¿Busca apoyos para obra hidráulica?

Eduardo IbañezEl Valle de México descarga 40 metros cúbicos de aguas negras por segundo en promedio, lo que constituye un grave problema ambiental que se arrastra desde hace años, pero que se resolverá con la futura planta de tratamiento de Atotonilco, en el estado de Hidalgo, considerada la obra de infraestructura más grande de su tipo en el país.

El proyecto costará más de 9 mil millones de pesos y, una vez en operación, se prevé que las nuevas instalaciones de saneamiento procesarán de 23 a 35 metros cúbicos de agua por segundo —en época de lluvias—, esto equivale a 35 tinacos domésticos en el mismo lapso, asegura en entrevista Eduardo Ibáñez Mariño, gerente de Fortalecimiento de Organismos Operadores de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).

La clave detrás de esta obra, actualmente en ejecución, es el Programa de Modernización de Organismos Operadores de Agua (Promagua) del Gobierno Federal, el cual promueve la participación del sector privado como complemento de la inversión pública. En la planta de Atotonilco se calcula un monto cercano a 4,500 millones de pesos a fondo perdido, mientras que la parte restante será de recursos privados.

Esto se debe a que en sus reglas de operación, el Promagua ofrece de 40 a 49 por ciento —según el tipo de proyecto— del financiamiento, a través del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin) que administra Banobras. Lo demás se compone de capital de riesgo y créditos bancarios auspiciados por la iniciativa privada.

David Korenfeld“El éxito del Promagua es que parte del financiamiento es a fondo perdido”, comenta al respecto David Korenfeld Federman, presidente de la Asociación Nacional de Empresas de Agua y Saneamiento de México (ANEAS). De ahí que este mismo esquema se haya utilizado para impulsar otros proyectos, como los acueductos El Realito y El Zapotillo, ambos en Guanajuato, pero que también involucran a municipios de San Luis Potosí y Jalisco.

El programa fue creado en 2002 con el propósito de dirigir recursos federales a los organismos operadores estatales y municipales para ampliar la cobertura de agua potable y alcantarillado, y saneamiento. Con el tiempo se han agregado otros objetivos, como mejorar la gestión integral de los organismos operadores de agua, en materia de eficiencia física y comercial, así como procurar el cuidado del medio ambiente.

Promagua está dirigido principalmente a los municipios con más de 50 mil habitantes, que requieren de financiamiento para construir infraestructura como acueductos, desalinizadoras, potabilizadoras, redes de distribución y plantas de tratamiento.

En aras de que las obras se concluyan en tiempo y forma, y se mantengan en operación a largo plazo, se establecieron ciertas condiciones. Una de ellas es que la participación privada deberá concertarse bajo alguna de estas modalidades: contrato de prestación de servicios, empresa mixta o concesión del servicio, mediante un proceso de licitación que garantice la transparencia, explica Eduardo Ibáñez

Hasta que la obra comience a funcionar normalmente, el organismo operador municipal o estatal deberá pagar lo que financió al inversionista particular, así como lo que cueste la producción del agua potable o el agua tratada. “Es un programa muy favorable, si tomamos en cuenta que el organismo operador no tiene que hacer grandes desembolsos, ni en los preparativos, es decir en los estudios técnicos, ni en la construcción”, dice el funcionario.

La planta de Atotonilco, que dará tratamiento a 60 por ciento de las aguas negras del Valle de México —las que tendrán uso agrícola—, ya pasó por un proceso de licitación. En su oportunidad, se informó que el consorcio ganador es el integrado por Promotora de Desarrollo de América Latina, tlatec, Acciona Agua, Controladora de Operaciones de Infraestructura, Desarrollo y Construcciones Urbanas, Green Gas Pionner Energy y LLC, compañías que tendrán la planta en sus manos durante 25 años. El corte a finales de marzo indica que los trabajos de construcción llevaban un avance de 9.47 por ciento.

POR MÁS EFICIENCIA

La baseIbáñez Mariño recuerda que es facultad legal de los municipios la prestación de los servicios de agua, drenaje y saneamiento —como lo indica el Artículo 115 constitucional—, por lo que este nivel de gobierno es el primer beneficiario del programa, a través de sus organismos operadores.

Con apoyo del Promagua y de otros esquemas de soporte también pertenecientes a la Conagua, ha sido posible elevar la eficiencia de los organismos municipales. Explica que la Comisión ha construido una serie de indicadores que miden una eficiencia física, esto es lo que se factura del agua que se produce, y una eficiencia comercial, es decir, lo que realmente se cobra de lo facturado. De ambos componentes se deriva una eficiencia global, que actualmente es de 42.3 por ciento en promedio para todo el país, lo que significa que del agua generada eso es lo que se cobra.

Dicha cifra se compara positivamente con 2006, cuando la media general era de 36.2 por ciento. Y si bien hay un avance, todavía existe una importante área de oportunidad para crecer en eficiencia, de ahí la importancia de extender los programas a todos los organismos de municipios grandes y pequeños, reconoce Ibáñez

Por sus características y objetivos, “el Promagua es una alternativa atractiva para atender las necesidades de infraestructura hidráulica”, comenta David Korenfeld. Con la experiencia de conocer el funcionamiento del programa, el presidente de ANEAS formula una serie de recomendaciones a los operadores y los gobiernos interesados.

Es básico que los organismos estén al día en sus pagos de derechos a la Conagua por la explotación de los recursos hidráulicos, de lo contrario no podrán participar; además, es necesario que los organismos demuestren capacidad crediticia y que los gobiernos municipales también estén califi cados para endeudarse.

Asimismo es pertinente que el ayuntamiento cuente con finanzas públicas sanas, porque las reglas de operación exigen que el gobierno local ponga en garantía sus participaciones federales para cumplir con sus compromisos de pago al inversionista privado.

Otra recomendación es acercarse a ANEAS para solicitar un predictamen, a partir del cual se le dice al municipio si su proyecto “puede volar o no” y entonces turnarlo con Banobras y la Conagua, agrega Korenfeld Federman, quien también es secretario de Agua y Obra Pública del gobierno del Estado de México.

Algunos ejemplos de obras, que ya concluyeron y que están en funcionamiento bajo el esquema de Promagua, son una planta de tratamiento de aguas residuales de León, Guanajuato, con potencial para procesar 2,500 litros por segundo; así como una planta desalinizadora en Los Cabos, Baja California Sur, con capacidad para tratar 200 litros por segundo.

Proyectos del promagua

REFORZAR EL PROGRAMA

Área de filtradoDavid Korenfeld reconoce que el Promagua ha funcionado sobre todo para municipios grandes, con organismos operadores fuertes, pero que sería necesario realizar algunos ajustes para abrirlo a las localidades pequeñas. Refiere que, al cierre del año pasado, hubo 18 operadores municipales que demostraron sin problemas su capacidad para participar.

Entre las propuestas de ANEAS, que ya han sido entregadas a la Conagua, está la de permitir a los organismos operadores un ajuste en la tarifa de agua para de ahí pagar al inversionista privado, sin comprometer las participaciones federales. También se sugiere facilitar en las reglas de operación que los proyectos para comunidades de menos de 50 mil habitantes puedan apoyarse con pequeñas y medianas empresas. Korenfeld lo explica de este modo: “Las empresas grandes están muy bien para proyectos grandes, pero requerimos hablar el mismo idioma dependiendo del tamaño del organismo perador”.

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