Meteorológica Mundial, dijo que “El Niño” trae consigo situaciones extremas y aumenta el calentamiento global.

El pronóstico le otorga su fuerza máxima a finales de este año y en los primeros meses de 2015, hasta que finalmente se disipe. “Muchos gobiernos ya han comenzado a prepararse para la llegada de ‘El Niño'”, expresó la OMM.

¿Qué es el Niño?

El fenómeno de El Niño – Oscilación Sur (ENOS) es un patrón climático recurrente que implica cambios en la temperatura de las aguas en la parte central y oriental del Pacífico tropical. En períodos que van de tres a siete años, las aguas superficiales de una gran franja del Océano Pacífico tropical, se calientan o enfrían entre 1 ° C y 3 ° C, en comparación a la normal.

Este calentamiento oscilante y el patrón de enfriamiento, es conocido como el ciclo ENOS (o ENSO por sus siglas en Ingles), afectando directamente a la distribución de las precipitaciones en las zonas tropicales y puede tener una fuerte influencia sobre el clima en los otras partes del mundo. El Niño y La Niña son las fases extremas del ciclo ENOS; entre estas dos fases existe una tercera fase llamada Neutral.

El nombre de El Niño (refiriéndose al niño Jesús) fue dado por los pescadores peruanos a una corriente cálida que aparece cada año alrededor de Navidad. Lo que ahora llamamos El Niño les pareció como un evento más fuerte de la misma, y el uso del término se modificó para hacer referencia sólo a los hechos irregularmente fuertes.

No fue hasta la década de 1960 que se notó que este no era un fenómeno local peruano, y se le asoció con cambios en todo el Pacífico tropical y más allá.

La fase cálida de El Niño suele durar aproximadamente entre 8-10 meses. El ciclo ENOS entero dura generalmente entre 3 y 7 años, y con frecuencia incluye una fase fría (La Niña) que puede ser igualmente fuerte, así como algunos años que no son anormalmente fríos ni cálidos.

Sin embargo, el ciclo no es una oscilación regular como el cambio de estaciones, pudiendo ser muy variable en tanto en la intensidad como en su duración. En la actualidad, aún no se entiende completamente cuáles son las causas de estos cambios en el ciclo ENOS.

Impacto en México

El Niño impacta el clima en México provocando mayor precipitación en invierno y escasez de lluvia en verano. Así, la presencia de El Niño en el territorio mexicano está íntimamente ligada con la disponibilidad de agua destaca el estudio Los impactos de El Niño en México del investigador Víctor Magaña.

La escasez de lluvia en ciertos años es quizá la señal más evidente de un Niño fuerte, y son los costos de la sequía los que más se resienten en México, afectando en especial la producción de granos básicos en algunas regiones, a lo cual se agregan las condiciones extremas de relieve y altitud, entre otras.

Detalla el informe que intentando una asociación entre El Niño y el clima de México, en términos generales se puede decir que las lluvias de invierno se intensifican durante años en el noroeste y noreste de México, mientras que disminuyen hacia la parte sur. Los inviernos con Niño, por su parte, resultan más fríos en casi todo el país, mientras que los veranos con Niño son más secos y cálidos que en veranos de Niña.

En años normales, el clima mexicano en invierno es parcialmente modulado por frentes fríos y lluvias invernales, tanto en la región de Baja California, Sonora y Chihuahua, como en la de Nuevo León y Tamaulipas, estados ubicados al norte del país.

El verano Niño en México, por su parte, provoca que las lluvias en la mayor parte del país disminuyan, llegando con frecuencia a producir severas sequías que en la segunda mitad de los 90 llevó a declarar zonas de desastres a gran parte de los estados del norte del país por la falta de lluvias.

Los efectos de El Niño en materia ambiental, asociados a menores precipitaciones incluyen menos humedad en el suelo y frecuentemente, pérdidas de miles de hectáreas de bosques por incendios forestales.

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