Singladura | Paciencia y barajar

Por Roberto Cienfuegos J.

@RoCienfuegos1

Seamos escépticos de quienes afirmen que la pandemia por el coronavirus está próxima a ser cosa del pasado, o incluso se diga que la tercera ola en la que estamos inmersos es sólo un pequeño rebrote.

En estos tiempos de pandemia, cuando México y el mundo entramos ya en el segundo año, ahora bajo nuevas variantes como la Delta, preocupante y muy lamentablemente famosa ya, hay algunas ventajas que la ciudadanía en general debería registrar para aprovecharlas en su beneficio, más aún cuando toda la evidencia permite constatar que nadie hará por nosotros lo que cada uno como persona adulta debe hacer con un solo propósito: impedir más contagios, enfermedades y aún la muerte. Esto último debería constituir el mayor estímulo o aliciente para acatar todos los cuidados. La meta, para decirlo en lenguaje deportivo justo en momentos en que se desarrollan en Japón los Juegos Olímpicos, es sobrevivir y/o dejar atrás este periodo de guerra que nos declaró la Covid-19 y que según expertos médicos, como Francoise Barré-Sinoussi, Premio Nóbel 2008, va para largo. Así entonces, el juego es paciencia y barajar.

En consecuencia, nadie debería ilusionarse con la época postcovid-19, así esto suene durísimo y eche por la borda millones de esperanzas. Más bien, seamos escépticos de quienes afirmen que la pandemia por el coronavirus está próxima a ser cosa del pasado, o incluso se diga que la tercera ola en la que estamos inmersos es sólo un pequeño rebrote. Mienten al respecto. Pero también es cierto que al menos por ahora, pillarlos y/o recriminarles sus embustes nos resolverá muy poco o nada. Más bien, tendremos que colmarnos de mucha más paciencia, reclamar y atender claro las vacunas y preservar las prácticas sanitarias que ya conocemos. Esto si es que aspiramos a mantenernos sanos y vivos.

La Nobel Barré-Sinoussi, a quien sí hay que creer por su conocimiento científico, ha declarado recién que aunque los científicos alertaron mucho antes de la Covid-19 sobre la inminencia de una pandemia, se combinaron una serie de variables para complicar el panorama sanitario. Así, el sistema de alertas fue demasiado lento; la vigilancia no fue suficientemente robusta, el armado de estrategias no farmacéuticas consumió demasiado tiempo, entre ellas la adopción de restricciones y cierres, el uso de cubrebocas, el distanciamiento social y los programas de testeo y aislamiento. Se sumó la escasez de implementos médicos por la gran demanda que supusieron.

Según Barré-Sinaoussi «Todo fue un problema al principio”. Hay que añadir que numerosos países decidieron no tener estrategia y tomaron la decisión de esperar y ver, lo que fue muy mala idea. ¿Se acuerda de quien dijo que sólo era un catarrito? Es el mismo personaje que instó a los mexicanos en el inicio de la pandemia a darse abrazos y visitar restaurantes y/o fondas. El mismo también que en 2020 anunció que ya estaba domada la pandemia. El mismo que rechazó el uso del cubrebocas y el mismo que aún se niega a usarlo salvo en contadísimas excepciones, pese a haber sufrido la enfermedad de la Covid-19. Genio y figura, dicen por allí, hasta la…

En cambio, Barré-Sinaoussi dijo algo que sí debemos entender y atender: el desenlace de la pandemia dependerá de la cultura y las políticas públicas de cada país.

¿Qué entendemos por cultura? Digámoslo de una manera simple: todo aquello que genera el ser humano. Todo. ¿Y de políticas públicas? Resolvámoslo igualmente de una forma sencilla: Toda decisión gubernamental encaminada a un propósito específico en busca de un resultado o solución. Pongámoslo así de básico.

Algo más nos apunta Barré-Sinaoussi, quien junto con Luc Montagnier, descubrió el virus que origina el Sida.

Ratificó la urgencia y utilidad de vacunar a la gente, eso se necesita, y advirtió que si no se alcanza un nivel de inmunidad colectiva, entonces por supuesto emergerán mutaciones y variantes, como la Delta ya referida. Así que estamos inmersos en una carrera a contrarreloj en materia de vacunación no sólo nacional, sino mundial.

Esta viróloga francesa hace ver que justo esa es la situación exacta actual con la variante Delta, y si no se controla, -ojo- habrá nuevas variantes con el tiempo. Por ello, ratificó, “debemos acelerar la vacunación en todo el mundo, no sólo en cada país, o en los países ricos. Hay que ir rápido y debe llegar a todas las personas en todo el mundo». ¿Así o más claro?

Ahora déjeme citar los datos disponibles en México conforme la Secretaría de Salud hasta el domingo 25 de julio.

Suman 2 millones 748 mil 518 personas con COVID-19, con 238 mil 424 defunciones, 250 mil 695 defunciones totales (incluidas muertes sospechosas), y 462 mil 541 casos sospechosos totales.

El 33.50% de las personas estudiadas ha resultado positivo por la Covid-19, México tiene una tasa de letalidad de 8.67%, frente a una tasa de letalidad de 2.14% en el mundo.

Los casos positivos de COVID en el mundo representan el 3.21% de la población, contra el 2.17 por ciento de la población en México.

El país ha recibido 79 millones 422 mil 585 vacunas. Se han aplicado hasta ahora 60 millones 558 mil 289 antígenos. Es decir, casi 19 millones de vacunas siguen almacenadas en algún sitio del país. El gobierno tendrá sus razones y motivos para mantenerlas como un stock.

Los mexicanos con vacunación completa suman 23 millones 955 mil 609, el 28.14%, mayores de 18 años.

El promedio diario de mexicanos con vacunación completa es de 111 mil 942 personas, mientras que el promedio diario de vacunas que se aplican es de 282 mil 982. Haga sus números, pero sobre todo asuma el reto de preservar su salud, y su vida, junto con la de sus familias, amigos y allegados, compañeros o socios. Allí usted tiene todo el poder, o al menos la más alta posibilidad de influir.

Habrá entonces que proseguir las prácticas sanitarias recomendadas, ajustar todas nuestras actividades al menor riesgo posible, cambiar nuestros hábitos culturales, mejorar nuestros espacios físicos y en pocas palabras, hacernos conscientes que estamos en medio de una guerra sanitaria como no se había visto prácticamente en un siglo. Ojalá que el conocimiento de todo el sacrificio hecho a lo largo de más de un año de pandemia haga la diferencia.

Roberto Cienfuegos

 [email protected]

@RoCienfuegos1

Deja un comentario

91882
A %d blogueros les gusta esto: