Singladura | Amarillo chillón

Por Roberto Cienfuegos J.

@RoCienfuegos1

Estos desajustes han marcado el gobierno de la Doctora Sheinbaum Pardo, quien transita en una filosa hoja de ruta, según refleja un rostro crecientemente adusto

Uno sólo puede activar la neurona del “sospechosismo”, esa palabreja que incorporó al vocabulario coloquial el ex titular de Gobernación y panista de cepa llamado Santiago Creel Miranda para allanarse o avenirse en todo caso a las decisiones del gobierno capitalino que recién entró en terrenos ambiguos el viernes 18 de junio pasado cuando, sin que le hayan dicho agua va, topó con el amarillo del semáforo epidemiológico capitalino.

¿Pues qué pasó? ¿Cómo es que la autoridad federal a través de la Secretaría de Salud, declaró a la ciudad de México, junto con otras entidades del país, en amarillo, sin consulta previa y apenas unas horas después de que el gobierno de la doctora Sheinbaum Pardo había anunciado para el lunes 21 de junio la tercera semana en verde y junto con ella, una ampliación de actividades en numerosos giros comerciales e instituciones de la ciudad capital?

Poco antes de que se declarara el salto pa’trás al amarillo chillón, el gobierno capitalino, ufano, compartía las buenas noticias a las y los capitalinos que podrían disfrutar de una ampliación de las actividades económicas en restaurantes, que operarían en sus horarios habituales hasta las 24:00 horas con un aforo máximo del 60 por ciento, mientras que también se elevarían 25 por ciento los aforos en eventos de entretenimiento en espacios cerrados, 50 por ciento para cines e igual porcentaje en el caso de teatros.

También los acuarios tendrían mayores aforos, al pasar del 50 al 60 por ciento, lo mismo que archivos, bibliotecas, autocinemas, billares, boliches, casinos, casas de apuestas, plazas comerciales, gimnasios, museos y parques de diversiones, que operarían hasta las 24:00 horas.

En medio de esta vorágine desinformativa e incierta, el gobierno capitalino trató de enmendar la plana con la emisión de una tarjeta informativa en horas de la tarde del mismo viernes 18 de junio, cuyo contenido acentuó la ambigüedad y aun el sospechosismo.

Expuso que conforme la última estimación de riesgo epidemiológico recibida por el Gobierno de la Ciudad de México el día 17 de junio de 2021, la Ciudad de México se ubicó en 9 puntos de 40, un incremento de 1 punto comparado con la última estimación oficial recibida el día 3 de junio de 2021. Abundó en que conforme los lineamientos establecidos por el Gobierno de México, el punto de corte para estar en semáforo verde se encuentra en los 8 puntos. ¿Usted entendió algo? Tampoco yo.

Argumentó luego que todos los indicadores evaluados por el Gobierno de México, incluyendo casos Covid-19, hospitalizaciones y defunciones, así como sus tendencias, estaban todavía en los mismos rangos que los obtenidos el 3 de junio cuando se determinó el tránsito hacia el semáforo verde. Bien y agregó: “el único indicador que ha presentado un incremento de nivel de riesgo de 1 punto adicional es la Tasa Reproductiva (Rt) que es altamente sensible a cambios en el número de casos Covid 19. Aún con estas variaciones en el número de casos la Ciudad de México continúa cercano al mínimo histórico de casos con una reducción del 92%, una reducción del 91% en el número de ingresos hospitalarios y una reducción del 96% en las defunciones con respecto a su respectivos máximos”. Eso dijo.

Pero se amarró el dedo, al señalar que la “Ciudad de México ha estado siempre, y continuará, en plena coordinación y concordancia con la definición del color del Semáforo Epidemiológico, que defina el Gobierno de México en términos de los lineamientos aplicables”.

Y dijo más: “En el caso de la Ciudad de México, las actividades económicas así como los lineamientos particulares a la reapertura de cada una de ellas se han llevado a cabo de manera paulatina dentro del programa Reactivar sin Arriesgar, por esta razón el cambio al Semáforo Verde no involucró la apertura total de ninguna actividad y de igual manera el incremento de un punto adicional en el puntaje global del Semáforo Epidemiológico no requiere todavía ninguna restricción adicional al proceso de reapertura”. Lo que esto haya significado.

Para concluir, dijo que el gobierno de la Ciudad de México continuaría monitoreando de manera permanente todos los indicadores relacionados a la pandemia y estará informando así como tomando cuando se requiera las medidas necesarias para garantizar la salud de todos los habitantes de la Ciudad. De igual manera continuaremos informando todos los días la evolución de estos mismos indicadores, comprometió.

¿Entonces? Lo que muchos, si no es que todos los periodistas, querían saber al final de la tarde del viernes 18 era qué semáforo imperaría en la Ciudad a partir del lunes 21, cuando vino de reestreno el semáforo amarillo, con la paralización de nueva cuenta de las actividades escolares apenas reanudadas de manera oficial, aunque no en la realidad cotidiana, el día 7 de junio, un día después de los comicios.

Unas horas más tarde, la doctora Sheinbaum acató el semáforo amarillo, pero puso en claro que no se echarían atrás las actividades económicas debido a que al principio de la emergencia sanitaria por la COVID-19 esto significó un duro golpe para los ciudadanos.

La doctora Sheinbaum Pardo argumentó que hoy día todo es diferente de cuando inició la pandemia y consideró imposible seguir cerrando actividades económicas porque eso también ha dañado mucho la economía de la ciudad, el empleo y el ingreso, claro. Más bien, recomendó, hay que cuidarse unos a otros y ahora ya se sabe cómo hacerlo, dijo.

Acató en cambio, como debe, la determinación de la Autoridad Educativa Federal en la Ciudad de México, según la cual a partir del lunes 21 de junio quedaron suspendidas de nueva cuenta las actividades escolares presenciales en las escuelas públicas y privadas de Educación Básica, Normal y Actualización del Magisterio de la capital mexicana debido al cambio de semáforo epidemiológico de verde a amarillo, que determinó la Secretaría de Salud federal.

Ni hablar. Estos desajustes han marcado el gobierno de la Doctora Sheinbaum Pardo, quien transita en una filosa hoja de ruta, según refleja un rostro crecientemente adusto, impactado por supuesto por las altas responsabilidades de su cargo y hechos aciagos del calibre por ejemplo de la pandemia por el coronavirus, el  derrumbe el tres de mayo pasado en la Línea 12 del Metro, los cortes de agua, una sequía creciente y, por si fuera poco, el saldo adverso de la elección del primer domingo de junio, así y en todos los casos cuente hasta ahora con el respaldo firme del Jefe del Ejecutivo mexicano, dispuesto a salvarla de cualquier trompada que pretendan propinarle adversarios internos y externos a la 4T. Y sin embargo nada parece sencillo. Por el contrario, todo resulta altamente complicado. Este precario equilibrio, por ejemplo, obligó prácticamente a Sheinbaum a tomar la decisión del regreso presencial a clases a partir del siete de junio, ahora cancelado.

Un dato adicional que habla sobre el Covid-19 es que mientras la tasa de letalidad en México es del 9.33%, en el mundo resulta de 2.15%. Ah, y el gobierno federal, conforme a sus propios registros, mantiene sin aplicar poco más de nueve millones de vacunas. ¿Por qué? La neurona del sospechosismo anda a millón.

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