Gobiernos y cambio climático

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Es licenciado en Antropología Social, con formación académica en diversas instituciones de prestigio como el Colegio de México y la UNAM. Ha realizado diversas publicaciones en temas de gestión del agua, relaciones interculturales, así como crecimiento y desarrollo sustentable.

El tiempo para la reacción internacional, nacional y municipal – visto el entramado como sistémico -, ante el Cambio Climático se ha agotado. La obligada reflexión sobre cómo vamos a hacer frente a este desafío planetario y local, se ha pospuesto irresponsable y peligrosamente.

Recientemente se realizó, bajo los auspicios de la Comisión Especial de Cambio Climático del Senado de la República, el Encuentro: El Cambio Climático desde la Perspectiva de la Seguridad Nacional. Un encuentro sin duda importante por la diversidad y relevancia de quienes participaron y la fuerza del mensaje concluyente.

La opinión general de los expositores – se trató de una reiteración más-, es que nos encontramos ante un fenómeno global de alto riesgo e inequívocamente de la mayor seriedad imaginable. A pesar de que la mayoría de las estimaciones – que alertan sobre los riesgos inminentes y considerables que este fenómeno representa para la seguridad humana-, se hacen sustentadas en los rangos medios de las modelaciones disponibles[1], las probabilidades de que los fenómenos desplacen los indicadores a los extremos de los escenarios posibles es factible, superando con ello cualquier expectativa fundada en el conocimiento acumulado por la ciencia y en consecuencia la eficacia de los más avanzados protocolos de seguridad disponibles.

A la fecha, se refirió, el Cambio Climático sólo ha sido parcialmente descifrado en sus efectos sistémicos por la ciencia. A través de las investigaciones realizadas a la fecha se conocen las líneas tendenciales del clima y sus potenciales efectos sobre, por ejemplo, la producción agrícola o pecuaria, el incremento en frecuencia e intensidad de los fenómenos hidrometeorológicos y otros temas de público conocimiento, pero aún no se logran explicar inéditas relaciones en las alteraciones físico químicas del mar, el desplazamiento de plagas, la emergencia de nuevas enfermedades o el resurgimiento de otras que se creían bajo control o la relación entre las ondas de calor y el aumento de la criminalidad.

En efecto, se dice, es imposible conocer con certeza los efectos encadenados que están en proceso de gestación y sus efectos, lo que aumenta la incertidumbre y la preocupación de la comunidad científica y la población, situación que vale mencionar, contrasta notablemente con la lejanía, lentitud o parálisis de los tradicionales actores políticos[2] y tomadores de decisiones respecto de este tema.

El CC es un fenómeno multidimensional, complejo y global que representa un real e inminente riesgo para la  estabilidad de los gobiernos y la normalidad en todos los sectores de la población. Por su dinámica, dimensión e impacto, el fenómeno está en buena medida fuera de control de los estados nacionales, de los gobiernos y de los tradicionales enfoques y políticas de seguridad interna.

Los escenarios a futuro – en un horizonte no mayor a 30 años según algunas estimaciones -, bajo la premisa de que las actuales tendencias no se modifiquen drásticamente, apuntan a un problema de expresiones y pronóstico reservado. Los conceptos de crisis, stress hídrica, hambrunas, migraciones forzadas, colapso financiero, ingobernabilidad y anomia social, forman parte del nuevo bagaje conceptual de los científicos que atienden este tema.

Desde asertos conocidos y aceptados como el que refiere los orígenes antropogénicos, y la explicación del cambio climático por modelos de producción y consumo insostenibles, en razón de la demanda exponencial de recursos contra los límites planetarios para satisfacer esa demanda, hasta preguntas que desafían la imaginación: ¿Qué hacer con los millones de personas que viven en ciudades costeras destinadas a entrar a escenarios de riego por el aumento en el nivel del mar? ¿Cómo resolver la creciente demanda de agua en las megalópolis con ecosistemas soporte colapsados?

Uno de los impactos destacados por los panelistas en el campo de la economía y finanzas, ha sido el cuantioso y creciente uso de recursos públicos, privados e internacionales para la atención de población afectada y reconstrucción de infraestructura básica. Estos recursos que potencialmente pudieran orientarse a cubrir diversas asignaturas pendientes propias del desarrollo: salud, educación, agua y saneamiento, producción de alimentos etc., se están destinando de manera creciente a la atención de emergencias.  El Programa Mundial de Evaluación de los Recursos Hídricos de la UNESCO refiere que:

  • Las condiciones climáticas extremas podrían reducir el PIB mundial en un 1% de aquí al 2050 y los costos del cambio climático podrían ascender como mínimo al 5% del PIB cada año. Si se cumplen las predicciones más pesimistas los costos podrían llegar a superar el 20% del PIB.
  • Los análisis de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estiman que cerca del 40% de las inversiones destinadas al desarrollo están actualmente en peligro. Mientras que los esfuerzos destinados al desarrollo contribuyen a reducir la vulnerabilidad a la variabilidad y al cambio climático, según dichos análisis los riesgos climáticos apenas se tienen en cuenta de forma explícita en los proyectos y programas de desarrollo.

Fuente: http://www.unesco.org/new/es/natural-sciences/environment/water/wwap/facts-and-figures/all-facts-wwdr3/fact-11-the-cost-of-climate-change/

El tiempo para la reacción internacional, nacional y municipal – visto el entramado como sistémico -, ante el Cambio Climático se ha agotado. La obligada reflexión sobre cómo vamos a hacer frente a este desafío planetario y local, se ha pospuesto irresponsable y peligrosamente, banalizado o diluyendo esta agenda por buena parte de la clase política.  En consecuencia, una necesaria revisión, actualización y modernización de la política interna en la materia, debiera ser, sin discusión, de alta prioridad.

Otra de las conclusiones del encuentro, que adquiere una connotación especial, fue la debilidad y rezago de los gobiernos municipales para entender y actuar desde lo local con la mayor información posible en las tareas que les corresponden. Los Municipios ciertamente están limitados por muy diversos factores, pero también han mostrado igualmente imperdonable lentitud en desarrollar desde el ámbito de sus atribuciones y competencias un papel más activo y propositivo en planificación e instrumentación preventiva. Sirva como ejemplo lo referido las reiteradas omisiones, desvío o dispendio de recursos, originalmente destinados a estudios de protección civil o de impacto ambiental.

  • …se estima en riesgo potencial a 25 municipios que son más vulnerables a tormentas tropicales… y en estos a una población de más de 4 millones 273 mil habitantes, a su patrimonio inmobiliario más significativo que se estima en más de un millón 37 mil viviendas particulares habitadas (sean propias o alquiladas) y, a una producción de 977,662 miles de dólares en el sector agrícola, de 459,677 miles de dólares de producción pecuaria y 2,905, 553 miles de dólares en actividades turísticas. El reto es entonces construir la infraestructura necesaria para reducir los impactos de los eventos extremos al mismo tiempo que se traslada parte de la población y las actividades económicas hacia zonas más seguras.

Fuente: http://www.inecc.gob.mx/descargas/dgipea/2009_economia_cc_mex.pdf

Ante la dimensión de las emergencias que se presentan y las pronosticadas, la organización de los gobiernos y su modelo de organizar la administración está claramente rebasado. La urgencia de reingeniería, refieren los especialistas, lo ejemplifica la actual posición y función del Servicio Meteorológico Nacional y el Sistema Sismológico Nacional que a la fecha están desarticulados y con coberturas limitadas. Lo anterior considerando la alta vulnerabilidad del país.

Otros temas tratados fueron el crecimiento exponencial de la población y su concentración en megalópolis, el bajo crecimiento económico y los altos índices de corrupción registrados en el sector público y privado, tema éste último que sustenta el enfoque de los desastres “institucionalmente construidos” Estos serían algunos indicadores que deberán tomarse en cuenta en el nuevo diseño de gobierno que urge a nuestro país.

[1] Sin lugar a dudas, para una Red de Investigación enfocada en los desastres ocasionados por fenómenos hidrometeorológicos y climáticos, es indispensable la simulación numérica del clima a mediano (estacional) y largo plazo (escalas decadales y de periodos mayores), así como el análisis de procesos físicos que modulan o afectan los fenómenos de mayores escalas, tales como el clima y sus cambios. Ver: http://www.redesclim.org.mx/lneas-temticas-4

[2] La OMM también ha informado que existe una misteriosa crecida de metano en la atmósfera, suponiendo también la cantidad más alta registrada en el promedio de los últimos 10 años. Euan Nisbet, profesor de la Royal Holloway de la Universidad de Londres, ha declarado a BBC Newsque esto no estaba dentro de lo previsto en el Acuerdo de París. “No entendemos por qué el metano está subiendo… Es muy preocupante”. Ver: https://espanol.yahoo.com/noticias/cient%C3%ADficos-saben-explicar-metano-atm%C3%B3sfera-123000620.html

 

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