Habito… luego existo / Procesos de transformación urbana en México

*Por: M. en Arq. Romy Rojas Garrido.

Parte II : Regeneración Urbana y Gentrificación

El mecanismo que muchos gestores han utilizado para revertir la problemática originada por la dispersión que generó la suburbanización, es a través de procesos que desde una visión integral, proporcionen a estos enclaves las herramientas necesarias para generar las dinámicas que permitan revalorar el barrio. A esto se le conoce como procesos de regeneración urbana.

Esta es la segunda parte del tema procesos de transformación urbana en México, recordemos que anteriormente hablamos sobre la densificación, suburbanización, dispersión urbana, y la manera en que los asentamientos humanos se han ido transformando. Ahora ahondaremos un poco más en el tema desde la regeneración urbana y la gentrificación.

Foto: Crónica Global

“ (La regeneración urbana)…no es una acción aislada que erradica, transpone y oculta un problema que sufre un área urbana, sino un programa integral que debe orientarse a atacar en muchos frentes el fenómeno del deterioro urbano y las causas y factores que lo originan. Una estrategia de regeneración urbana, como proceso dinámico, puede implicar acciones de rehabilitación, remodelación, renovación, mejoramiento, etc., pero no se limita a ninguna de ellas. Las encuadra en programas que abarcan no sólo lo físico ambiental, sino muy especialmente lo económico y lo social.”[1]

Los proyectos de regeneración urbana se han multiplicado por todas las latitudes, han tenido logros destacables en sitios que representaban verdaderos focos rojos para la ciudad. Sin embargo, este proceso de revitalización de los asentamientos puede convertirse en un arma de dos filos de no haber control suficiente en su implementación. Es posible que un proceso de esta naturaleza detone un fenómeno que ha surgido ya en muchos lugares del mundo, sin ser México la excepción, desde hace ya por lo menos medio siglo y que ha recibido el nombre de “gentrificación”.

Gentrificación es un anglicismo de la palabra “gentry”, que se refiere a una clase social perteneciente a la alta burguesía o nobleza. En este sentido podemos entender la gentrificación como un aburguesamiento de ciertos sectores de la ciudad. El término se le atribuye a Ruth Glass, socióloga germano-británica quien en 1964 lo utilizó para referirse a la expulsión de los habitantes de barrios pobres por gente de ingresos más altos a medida que estos sitios eran renovados y revitalizados.

El término gentrificación tiene, para muchos, connotaciones negativas, pues supone la expulsión de los habitantes originales de un sitio para ser sustituidos por una población de mayor poder adquisitivo que modifica toda la estructura económica y la dinámica sociocultural de ese lugar. Este desplazamiento obedece a que, debido a su condición socioeconómica menos favorable, se ven imposibilitados a hacer frente y adaptarse a las nuevas cargas tributarias, costos de vida e incluso formas de interacción social que un uso de suelo revalorado trae consigo.

El proceso de gentrificación de una zona, surge fundamentalmente cuando se conjugan una serie de características que la hacen atractiva para la inversión, entre ellas, el deterioro y abandono de la zona que se refleja en una relación ventajosa en cuanto al precio del suelo y su valor potencial, y por tanto es terreno fértil para la especulación, la baja densidad de ocupación, atractivos como una ubicación favorable y valor cultural, muchas veces en zonas céntricas, así como una población susceptible a reubicarse.

Foto: Time Out

Procesos de gentrificación han tenido lugar en grandes metrópolis como Paris, Nueva York, Munich, y Londres, por mencionar algunas y se manifiestan particularmente en zonas centrales de la ciudad, donde vivir resulta exorbitantemente caro y sólo la crema y nata de la sociedad puede plantearse ese nivel de gasto.

En Latinoamérica, la particularidad de este fenómeno es que no necesariamente ha afectado las zonas centro de la ciudad, sino que se ha diseminado por otros barrios que conjuntan las características antes descritas, como la colonia Roma en la Ciudad de México o Puerto Madero en Buenos Aires.

Sin embargo, la gentrificación no debe ser negativa por fuerza. Ésta revitaliza una zona, la embellece, atrae inversión y fomenta su desarrollo económico. El problema fundamental radica en la segregación y la fragmentación del tejido social que puede ocasionar, de ahí que resulte indispensable una regulación e intervención muy puntual por parte del gobierno que tenga por objeto resguardar el equilibro, la diversidad y la cohesión social.

En la tercera y última parte de esta serie de artículos, hablaremos más a detalle de la gentrificación y tocaremos el tema de la polémica que se genera a partir de este fenómeno. Nos leemos en la próxima.

 

 

[1] Centro operacional de vivienda y poblamiento, A.C. (COPEVI), Estudios de regeneración urbana, México D.F. Plan Director, 1976

 

*La autora es Directora General de Urban Linked Culture “ULC” y Presidenta del Consejo Consultivo Asesor de la Red de Secretarios de Desarrollo Urbano de México “CONARED”.

 

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