Informe global de resiliencia tendrá elementos clave para la reconstrucción de ciudades: Mary Comerio

La experta internacional en recuperación de desastres, Mary Comerio prepara un informe global denominado “Advancing Resilience”, que será una guía para planificar la limitación de pérdidas por desastres futuros a nivel global.

El documento abarca la historia de los últimos 25 años de desastres y terremotos en el mundo y qué se aprendió de ellos. “Contiene buenas sugerencias e ideas sobre cosas que se pueden hacer en cualquier comunidad y ayudarlas a avanzar en la resiliencia. Son ideas prácticas y no teóricas”, explica la también profesora de la universidad de Berkeley.

Durante su visita a México, impartió el panel “Casos de Éxito en la Coordinación Sectorial hacia la Gestión Integral de Riesgos”, dentro del Primer Congreso Internacional Gestión del Riesgo y Resiliencia en las Ciudades, organizado por la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México.

En su ponencia explicó que la resiliencia es la capacidad de adaptarse y avanzar, sin importar el tipo de experiencia y por ello, es fundamental que todos los servicios públicos se mantengan operando.

“La resiliencia sirve todos los días, no solo ante desastres; es necesario un cambio institucional para empezar a planear con base en ella”, expuso.

Compartió seis consejos para una recuperación exitosa ante desastres:

1. Realizar acciones preventivas de mitigación

2. Que las instituciones mantengan la infraestructura crítica

3. Crear albergues

4. Financiamiento claro y funcional de los procesos

5. Liderazgo gubernamental en cooperación con las comunidades

6. Manejo de información al momento

Mary Comerio establece cinco lecciones de la resiliencia: Enfocarse en la infraestructura de servicios básicos, dar atención a los edificios que quedan en pie, iniciar nuevas construcciones, desarrollar planes de uso de suelo y brindar información pública.

“Las ciudades necesitan planes de construcción y estrategias que hagan que la economía funcione al igual que los servicios básicos, es importante que las comunidades piensen en seguir funcionando”.

Recordó que los servicios públicos que conforman la infraestructura crítica de las ciudades son:

· Electricidad

· Gas

· Internet

· Comunicaciones

· Agua

· Transporte

· Salud

· Escuelas

· Bancos

· Hospitales

Puso de ejemplo a la ciudad de Los Angeles, California, que tiene un plan de resiliencia a 50 años para garantizar el suministro de agua y energía, ya que la población irá en aumento.

En el caso de México, ve normal que los procesos de reconstrucción se retrasen debido al cambio de administración, modificación de programas y asignación de recursos.

Ante la problemática de las viviendas irregulares en el país, asegura que es posible construir casas de adobe más seguras. Aunque admite que no hay una solución específica para mitigar este fenómeno, considera que el gobierno puede invertir más en infraestructura para que las casas sean más resistentes y asequibles, si la gente las construye es porque no tienen a dónde ir.

“Una de las mejores soluciones que he visto es trabajar con esas comunidades para empezar a regularizarlas e introducir servicios públicos de calidad, como electricidad, caminos y agua. Para que sean menos vulnerables, así es más fácil integrarlas”.

Cuando visitó Xochimilco en el sismo de 2017, se sorprendió al notar que no había un solo ingeniero que diera a la gente consejos sobre cómo reconstruir o tener sus viviendas más seguras. “Pero si había camionetas del gobierno dando asistencialismo. Si el gobierno puede enviar camiones llenos de ayuda humanitaria, también pueden enviar a un ingeniero para que enseñe a construir casas más seguras”.

También propone el diseño de un portal web que muestre los usos de suelo sobre el que se encuentra un edificio en México.

Casos de resiliencia en el mundo

Como ejemplo de ciudades que tuvieron que iniciar un proceso de reconstrucción con planes específicos, Mary Comerio resaltó el caso de Nueva Orleans en 2015, cuyas pérdidas provocadas por el huracán Katrina ascendieron a 150 mil millones de dólares y tomó cinco años elaborar un plan para la comunidad.

También habló del terremoto en Nueva Zelanda de 2011, donde murieron 185 personas y fueron demolidos mil 800 edificios. Además, el 70 por ciento de las viviendas en la ciudad sufrieron daños, “pero la gente se organizó y aprendieron a planear”.

Después, en marzo del mismo año, la magnitud del desastre en Japón dijo, fue tres veces peor, registrando pérdidas por 300 billones de dólares. “En este caso el gobierno se enfocó en invertir en paredes de contención del mar contra futuros tsunamis, pero creo que debieron centrarse más en las comunidades, porque aún la gente vive en hogares temporales».

En el caso del terremoto en Chile de 2011, explicó la importancia de la presencia de ingenieros y personas de la localidad que ayudaron en el proceso de reconstrucción.

“El país goza de muy buenos códigos de construcción que les permite tener edificaciones seguras ante terremotos. A pesar de que los edificios grandes no sufrieron deterioros importantes, tres cuartas partes del sistema de salud y de las escuelas tuvieron daños severos, al igual que 300 mil casas.

Dijo que Chile trabajó muy duro en reparar y reconstruir con ayuda de impuestos gubernamentales, especialmente el impuesto de la industria minera, que les permitió financiar, por cuatro años, la recuperación de edificios y casas.

“Actualmente, el gobierno trabaja en mejorar sus estándares de seguridad y reconstrucción para evitar daños durante los sismos. Gracias a la experiencia, han reaccionado de forma adecuada y rápidamente, y por supuesto ahora son más resilientes”, afirma.

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