¿Por qué matan a los alcaldes en México?

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Alcaldes de México

Del 8 de julio de 2004 al 1 de marzo de 2018 han sido asesinados 178 alcaldes en funciones, exalcaldes, alcaldes electos y candidatos a alcaldes, de acuerdo con el estudio Homicidio de Alcaldes en México: Un análisis de las víctimas, perpetradores y las ubicaciones de los ataques.

Según el trabajo, firmado por David Pérez Esparza y Helden De Paz Mancera, del Instituto de Política Pública James A. Baker III, de la Universidad de Rice, los atentados contra alcaldes van más allá de alguna relación con el crimen organizado, como se maneja comúnmente por las autoridades mexicanas.

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Los autores analizan los casos desde la criminología ambiental, término que agrupa un conjunto de teorías dentro del campo de la criminología, que intentan explicar la victimización y los patrones espacio-temporales del delito en relación a una serie de factores ambientales y/o situacionales. Con esto, el estudio busca identificar pautas que permitan identificar las causas de los asesinatos y diseñar soluciones para evitarlos.

El trabajo se divide en cinco secciones. En la primera los autores aplican su análisis para determinar por qué los criminales atacan a un funcionario local, con base en tres hipótesis: el valor del mercado ilegal para las bandas del crimen organizado; la falta de coordinación entre los tres niveles de gobierno; y por último el acceso de la localidad a los recursos públicos.

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En las secciones restantes los autores exponen las claves relevantes para el caso particular de México; la teoría del triángulo del delito; la metodología y datos con las que fue desarrollado el trabajo y las principales conclusiones e implicaciones políticas.

De acuerdo con el estudio, de los 178 asesinatos, 101 fueron contra exalcaldes, 58 contra alcaldes en funciones, 11 contra alcaldes electos y 8 contra candidatos. Del total, 42.7% estaban afiliados al PRI, 20.8% al PRD y 16.3% al PAN.

¿A qué se debe la alta incidencia de asesinatos de alcaldes?

Partiendo del supuesto de que los homicidios de alcaldes son perpetrados por el crimen organizado, los autores del estudio proponen las causas y motivaciones de estos hechos delictivos.

El análisis indica que, por un lado, para llevar un negocio ilegal al éxito, la mejor estrategia para las bandas del crimen organizado es evitar la interferencia de las autoridades locales y, si es posible, para recibir (pasiva o activa) la ayuda de funcionarios, que a cambio de su falta de acción o incluso activa colaboración pueden beneficiarse también de las ganancias ilegales.

Por otra parte, es hacer frente, interrumpir, y mitigar las actividades bandas criminales —por ejemplo, la extorsión, el secuestro, el robo de gasolinas, entre otras—, actividades que quebrantan la ley y perjudican severamente a las comunidades.

Tomando en cuenta estos dos elementos, Pérez Esparza y De Paz Mancera identifican cinco opciones de las causas de los homicidios:

  • Disuadir a actores políticos honestos, de buena reputación y competentes de postularse al cargo de alcalde.
  • Promover candidatos que no constituyen una amenaza para los intereses de las bandas del crimen organizado.
  • Impedir la elección de un alcalde que pueda beneficiar a bandas o grupos rivales.
  • Asegurar la elección de un político corrupto que ha aceptado una alianza con la banda criminal.
  • Evitar las investigaciones, detenciones, enjuiciamientos y condenas por la administración de un alcalde.

Los ataques contra alcaldes son exhibiciones de fuerza de una organización criminal, al tiempo que envía mensajes a otros actores. Al atacar a los funcionarios, una banda criminal también demuestra su voluntad de hacer cumplir sus amenazas. Si un alcalde es asesinado, esto envía un mensaje al sucesor de que la organización criminal que perpetró el ataque controla la ciudad y que espera no se vean comprometidos sus intereses.

En última instancia, el alto grado de vulnerabilidad al que están expuestos —que les ha llevado a ser uno de los grupos más afectados por la violencia en México, a la par del que aqueja a gremios como el de los periodistas— del que son víctimas está determinado por el hecho de que en términos de seguridad pública, los alcaldes constituyen la primera línea de defensa contra las bandas del crimen organizado.

Con información de: El Economista

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